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Intolerancia.25

24/01/2010 22:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Gladys nació en el seno de una familia argentina

Gladys nació en el seno de una familia argentina descendientes de italianos. Sus padres eran dos empleados del estado que tenían un sueldo relativamente bajo. Tuvieron dos hijos Gladys y un año después a Jorge. Debieron hacer un gran esfuerzo para mandar a ambos a la universidad, pese a que en Argentina hay universidades gratuitas. El coste de los libros, la ropa, el viaje, etc. que se sumaba a que ninguno de los dos trabajaron durante los estudios, había dificultado bastante ese logro. Pero lo lograron.

Desde que Gladys era muy pequeñita manifestó su deseo de ser médica.

Probablemente por haber escuchado algunos relatos de sus padres sobre mujeres estériles, se había despertado en ella desde antes de su adolescencia, un sentimiento especial hacia quienes ansiaban y no podían quedar embarazadas.

Con apenas diez años, le aseguraba a su madre que cuando fuera grande iba a conseguir que esas mujeres tuvieran hijos. Y mantuvo su posición a lo largo de su vida. Cuando empezó el colegio secundario eligió el bachillerato porque en esa época en la Argentina, era el único secundario que permitía el ingreso a la universidad sin dar materias complementarias.

Allí conoció a Ruth y a Natasha el día que fue a dar su examen de ingreso. Lo primero que habían comentado las tres al conocerse, cuando estaban a punto de entrar para dar el examen, era su vocación de ser médicas, probablemente por eso sintieron que podrían llegar a ser amigas. Y así fue. Después descubrieron infinidad de paralelismo de gustos y eso las fue transformando en un trío que compartían todas las actividades.

Las tres vivían en el mismo barrio, por eso habían elegido ese colegio para cursar el bachillerato. A pesar de vivir a pocas cuadras de distancia, nunca se habían conocido. Juntas también hicieron el examen de ingreso a la facultad de medicina de la universidad de Buenos Aires y desarrollaron todas las materias correspondientes a la carrera, incluyendo las correspondientes a la unidad hospitalaria, módulo de tres años con que se completaban la misma.

Cuando Ruth empezó a salir con Isaac, la madre de Gladys, usando como excusa la conversación que comenzada esa tarde para contarle los detalles de la relación de su amiga, se animó a expresarle algo que hacia mucho tenia guardado en su mente y no se animaba a preguntar por temor a herirla o a que la interpretara mal.

-Y tú- comenzó diciendo como no dándole importancia a la pregunta –cuándo comenzaras a salir con alguien. Eres una hermosa mujer, no digo que seas tan bella como para ser elegida Miss Universo, pero verdaderamente eres bonita, inteligente, culta, educada, creo que no te faltan dotes para conseguir candidatos. Cómo es que no lo encuentras?

-No lo encuentro porque todavía no ha aparecido en mi vida alguien que me interese- le contestó con cierto tono tajante –Nadie ha logrado despertar en mi, el suficiente interés como para averiguar si quiero estar a su lado. Y si hay algo que te puedo garantizar, es que no pienso tener una relación sentimental con alguien, sólo por tenerla. Estoy muy bien como estoy.

El sexo como sexo sin amor no me interesa en absoluto. Probablemente puedas decirme porque no lo he probado y no se lo que me estoy perdiendo. Puede ser. Puede ser que este equivocada y me esté privando de algo bueno. Pero estoy segura que no quiero sexo, sólo por el sexo mismo. El día que lo tenga, será el complemento necesario de un amor mutuo. Así que no esperes nada de mí hasta ese día.

Y te quiero aclarar ya que estamos tratando el asunto, que si ese día no llega, igual seguiré tranquila con mi vida y trataré de encontrar en otras cosas, como por ejemplo mi profesión, el complemento para ser feliz.

Tal vez dentro de mucho tiempo si no lo he encontrado, entonces cuando la vida me haga sentir que se me ha pasado la juventud y que ya no tengo mas esperanza de encontrarlo, me decidiré a tenerlo sin amor. No te imaginas lo segura que estoy acerca de lo que te estoy diciendo-.

