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Intolerancia.27

24/01/2010 22:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Y como es posible eso le dijo asombrado

-Y como es posible eso- le dijo asombrado Andrés – es una mujer preciosa, tiene una dulzura increíble una sonrisa maravillosa y es muy inteligente. Cómo es posible que esté sola?-.

-Porque te faltó mencionar lo único importante que no tengo: el amor. No he encontrado el amor Éste no se encuentra a la vuelta de la esquina como dicen muchos. No me ha pasado a mi por lo menos, puesto que he dado vuelta a muchas esquinas- dijo Gladys mientras se reía con ganas.

-Y no será que es demasiado exigente o que no sabe saltar obstáculos como los saltados por su amiga, la cardióloga que dejó todo para irse a vivir a Estados Unidos-.

-Me estás preguntando si sería capaz de irme a vivir a otro país?- le dijo Gladys.

-Ese o cualquier otro obstáculo, como que sea de diferente raza o religión o …..cualquier otro que no se me ocurre en este momento- le dijo sonriente Andrés.

-Ninguna de las dos cosas que mencionaste, las consideraría obstáculos. Primero creo que la mezcla de raza es algo muy beneficiosa. Cuanto más se mezclen, menos diferenciadas serían y llegaría el día en que no existiría el racismo. Todos por fin comprenderían que los seres humanos somos iguales en esencia y que ni el color, ni las costumbres, ni los idiomas, son motivos suficientes para separarnos.

Y con respecto al segundo punto, pese a que soy católica apostólica romana, no concurro a misa ni comulgo. Creo en Dios de una manera tan fuerte, que siempre considero que no debería decir creo sino aseverar simplemente. No hay ninguna razón lógica para poner en duda su existencia. Yo lo veo en cada nacimiento de un niño o de una flor o de un animal, en cada rayo de sol que me calienta, en el vuelo de una mariposa. Él esta en todos lados y su presencia es indiscutible. No puedo entender como algunas personas no lo ven. No importa como lo llames, sino quieres darle el nombre de un Dios según la religión que profeses, puedes llamarlo Destino, Naturaleza, Vida, como quieras. Lo importante es reconocer que hay un ser sobrenatural que, lo llamemos como llamemos, te supera y hagamos lo que hagamos, nunca lo podremos igualar-

-Es muy hermoso lo que ha dicho- le contesto Andrés- pero me quedo sin entender porque está sola-

-Pero eso no tiene importancia ahora- dijo Gladys resueltamente y haciendo un gesto para que entendiera que estaba muy resuelta a dejar esa conversación personal para pasar a la asistencial – continuemos con el caso de esta mujer.

Y continuaron haciendo el trabajo sin volver a tocar ni ese, ni ningún otro tema personal.

Cuando terminó el horario de clase y Andrés se quedó solo con ella, se animó a preguntarle lo que había estado pensando durante toda la semana – Otro obstáculo al que me refería esta mañana, pero no quise mencionarlo delante de mi compañero, es si sería capaz de saltar el de la diferencia de edad y aceptar salir conmigo el fin de semana. Usted elige el lugar y lo que quiera hacer. Yo acataré sin presentar ningún “obstáculo” -dijo riéndose.

-Me tomas totalmente de sorpresa- le dijo Gladys mostrando en su rostro que verdaderamente no se había esperado esa clase de pregunta –No se que decirte. Nunca pensé en esta posibilidad-.

-Pues diga que si- le contestó descaradamente Andrés- y compruebe si el no saber saltar obstáculos es la causa por la que no ha encontrado el amor aún-.

-No te había imaginado tan caradura- le dijo Gladys mostrando un gesto de asombro.

-Ni yo- le contestó Andrés rápidamente –creo que es la primera vez que hago una cosa semejante. Y para eso estuve toda la semana pensando como hacerlo. Confieso que desde el primer momento que la vi, desee tener una cita con usted fuera del hospital-.

-Y ese fue el motivo por el que te has quedado fuera de horario durante todo este tiempo y no el deseo de aprender?- le preguntó Gladys con una sonrisa socarrona.

-Me declaro culpable- dijo sonriente Andrés mientras se llevaba una mano al pecho en signo de culpa – pero también quería aprender todo eso que le dije el primer día.

-Eres muy jovencito aún, pero sabes como manejarte sin tapujos ante una mujer- le contestó Gladys

-Entonces acepta? Diga que si, por favor- le dijo en tono suplicante. –no la retendré ni un minuto si se arrepiente de haber salido conmigo. Prometo que la llevaré a su casa en forma inmediata si ese es su deseo. Lo prometo- dijo haciendo un gesto como si pusiera la mano sobre una Biblia.

