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Intolerancia.16

23/01/2010 13:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Continuamos con el tercer capítulo

-Se que les será difícil decir adiós a sus amigos, pero si las cosas marchan como lo cuenta tu tío, y no entiendo porque no habrían de marchar así, podrán venir a visitarlos cada dos o tres años- les había explicado su padre en un intento de encontrar la fase positiva de la emigración.

-Y ya verán que la amistad se mantiene con el tiempo y la distancia, como nos pasa a Gladys y a mi con Natasha- acotó Ruth con énfasis, apoyando las palabras de su esposo. -Ya veis que nada ni nadie nos ha separado y no nos separará jamás. Ya habéis visto cómo cuando ella que está en mejor situación económica viene a visitarnos, de que manera tan intensa gozamos de su estancia en la Argentina. Lo mismo les pasara a vosotros y quien les dice que, con el tiempo, sus amigos puedan también ir a visitarlos a ustedes, como en algunas oportunidades ha podido Gladys con su familia ir a visitar a Natasha y gozar de unas vacaciones compartidas, y ustedes serán entonces los anfitriones. Verán cómo disfrutan todo eso!. Además ahora, tienen a su alcance Internet, lo que les permitirá una comunicación diaria si lo quieren. No nos pasó lo mismo a nosotros cuando Natasha se fue. Las comunicaciones por teléfono desde Argentina eran carísimas, así que debíamos limitarlas a fechas específicas y sólo nos quedaba el correo postal para estar al tanto una de otras-.

-Por favor hijos- volvió a decir Isaac, la Argentina está sumida en una recesión de la que no se cómo se puede salir. Nosotros no teníamos ningún depósito en el banco y por eso nos salvamos, pero tus abuelos tenían todos sus ahorros y ahora tendrán que dejar que un abogado se encargue, para que alguna vez, vaya a saber cuando, puedan recuperarlos. Que futuro pueden encontrar aquí?. Yo tampoco quisiera irme. Pese a todo, amo este país, al igual que lo ama vuestra madre. Pero creo que hemos llegado al fondo de un pozo muy profundo que nos ahoga demasiado, como para seguir intentando salir de él cada día de nuestras vidas-

Lentamente los hijos fueron haciéndose eco de los consejos de sus padres. Varios de los padres de sus amigos habían tenido que presentar quiebra y otros se habían quedado sin trabajo, por lo que se habían encontrado en la necesidad de volver a la casa de sus padres por no poder mantener la suya propia.

Sus propios amigos le aconsejaban que se fueran, al ver como estaban sufriendo sus padres sin tener la forma de intentar una nueva oportunidad en el exterior.

Algunos de sus amigos, cuyos padres tenían doble nacionalidad, y si ésta pertenecía a la Comunidad Europea, se habían marchado a Europa, generalmente a España, sin trabajo y sin la ayuda que ellos recibirían en Israel. Todos estos ejemplos, los ayudaron bastante a entender la necesidad de emigrar e hizo menos dolorosa la partida.

Cuando sus hijos habían aceptado la idea, Ruth e Isaac, pusieron todo en venta.

Muchas de las cosas, consistentes en muebles del hogar, equipos de música, el mobiliario de ambos consultorios y todo el instrumental médico que, con tanto esfuerzo, habían ido acumulando esos años, se malvendieron, pero con ello, lograron pagar los pasajes de los cuatro

Las cosas de gran valor tuvieron que dejarlas en manos de abogados amigos, a quienes le dieron el poder para que las vendiesen cuando encontrasen al comprador, como la casa y el auto.

Sus suegros hicieron lo mismo y así fue como todos se marcharon en el mismo avión, a iniciar otra nueva vida.

No fue fácil al principio, adaptarse a hablar en hebreo todo el tiempo. Aunque siempre habían acostumbrado a hablarlo en las reuniones familiares, no lo hacían a diario y mucho menos usando la terminología médica.

Estuvieron seis meses estudiando para dar el examen de la especialidad en ese idioma, lo que les permitiría ejercer la especialidad de cirugía. Recibieron ayuda del gobierno durante ese tiempo y gracias a eso pudieron dedicarse de pleno al estudio. Cuando rindieron sus exámenes y una vez que los hubieron aprobados, comenzaron a trabajar en un hospital cercano al lugar donde habían fijado residencia en la localidad de Haifa, muy próximos a la casa del hermano de Isaac.

