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Intolerancia.13

23/01/2010 13:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Continuamos con el tercer capítulo Faltan aún otras entregas

-Mamá no se sentía bien, - le dijo a su hermano, pero se le notó en la inflexión de su voz que era una mentira.

Por eso decidió que no la llamaría por teléfono cuando llego a la casa de sus suegros -que les habían preparado un festín- y por supuesto tampoco su madre la llamó a ella, pese a estar enterada del recibimiento que le iban a deparar sus suegros. Sólo al final de la velada y por expreso pedido de su esposo, accedió con bastante desgano, a llamarla.

- Hola- fue el lacónico saludo de su madre, -como están todos?-.

-Estamos todos muy bien, mamá, disfrutando de la fiesta que en nuestro honor, nos han preparado los padres de Isaac- -le respondió Ruth, en un tono donde le dejaba entrever claramente la diferencia de actitudes de una y otra familia- Hemos pasado unos días magníficos. El clima fue estupendo y hemos paseado muchísimo-.

-Ah, que bien- le contesto la madre sin darle la menor importancia a la insinuación de su hija, - Dónde están ahora?-.

-Todavía estamos en casa de mis suegros- siguió Ruth en el mismo tono de voz, tratando de darle a entender a la madre lo diferente que era su proceder - Ahora nos vamos a NUESTRO HOGAR. Se me llena la boca al decir eso. Me parece mentira que hayamos construido un hogar- dijo Ruth cambiando totalmente el tono de voz y con una alegría que le lbrotaba del corazón.

-Todavía no lo has construido- le contestó su madre despectivamente. -Lo harás cuando formes tu familia.-continuó con cierta acritud.

-Pues yo ya lo siento un hogar y a partir del momento que traspasemos el umbral, lo vamos a llenar de tanto amor y ternura que sentirás la tibieza flotando en todos sus ambientes cuando vayas a visitarme.- le dijo Ruth en tono romántico. -Ya verás como aspirarás el amor y el calor de mi hogar, apenas abra la puerta y entres en él-.

-Todavía Ves todo color de rosa. Ya verás como cambias de opinión a medida que transcurran los días y los problemas vayan surgiendo entre ustedes dos.-le contestó su madre con la misma acritud.

-No todos los matrimonios tienen que tener problemas como los que has tenido tú en el tuyo, mamá.- le dijo con aire severo Ruth.- Si yo creyera eso, jamás me hubiera casado. Estoy segura que Isaac nunca, te lo garantizo, nunca, se comportará como mi padre- dijo, pronunciando y acentuando cada palabra “nunca” con un acento de seguridad absoluta, en lo que estaba diciéndole.

-Eso lo veremos con el tiempo- le siguió diciendo su madre sin cambiar el tono.- Él es quien nos dirá cual de nosotras tiene razón-.

Ruth decidida a que su madre no pusiera ninguna nota de amargura en la felicidad que estaba viviendo le respondió tajante. -Tengo que dejarte. Mis suegros van a llevarnos hasta NUESTRO HOGAR, - mientras volvía a hacer hincapié en ambas palabras.- Hasta mañana mamá-.

-Hasta mañana- le contestó. Y con eso colgó el teléfono sin mandarle ni siquiera el más mínimo deseo de felicidad a su hija en el comienzo de su nueva vida, junto al hombre elegido.

Ruth no pudo evitar que una lágrima rodara por su rostro. No importaba cuantos años hacía que había asumido la actitud de su madre para con ella, y tratando de disculparla y comprenderla. A pesar de ello cada tanto, lograba hacerla descontrolar y sentirse tan despreciada, que no podía conseguir seguir los dictados de su cerebro que le repetían una y otra vez, que tomara las cosas como son, que ya sabía como era todo y que no debía preocuparse. Su corazón sufría y le ganaba a su mente.

Cuando llegaron a su departamento se despidieron de sus padres e inmediatamente Isaac la alzó en brazos y cruzó el dintel de la puerta, besándola y diciéndole:-no puedes imaginarte cuánto, pero cuánto te quiero, esposa mía.- con lo que Ruth logró olvidar por completo el comportamiento de su madre.

Hicieron el amor repetidamente durante casi toda la noche. Tomaban un respiro escuchando música y manteniendo una conversación nacida al azar y luego arremetían como la primera vez, con el mismo énfasis, con el mismo amor.

