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Intolerancia.19

23/01/2010 14:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Me vas a hacer sentir avergonzada

-Me vas a hacer sentir avergonzada si sigues alabándome- contestó Natasha, con la misma timidez con que le agradeció el primer halago

-Pero es que no te estoy halagando, simplemente estoy haciendo un detalle en palabras de lo que están viendo mis ojos, que no sólo están asombrados sino que están maravillados- le respondió Boris con una sonrisa picarona, mientras le hacía un gesto con la mano que complementaba su comentario verbal.

-Y tú como estás, no me refiero a como estás físicamente que eso lo estoy viendo- le dijo Natasha carraspeando nerviosa – me refiero a cómo te ha ido en Estados Unidos, que tal tu vida de casado y tu experiencia como padre- Natasha estaba tan nerviosa que no sabía que decir. Pensó que el comentario había sido inapropiado, pero fue lo único que atinó a preguntarle.

-Te respondo por orden- le dijo con una sonrisa encantadora que logró perturbarla seriamente-. Me encanta vivir en San Francisco, con respecto a mi vida de casado puede decirse que desastrosa, puesto que me divorcié hace dos años después de vivir un infierno de peleas y contradicciones, y por último con respecto a mi experiencia como padre, puedo afirmar sin lugar a dudas que ha sido lo mejor que me pasó en la vida. Mi hijo la ha completado y me ha hecho mucho mejor persona. Tiene sólo tres años pero no te imaginas lo pícaro que es. Consigue todo lo que quiere con una sonrisa. Hasta aquello que no debería concederle porque pienso que es inapropiado, termino dándoselo cuando me insiste colgado alrededor de mi cuello con sus bracitos y me besa repetidamente diciéndome que me quiere mucho-.

-Lamento lo de tu divorcio- le dijo Natasha –No debe ser fácil tener que tomar esa decisión, sobre todo cuando hay un hijo de por medio, verdad?-.

-No, no es nada fácil, te lo garantizo- le respondió Boris –pero, cuando realmente sientes que tu vida en pareja es un infierno, que tu esposa desde que nació tu hijo ya no se interesa por compartir nada contigo incluyendo la cama, no te queda otra opción. Desde que nació mi hijo yo tuve la sensación que se había casado comigo sólo con ese fin, y que una vez conseguido sus propósitos, mi presencia no sólo era inútil sino molesta y gravosa, por lo que sentí que era más dañino para el niño que estuviéramos juntos que separados. Por eso tomé esa determinación que ella, aceptó inmediatamente, dejando así bien en claro que era lo que estaba deseando desde hacía bastante tiempo-.

-Lamento mucho escuchar este relato- le dijo Natasha – esperaba recibir todas noticias agradables al verte. Hace tanto tiempo que te fuiste y que no sabía nada de ti-.

-Tu hermano estaba enterado de todo pero evidentemente no te ha comentado nada- le respondió Boris.

-No, no me ha comentado nada- dijo Natasha ruborizándose, al recordar las verdaderas razones del porqué de esa falta de información. -Es que jamás me comenta nada acerca de sus amigos, pese a que yo estoy permanentemente hablando sobre los míos- dijo en un intento de encontrar una explicación lógica para que él no sospechara los verdaderos motivos, como si esa verdad alguna vez se le hubiese podido siquiera, imaginarla.

-Ahora ya lo sabes- le dijo Boris con una sonrisa –y ahora cuéntame algo de tu vida. Tu hermano me ha dicho que no estás ni casada ni tienes novio, lo que me llama poderosamente la atención viendo lo bella que estás y supongo que si eres una profesional acompañarás toda esa belleza con un caudal de inteligencia nada despreciable. Medicina no es justamente una carrera muy fácil-.

-No, no lo es- respondió con firmeza Natasha -pero no necesariamente se necesita ser inteligente para estudiarla. Basta que pongas todo tu esfuerzo y dedicación y por supuesto, que te guste. No es una carrera que se puede elegir al azar. Sino tienes verdadera vocación, te diría que es casi imposible seguirla-.

-Me contaba tu hermano las horas que trabajas por semana en la residencia y no podía creerlo- le dijo con un gesto de asombro –más que una profesión parece una esclavitud-.

-A eso me refería- le respondió Natasha – cuando te explicaba que sino tienes vocación es imposible seguirla, porque sin esa condición jamás aceptarías hacer tres años de residencia-.

-Pero, es necesario que sea tan esclavizante?- le siguió diciendo Boris con un gesto de mayor asombro aun- o simplemente lo hacen para que como dices, el que no tiene vocación abandone todo-.