Aprendieron a trabajar con la más moderna metodología tecnología, que jamás habrían podido usar en Argentina, por el alto costo que tenían.

Tuvieron que aprender como actuar en casos de emergencias y catástrofes. Cada seis meses se hacía un simulacro de ataque y el hospital y todo su personal era calificado, así que nadie dejaba de poner todo su empeño en el desarrollo del mismo, como si lo que estuvieran haciendo, fuera una realidad.

En varias oportunidades se encontraron trabajando doce horas diarias, porque había ocurrido un atentado terrorista en las proximidades.

Tuvieron que aprender además, todas las normas de seguridad que se enseñan en Israel.

Pero todo les parecía bueno y no se arrepintieron jamás, de haber emigrado.

A sus hijos no les costó mucho adaptarse a sus nuevos compañeros, ni siquiera a hablar en hebreo todo el tiempo. También empezaron a disfrutar del reencuentro con sus primos y tíos, a los que casi no habían alcanzado a conocer.

En seguida pasaron a ser excelentes alumnos. Ambos sabían que si lograban un buen promedio conseguirían una beca que les permitiría seguir la carrera que cada uno deseaba, sin ser una carga para sus padres, por lo que pusieron todo su entusiasmo e inteligencia en obtenerla.

Mantenían permanente comunicación con sus amigos en Argentina usando el Messenger y eso los hacia sentir que, de alguna manera, seguían estando tan unidos como cuando vivían allá. Poco tiempo después de haber partido, lograron ponerse en contacto con ellos a través de la cámara web, lo que les significó aún, un mayor acercamiento, aunque la calidad de la imagen en un principio no era muy buena y la comunicación desde Argentina, se cortaba reiteradamente.

Sebastian terminó el bachillerato con la mejor nota del curso. Esto le permitió conseguir la anhelada beca en Biología, que era la carrera que siempre había deseado seguir. Con esto había conseguido también que le aplazaran su obligatoriedad de concurrencia al servicio militar por un tiempo. Se dedicó de pleno a estudiar y en cuatro años completó la carrera con honores. Después tuvo que ingresar al servicio militar.

Un fin de semana Ruth, Isaac y su hijo menor, se fueron junto al hermano de Isaac y su familia a Jerusalén. Solían hacerlo por lo menos una vez al año, porque les gustaba mucho ir al muro de los lamentos, pero esta era la primera vez que lo hacían sin Sebastian, puesto que el estaba en el frente de lucha.

Cuando faltaba unos quince minutos para llegar a destino, el coche donde viajaban sufrió una violenta pinchadura de la rueda de adelante e Isaac no pudo evitar que el coche diera varios trompos en el aire.

Cuando al día siguiente Ruth se despertó en la cama del hospital, su hermano estaba al lado de ella y fue el encargado de transmitirle la noticia de que su marido y su hijo, habían fallecido en el accidente. Ella que iba en el asiento trasero, sólo presentaba contusiones en el cuerpo y en la cabeza, lo que la mantuvo inconsciente durante 15 horas.

Le habían inyectado con anterioridad un sedante, para que la noticia fuese un poco menos fuerte, si es que esto puede lograrlo una medicación. En este caso no fue mucha la ayuda que le aportó a Ruth, quien prorrumpió en gritos desesperados llamando a su marido y a su hijo.

Tuvieron que llevarla en una silla de ruedas hasta la morgue, porque sino, no hubiera aceptado nunca la verdad de que estaban muertos. Después de eso, entro en una profunda depresión. No quería ver a nadie, ni siquiera a Sebastián.

Estuvo internada durante un mes haciendo terapia psiquiátrica intensiva y luego a pedido de ella, le dieron el alta, recluyéndose en su casa donde continuó con el mismo tratamiento.

Volver al hospital sola, después de haberlo hecho siempre en compañía de su marido, fue una durisima tarea que no tuvo más opción que realizar. Mucho tuvieron que hablarle su hijo y sus compañeros, para convencerla que la vida continuaba y ella tenía que volver a encontrarse con su profesión.

Con una apatía total y sintiendo que sólo podía seguir adelante porque Sebastian la necesitaba y con plena consciencia que su hijo era el único motivo por el cual no se había suicidado, se reintegró a su trabajo, pero nunca más fue la médica solícita que había sido hasta ese momento.


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Edelweys (185 noticias)
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