-Está bien- dijo Gladys – pero este fin de semana tengo guardia el día domingo, por lo que no puedo volver después de las nueve de la noche. Es que entraré a trabajar a las 7 de la mañana y recién saldré a las cinco de la tarde del lunes y no supongas que podré descansar mucho durante todo ese tiempo. Como comprenderás no puedo volver mas tarde de esa hora-.

-A que hora sale de trabajar el sábado?-si le parece bien la vengo a buscar aquí y partimos rumbo a donde usted disponga.

- Está bien. Te espero a la una entonces- le contesto Gladys – o pensándolo un poco, mejor a la una y treinta. Eso me dará tiempo de asearme y arreglarme un poco-.

-Será a la una y treinta en punto. La estaré esperando en el estacionamiento. Hasta mañana- y se despidió enviándole un beso en el aire.

Por supuesto, Gladys dio media vuelta y se alejó, sin hacer gesto alguno como para atrapar el beso enviado.

Al día siguiente la estaba esperando en el estacionamiento, parado al lado de su coche. Cuando la vio venir, salió a su encuentro.

-Temía que se hubiera arrepentido y que no hubiera podido avisarme ya que, tontamente, no le he dejado mi numero de teléfono- dijo Andrés, al tiempo que sacaba una tarjetita donde figuraban todos sus datos, -por eso me adelanto y ya se lo estoy dando-.

Gladys guardó en su cartera la tarjeta sin mirarla y regalándole una agradable sonrisa le dijo, -puesto que vamos a tener una salida, que de antemano y para dejar las cosas bien en claro, no significa nada especial, es mejor que nos tuteemos. El lunes cuando vuelvas a clase, volveremos al usted. No quiero dar motivo de habladurías. Ya bastante chismosa es la gente en el hospital como para darle motivos extras.

-Me parece magnifico y te lo agradezco- le dijo Andrés – adonde quieres que te lleve?.

-Perdóname si te parece fuera de lugar, pero después de haber tomado sólo un café a las seis de la mañana como desayuno, tengo mucho apetito- le respondió Gladys. Te parece bien que comamos algo?

-También yo tengo hambre y por supuesto que había pensado en primer término ir a almorzar. En realidad cuando te pregunte a dónde querías que te lleve, me refería específicamente adonde te gustaría ir a comer- le respondió él.

Fueron a comer a un coqueto restaurante de Palermo y después fueron a pasear por sus bosques y lagos, paseos casi obligados de todas las parejas. El rosedal, además de tener grandes espacios cubiertos de hermosísimas y coloridas rosas, es un lugar romántico donde suelen ir con mucha frecuencia todos los enamorados.

Luego fueron al cine y finalmente a tomar un aperitivo en un romántico bar de Santa Fe.

A las nueve de la noche la dejó en la puerta de su casa, tal como se lo había prometido. Habían charlado toda la tarde contándose anécdotas de su vida, sobre todo las de estudiantes y en ningún momento Andrés, hizo el ademán de querer besarla. Antes de bajar del coche Gladys le dio un beso en la mejilla mientras le decía –me has hecho pasar un día maravilloso. No he podido preparar la clase que tengo que dar el lunes, pero ya veré que excusa doy a mis superiores. En cambio, he tenido uno de los mejores días de mi vida. Gracias por la invitación. La diferencia de edad no ha sido ningún obstáculo para gozar de tu compañía-.

-Me alegro mucho por mi y por ti, puesto que ahora has comprobado que si sabes vencerlos- dijo sonriente Andrés. -Antes que te bajes, puedo devolverte el beso?-

-Claro que puedes, yo te lo di sin pedirte permiso- le dijo sonriente.

-Andrés se inclinó y la besó muy tiernamente en los labios. Luego dulcemente le dijo –hasta el lunes. Que tengas una guardia liviana-.

Gladys se bajó del coche agradeciéndole en silencio, que no actuara impulsivamente. Que le diera tiempo a la relación que estaba sintiendo, empezaba entre ellos.

Cuando la madre la vio entrar se alegro muchísimo. El rostro de su hija reflejaba una felicidad inusual y sus ojos resplandecían de manera diferente. Gladys le contó con lujos de detalle como había sido esta primera cita con Andrés, dejándole entrever que estaba convencida que no sería la última.

El lunes cuando volvieron a verse se sonrieron de una manera especial, tanto, que el compañero de clase le pregunto si había pasado algo entre ellos.


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