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Intolerancia.24.1

23/01/2010 15:08 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

No puedo creer a la velocidad

-No puedo creer a la velocidad que estoy haciendo todas las cosas últimamente. Hasta ayer estaba sola y sin esperanzas y hoy estoy proyectando una boda y una vida a miles de kilómetros de distancia. Creo que mi mente no puede procesar, canalizar y comprender todo lo que estoy viviendo. Tengo la sensación que todo le está pasando a otra persona y no a mí-.

-Ah!, eso sí que no- le dijo Boris en tono burlón – yo no pienso casarme con otra persona. Si voy a volver a dar ese paso, solamente quiero hacerlo contigo, por lo tanto es mejor que vayas asimilándolo-.

-No te permitirías que lo hicieras con ninguna otra – le dijo burlonamente Natasha- Ahora eres mío y no tengo planeado dejarte escapar-.

Esa noche la sobremesa estuvo casi todo el tiempo dedicada a la próxima boda. Decidieron fijar la fecha en tres meses. Boris dudaba que pudiera conseguir material para más tiempo.

Al día siguiente Natasha llamó a sus amigas y les contó todo lo sucedido. Ambas la felicitaron de corazón, aunque la tristeza de perder a su amiga se notaba en sus voces.

El Lunes Natasha fue al hospital para presentar su renuncia y despedirse de todos sus compañeros. Le producía cierta nostalgia decir adiós a algo que le había costado tanto esfuerzo conseguir. Pero así lo estaba marcando su destino y ella estaba dispuesta a no darle la espalda.

Sus compañeros le propusieron hacerle una despedida, pero ella les rogó que no lo hicieran. En todo caso se reunirían unos días antes de la boda. Les explicó que en estos momentos ella se sentía tan desorientada que temía que la emoción de una fiesta de despedida, le impidiera ver con claridad las decisiones que estaba tomando. Todos estuvieron de acuerdo que si Natasha prefería que fuera antes de la boda, así lo harían.

Se despidieron de ella con tristeza. Era una excelente compañera y amiga. Pero la mayoría entendía que estaba tomando el camino correcto. Quién no ha soñado con irse a vivir a un país como Estados Unidos y tener para el cumplimiento de sus tareas profesionales, toda la tecnología de última generación! Y eso sin mencionar las diferencias de sueldos!

Pese a que sería una boda muy sencilla -pues sólo estarían sus familiares que no eran muchos y sus amigos más cercanos-, los preparativos que la misma involucra tales como vestidos, tocados y accesorios, salón, iglesia y demás detalles, le insumieron un tiempo que Natasha, debió restarle a sus estudios. Ella deseaba dar el examen lo más pronto posible, pero veía que el material que le habían enviado era demasiado extenso y a veces pensaba que nunca iba a lograrlo.

Siempre había odiado el sistema de “múltiple choice”, pero ahora practicarlo en inglés le producía por momentos ataques de desesperación. -Porqué siempre le pasaba, que encontraba dos respuestas probables como ciertas, cuando sólo podía haber una? Es que acaso era tan estúpida como para no ver la diferencia?- se planteaba continuamente Natasha – Siempre me he encontrado con este dilema y en cambio he conocido muchísima gente que le parece un sistema genial. Porqué no podré ver yo dónde esta esa genialidad? -Por suerte Boris estaba a su lado para confortarla y hacerle entender que debía darse tiempo.

Llegó por fin el día de la boda. Natasha estaba bellísima con un vestido muy sencillo y ajustado al cuerpo, con una cola de más de medio metro y un tocado simple de flores artificiales. En la mano llevaba un ramo de flores también artificiales. Había preferido las artificiales porque quería que su madre conservase el tocado para sí y en lo más profundo de su corazón, deseaba que fuera Gladys quien cogiera el ramo y también le entusiasmaba la idea que pudiese guardarlo.

Natasha entró a la iglesia de la mano de su padre, visiblemente emocionada. En el altar la estaba esperando Boris y una tía suya que oficiaba de madrina (su madre había fallecido cuando él era pequeño). Entró con paso lento y vacilante. Las lágrimas querían aflorar por sus mejillas pero no se lo permitió. Quería estar radiante cuando Boris la viera de cerca. No quería tener ojos enrojecidos por el llanto. Sus amigas sentadas al borde de los bancos le tocaron la mano cuando pasó frente a ellas, como un claro signo de deseo de felicidad y de hacerle saber que compartían ese momento con la misma emoción que ella.