-No lo se. No se si es necesario, lo que si se es que ese ritmo te permite formarte y poner en práctica todo lo que aprendiste teóricamente en la universidad, en solo tres años, sino necesitarías el doble de tiempo. Supongo que esa será la razón, pero te miento si te digo que lo se-.

-Así que según tu hermano el único día libre que tengo para invitarte a salir, es el sábado por la tarde? Porque supongo que querrás brindarme el placer de tu compañía para ir a cenar e ir a ver algún espectáculo teatral, recuerda que estoy divorciado y que no estoy cometiendo adulterio- le dijo Boris con una sonrisa picarona que dejaba entrever a las claras que Natasha lo había impresionado gratamente y que le gustaría tener un affair antes de partir.

-Si- le respondió Natasha- el sábado por la tarde es el único tiempo libre -entre comillas- del que dispongo. Te lo digo así, porque generalmente en ese día tengo que preparar una clase. Te aclaro además, que uno de cada tres domingos tengo una guardia que comienza a las siete de la mañana y que luego de terminarla a esa hora del día lunes, continuo con la residencia y recién salgo del hospital a las cinco de la tarde, por lo que no puedo acostarme tarde el sábado anterior, por lo que como comprenderás, no son tan libres en definitiva-.

-Que locura!, No tengo capacidad para creerlo, es inhumano el horario de trabajo que tienes- Y a que hora sueles salir los días de semana, me dijiste?-

-No te lo había dicho por eso no lo recuerdas. Generalmente a las cinco de la tarde, a veces algo más tarde, depende del trabajo que haya pero nunca antes de esa hora- le respondió.

-Y podríamos encontrarnos un día de semana? Es que no aguanto a esperar hasta el sábado para que tengamos una cita a solas o es muy agotador para ti?-. le preguntó ansioso

-Poder, podríamos- le respondió ella dubitativa - sólo que me vas a encontrar hecha una piltrafa humana, agotada, desarreglada y con pocas ganas de hablar-.

-No me importa en lo absoluto si es que aceptas mi proposición- le respondió enfáticamente Boris- Podríamos fijar ya algún día?-.

-Este lunes no, porque mañana tengo guardia y cuando termino al día siguiente no se ni donde estoy parada. Podría ser el martes, te parece bien?- le pregunto Natasha.

-A mi cualquier día me parece perfecto, estoy de vacaciones y no tengo nada que hacer, si a ti te parece bien iremos a tomar el té y charlaremos un rato. No te preocupes no te retendré mucho tiempo- le dijo Boris en tono tranquilizador.

-Me parece bien- le contestó Natasha sin poder creer el interés que él estaba demostrando por ella –pero recuerda lo que te he dicho, no estaré en muy buen estado ni físico ni psíquico para tener una cita-.

-No tiene importancia- le replicó Boris – Habrá otras si Dios quiere-.

Tal habían convenido, la fue a buscar el martes a la salida del hospital y fueron a tomar el té en un coqueto salón de Av. Santa Fe. Charlaron animadamente. Natasha parecía haber recuperado energías con la conversación y con la presencia de Boris.

Se despidieron tres horas mas tarde y quedaron en encontrarse el sábado. Por suerte Natasha no tenía guardia el día domingo y tenía que aprovechar esa afortunada situación que le permitiría tener una salida sin tiempo límite para el regreso. Estaba realmente contenta, porque no pasaría lo mismo la semana siguiente, ya que por estar de guardia, sólo hubieran podido salir unas pocas horas por la tarde.

Quedaron en encontrarse el sábado una hora después que Natasha llegara a su casa. Ella había arreglado la hora para poder tomarse una ducha, cambiarse y arreglarse para ese encuentro, pues siempre se sentía molesta y sucia cuando no podía hacerlo después de una agotadora jornada de trabajo. El martes se había sentido verdaderamente indecente -después de haber trabajado sin parar todo el día-, cuando se habían encontrado y no quería volver a pasar por eso- le había aclarado.

Estuvo dando vueltas probándose ropa. Ninguna le parecía apropiada. Quería impresionar a Boris. Tenía la impresión que hoy sería el gran día de su vida, el comienzo de su vida sexual por tanto tiempo reprimida.

Fueron a caminar por los bosques de Palermo y en la primera oportunidad que se le presentó, Boris la besó intempestivamente, sin pedirle permiso. Natasha por su parte, no opuso ninguna resistencia. Luego continuaron besándose, hasta llegar al hotel más cercano.

Natasha tuvo la sensación que no había sido en vano todos esos años de espera. Su primera relación sexual había sido tal cual la había soñado. Al principio con mucha excitación y ansiedad y con el ligero temor de fallar. Luego fueron sólo caricias y placer. Se quedaron en el hotel hasta bien entrada la tarde. Luego fueron a cenar y a ver un espectáculo


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