A la mañana siguiente, cuando se despertó, vio que Isaac se había ido al hospital. Tenía que retirar un libro que un compañero le prestaría para preparar el ingreso a la residencia. Había llamado a los padres de Isaac antes que volvieran de su viaje de boda, para que le dijera que fuera a retirarlo esa misma mañana, temprano, porque se iba de vacaciones y no quería dejárselo a nadie, por temor a que se lo perdiera, puesto que su hermano lo iba a necesitar al año siguiente. Se había levantado tan sigilosamente que no lo había sentido. Eran casi las10 de la mañana. Se sentía relajada y feliz. Apenas se levantó, se duchó y llamó primero a Gladys y luego a Natasha (en aquella época no había teléfono que permitiera tener una conferencia entre tres personas) para contarles todo lo que había vivido en Córdoba.

Decidieron encontrarse en su casa. Quería que vinieran a almorzar y pasar toda la tarde los cuatro para compartir todas las experiencias vividas y ver las fotos que ya había hecho revelar antes de volver.

No es que hubiera pensado en preparar un almuerzo, todavía no habían ido a comprar nada al supermercado y tenían la heladera vacía. Pensaba pedir una pizza y algunas empanadas.

Cuando sus amigas vinieron, casi al mismo tiempo que Isaac y se encontraron con que el almuerzo consistía nada más que en comida comprada, empezaron a hacer chistes al respecto.

-Creí que nos ibas a obsequiar con tu primera comida de casada -le había dicho con una sonrisa irónica Gladys

-Era lo menos que podíamos esperar- continuó con otra sonrisa irónica Natasha, mientras le hacía un guiño de picardía a Gladys.

-Lo importante no es la comida, sino que estemos los cuatro juntos- respondió Ruth en tono de reproche.

-Es una elegante manera de zafar de tu obligación de anfitriona.- le contestó Natasha.

Un poco para cortar con las bromas y otro poco porque en verdad lo sentía así, Ruth dando un giro a la conversación les replico a ambas.-Si supieran las ganas que tengo que seamos seis los que nos reunamos, pero para eso tengo que esperar que ustedes estén en pareja. Ojala cuando eso ocurra, podamos integrarnos como hasta ahora.- y dando un profundo suspiro mientras entornaba los ojos continuó - Será maravilloso cuando no sólo seamos las parejas las que nos reunamos, sino también nuestros hijos.-

-No te parece que vas demasiado rápido -le preguntó Natasha.- A nosotros nos falta una eternidad para que todos tus sueños se cumplan, porque aunque encontremos a nuestra media naranja, va a pasar un tiempo hasta que estemos en tu misma situación y todavía faltará aún más, para que tengamos hijos. Por ahora los primeros serán los de vosotros-.

-Es que el tiempo pasa tan rápido, - dijo arrobada Ruth, mientras entornaba los ojos recordando el día que conoció a Isaac.- Me parece que fue ayer cuando lo ví por primera vez y vedme ahora, ya estamos casados y en nuestro hogar. No se imaginan lo que me produce en mi cuerpo la palabra Hogar. No puedo expresarlo con palabras. Es un sentimiento que me embarga el cuerpo, la mente y el corazón. Será porque probablemente nunca tuve la suerte de disfrutar de uno cuando vivía con mis padres.-

-Me lo imagino, por eso ambas habíamos creído que nos ibas a invitar a un banquete preparado por tí en tu nuevo hogar, -volvió a decir con ironía Natasha.

-Es que no van a parar con ese tema, -les dijo molesta Ruth, - si hubiese supuesto que iban a atacarme así, no las hubiera invitado-.

-No seas tonta, - le dijo Gladys haciéndole un guiño, mientras le daba un beso en la mejilla.- No te das cuenta que te estamos haciendo una broma. Las dos veníamos pensando que comprarías una pizza, porque nos dimos cuenta que no habían tenido tiempo de llenar la alacena y el refrigerador y ya veníamos preparando, las cosas que te diríamos en conjunto.-

-Me alegro que sea sí, - dijo Ruth en un suspiro. -Ya me estaba empezando a molestar tanta insistencia. Probablemente porque yo creo que lo correcto hubiera sido haber preparado yo el almuerzo y no ofrecerles comida comprada, pero ya tendremos muchas oportunidades de ahora en adelante. Además vosotras sabéis que mi conocimiento culinario no es, ni muy amplio ni muy bueno-.

-Por supuesto que lo sabemos. Nunca te has dedicado a la cocina, como tampoco lo hemos hecho ninguna de nosotras dos, pero estoy segura que a partir de ahora” le cocinaras muchas comiditas a tu maridito en tu hogar”. - le dijo Natasha, mientras soltaba una ruidosa carcajada

-Parece que hoy, soy el blanco de las bromas, - dijo impaciente Ruth.


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Edelweys (185 noticias)
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