De la iglesia partieron directamente al salón, donde habría unas cincuenta personas reunidas. Bailaron hasta altas horas de la madrugada. Todos estaban alegres y disfrutaron de la reunión.

Dos días más tarde partieron para Estados Unidos. Pasarían unos días en Los Ángeles porque a Natasha le hacía mucha ilusión conocer los parques de diversiones que se hallan muy próximos a esa gran ciudad. Luego irían directamente a San Francisco. A ninguno de los dos les gustaba jugar, por lo que no les interesó pasar por Las Vegas.

Apenas llegaron a San Francisco se establecieron en el departamento en el que vivía Boris. Habían decidido quedarse en ese lugar hasta que decidieran tener familia. Estaba ubicado cerca de la redacción y del hospital al que le gustaría concurrir. Natasha se dedicó a estudiar casi de inmediato. Le dispuso entre doce y catorce horas diarias. Llegaba a la noche agotada y siempre se encontraba con la cena servida que, Boris había preparado para los dos. A él le encantaba cocinar. Natasha por su parte odiaba la cocina y eran muy pocas cosas las que sabía hacer. Encontrarse con la cena dispuesta le parecía muy halagador y un inmenso gesto de amor, ya que se ponía a cocina al regresar de su trabajo. Y no sólo preparaba la comida. Tendía la mesa y se la servía. Natasha se sentía toda una reina.

Llegó por fin el día del examen. Aunque estaba muy nerviosa se sentía muy segura de si misma. Había puesto mucho de si en su preparación y sabía que no iba a fallar. Los nervios jamás la habían traicionado antes, así que no tenía porque tener miedo que así fuera en esta ocasión.

Cuando por fin lo terminó, no tenía la más mínima idea de cómo le había ido. Tal como le pasaba siempre con el famoso “múltiple Choice”, nunca sabía si había contestado o no correctamente.

La ansiedad hasta que le dieron el resultado fue muy grande, pero resulto más que compensada con los resultados. Había conseguido una de las mejores notas.

Comenzó la residencia con mucho entusiasmo. El sistema no era muy diferente al que había tenido en Argentina. El trabajo era intenso y agotador y el descanso escaso y muchas veces inexistente.

Por ese motivo decidió y así se lo expuso a Boris -que estuvo de acuerdo con ella-, en esperar a terminarla para pensar en tener hijos. No veía posible hacer ambas cosas a la vez. –Me sentiría un pésima madre porque debería abandonar a mi hijo la mayor parte del tiempo y se que no rendiría como tengo que rendir en el trabajo- le había explicado a su marido.- Así que haría mal las dos cosas y sabes bien como soy de exigente con lo que hago, por lo que no toleraría los resultados y me vería ahogada en problemas que no podría solucionar y terminaría abandonando la residencia, cosa que no quiero-.

Fue aprobando todas las exigentes etapas sin dificultad, aunque con mucho esfuerzo. Se había ganado un lugar entre sus compañeros quienes respetaban sus opiniones y decisiones. Cuando estaba por la mitad del último año, intentó conseguir un embarazo cosa que logró sin dificultad.

Cuando nació su hija ya había completado todo su período de formación y estaba incorporada al plantel del hospital.

Para esa fecha Boris había renunciado a la redacción del diario y se dedicaba a escribir libros con bastante éxito de venta.

Como permanecía casi todo el día en la casa escribiendo, podía controlar lo que hacía la niñera con su hija y estar a su lado cada vez que ella lo necesitara.

Cuando Natasha volvía del trabajo casi siempre los encontraba jugando. Habían establecido entre ellos, una maravillosa relación y ella se sentía un poco celosa de ocupar un segundo lugar, pero su labor hospitalaria la tenía alejada hasta más de la mitad de la tarde de lunes a viernes. No obstante, se consideraba una buena madre, pues le dedicaba todo el tiempo libre disponible.

Tati tuvo una infancia tranquila y feliz.


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Edelweys (185 noticias)
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