-Está bien hija- le dijo su madre un poco arrepentida por haberla obligado a hablar de un tema que nunca había sacado a relucir y que era muy íntimo, muy personal – Perdona mi curiosidad. Es que yo, como todas las madres del mundo, deseo ver a nuestros hijos felices y realizados-

-No todas las personas necesitan casarse y formar una familia para sentirse realizadas, mamá. Yo puedo realizarme de una forma diferente a lo convencional. Sabes, desde muy pequeña he sentido que soy bastante diferente al común de la gente, por lo menos en los gustos. Siempre he sentido que si todo el mundo quiere ir hacia el norte, yo seguramente querré ir hacia el sur y no porque quiera ser diferente o me sienta importante por eso, al contrario, en general ser así, me provoca infelicidad, sabes porqué?-.

-No tengo la menor idea-. Le contestó su madre.

-Pues porque si voy hacia el sur como es mi deseo o mi gusto, me voy a sentir bien pero estaré completamente sola y si voy hacia el norte con el resto, me sentiré acompañada pero totalmente infeliz. –le contestó con mucha tristeza en la voz. -Te das cuenta mamá que mi vida no es fácil. Me cuesta muchísimo ser parte del mundo. Tengo la sensación de haber nacido en un tiempo que no era el mío y por eso me cuesta tanto congeniar-.

-Nunca me habías hablado de esto- le dijo la madre con tristeza.

-Pues porque no quería ver en tu cara ni oír en tu voz esa tristeza que estas reflejando y que estoy causando-. Le contesto.- Ahora que te veo así lamento haberte hecho este comentario-.

-.Pues no lo lamentes de ninguna manera- a partir de ahora seremos dos para charlar de este tema en lugar del solitario monólogo que tenías hasta la fecha y podrás compartir conmigo tu tristeza y verás que será menos pesada. Tal vez hasta logremos encontrar la solución- le dijo su madre tranquilizadoramente.

Ambas se abrazaron y besaron sintiendo una que por fin, había sido capaz de hablar de si misma y exponer sus sentimientos y la otra, tomando conciencia por primera vez que era necesario buscar y encontrar alternativas de solución al conflicto vivido por su hija. Asimismo comprendió que si esa solución no se encontraba, estaba dispuesta a prestarle más atención y más dedicación de la que le había dado hasta la fecha, para hacerle lo más fácil posible, su camino.

Después de esa conversación muchas veces hablaron sobre el tema. Estas cálidas charlas significaron para la madre, una verdadera puerta de conexión con el interior de su hija y para la hija la confirmación del apoyo, el sostén y la fortaleza que le brindaba su madre.

Cuando Ruth se casó, lo que indudablemente significó una menor frecuencia de contactos y salidas con Gladys, esta comenzó a ver como su madre sufría y acrecentaba su dolor al verla ahora mayoritariamente sola, sentimiento que se iba acrecentando con el paso de los años. Aunque mucho le dolía, también comprendió que no podía hacer nada para ayudarla, porque tampoco podía hacer algo para ayudarse. Tenía muy en claro sus sentimientos, tan afirmados, que de nada habían servido los consejos que ella había intentado darle.

Al año siguiente, después del festejo que le había hecho por su graduación, volvió a acrecentarse su tristeza ya que no podía brindarle a su hija, las tan merecidas vacaciones como las que sus amigas iban tener. Sabía que se había esforzado mucho durante todos esos años de estudio y hubiera sido una gran satisfacción poder obsequiarle aunque más no fuere, unos pocos días en el mar o en las sierras, pero su magra economía no le permitía darse ese lujo. Sabía que no era su culpa, pero no pudo evitar sentirse muy decepcionada.

Toda esa congoja, fue altamente recompensada por la felicidad que denotaba en su rostro Gladys, el día que le comunicó a toda la familia, que los invitaba a pasar unos días en Miramar con el dinero ahorrado de su magro sueldo como residente en ginecología. Estaba radiante, porque con ese ansiado viaje sentía que, de alguna manera, le estaba recompensando a su familia, todo el esfuerzo realizado durante los largos años de estudios. Nadie necesitaba esa recompensa. La mayor satisfacción había sido sin duda, que alcanzara la tan difícil meta. Pero todos se sintieron inmensamente felices por ese acto y por lo bien que la pasaron conociendo y disfrutando de esa simpática ciudad y del frío pero fantástico mar.


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