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Intolerancia.29

24/01/2010 22:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Le habían ofrecido a Ruth e Isaac

Le habían ofrecido a Ruth e Isaac que se unieran a ese emprendimiento, pero ellos desistieron de la oferta a pesar de los mejores ingresos que pudieran significarles, porque les interesaba más seguir con sus especialidades, la cirugía general, que todo lo relacionado con la fertilidad, ya que era esa rama de la medicina, la que realmente los hacia sentirse realizados en la faz profesional.

No podían quejarse de lo bien que les iba económicamente, ni de lo realizados que se sentían profesionalmente. Nunca los tres dueños médicos de la clínica, ni su socio capitalista, tuvieron un altercado importante. Hubo, como era previsible, algunas discusiones y opiniones diferentes, pero siempre lograron encontrar el punto medio exacto, como para que todos llegasen a un acuerdo consensuado.

Cuando Lucila y Sebastián tenían diez y nueve años respectivamente, decidieron llevarlos a Disneylandia. Se pusieron de acuerdo con Natasha y Boris, para que los hijos de los cuatro pudieran disfrutar juntos en ese lugar mágico y ellos de un tiempo de vacaciones compartidas.

Se alojaron en el mismo hotel en Anaheim, donde se encuentran los parques muy cerca de Los Ángeles.

Natasha y Boris habían decidido hacer el viaje en avión hasta los Ángeles. El reencuentro fue realmente emotivo y los días y momentos compartidos fueron estupendos. Después de disfrutar ellos como adultos a pleno y de regocijarse al ver como sus hijos, pese a las diferencias de costumbres, lo hacían en conjunto y como verdaderos compinches, gozando de todos los juegos en los distintos parques de diversiones. Los tres tenían edades bastante parecidas y estaban acostumbrados a encontrarse cada dos años durante un mes, cuando Natasha y Boris viajaban a Buenos Aires. Durante sus encuentros nunca tuvieron inconvenientes o desavenencias, salvo alguna que otra disputa sin importancia.

Tatiana era la mas pequeña de los tres, pero también la mas audaz, lo que le permitió subirse a todos los juegos permitidos según su altura y en muchos casos, incitar a los otros dos a que hicieran lo mismo.

Cuando exhaustos terminaron el recorrido de todos los parques, decidieron alquilar un vehículo con espacio suficiente para los siete, para recorrer el camino hasta San Francisco, no sin antes desviarse hacia las Vegas, donde pasaron tres días recreándose de los placeres del casino y de los diferentes espectáculos que ofrecían los hoteles para los chicos.

Cuando llegaron a San Francisco después de conocer los alrededores, rentaron un bote con capitán para pasar un día navegando por la Bahía.

Al llegar el momento del regreso y de la despedida, como es lógico y siempre sucede en estos casos, todos se entristecieron, a pesar de que sabían que en poco tiempo volverían a encontrarse, ya que al año siguiente Natasha y Boris, harían su habitual viaje a Buenos Aires y volverían a verse. Si bien era un consuelo, no pudieron dejar de sentir un poco la tristeza por la separación.

Habían vivido una hermosa experiencia y prometieron repetirla en Argentina el próximo año, yendo todos juntos una semana a Bariloche, esa hermosa ciudad sureña, digna de todo elogio.

Desde principios del año 2000, el padre de Andrés empezó a sentir que la recesión que estaba viviendo Argentina, lo estaba ahogando económicamente y conciente que no necesitaba a su edad pasar por el estrés que esto le ocasionaba, decidió vender la joyería.

No fue fácil puesto que la economía estaba en evidente descenso y no había un mercado de inversores que quisiera hacerse cargo de una empresa tan importante. Como resultado, terminó accediendo a aceptar un precio de venta bastante inferior al real.

Como no tenía mas deseos de invertir e iniciar nada nuevo, puesto que económicamente ni él ni sus hijos lo necesitaban, decidió colocar todo el dinero transformado en dólares, a interés bancario.

Durante poco más de un año el rendimiento fue bueno y estuvo contento con la decisión que había tomado.

Había trabajado desde muy joven y siempre con mucho ahínco, aún cuando no lo necesitara y este relax que estaba tomando con su esposa, que les había permitido viajar con más frecuencia de lo habitual y disfrutar de mayor tiempo con sus nietos. Todo ello lo había hecho sentir muy feliz.

Pero en diciembre de 2001 el gobierno en un intento de evitar la salida de dinero masiva del sistema bancario Argentino con el consiguiente pánico y posterior colapso del sistema, impuso el denominado “corralito”. Esta medida no era otra cosa que la restricción a la extracción de dinero, tanto de aquel que estaba depositada a plazo fijo y/o en cuentas de ahorro -los que quedaban retenidos en su totalidad-, como el de las cuentas corrientes de los usuarios, del cual, sólo podían extraer una cifra irrisoria por semana.

A cambio de esto impuso una tarjeta de débito, que permitía realizar cualquier operación personal traspasando virtualmente dinero de esas cuentas, a la de los comercios utilizados. Esta iliquidez monetaria provocó una verdadera parálisis del comercio y del crédito. Rompió las cadenas de pago y terminó asfixiando la economía informal de la que dependía un importante porcentaje de la población.

El padre de Andrés que había comenzado desde muy joven casi desde la nada, a forjar su negocio con la ayuda incondicional de su esposa, que siempre lo acompañó empeñosamente trabajando a su lado, tuvo que enfrentarse a la realidad de ver que, todos sus esfuerzos y todos los logros conseguidos, que lo habían enorgullecido la mayor parte de su vida ante familiares y amigos, habían quedado atrapados en un banco, sin poder sacarlo y con bastante posibilidad de que fueran transformados a pesos argentinos con la consiguiente depreciación monetaria y sin saber a ciencia cierta, si algún día podría recuperarlo.

Para esa época, la pérdida de los empleos por cierre o quiebra de las empresas, habían provocado numerosos casos de suicidios e infartos letales. Sobre todo en aquellas personas que por su edad, se veían imposibilitadas de conseguir un nuevo empleo.

Pese a que podía seguir viviendo sin ningún inconveniente y sin tener que recurrir a sus hijos, con la cuota que le correspondía como socio capitalista de la clínica, no pudo superar la sensación de despojo que le había provocado las medidas tomadas por el gobierno y entró primero en un estado depresivo y luego tuvo un infarto cerebral que lo dejo hemipléjico.

Estuvo postrado en la cama durante seis meses, sin hacer nada para mejorar de la situación en que se encontraba. Se negaba a recibir cualquier ayuda médica que, tanto sus hijos como otros profesionales médicos amigos le ofrecían, hasta que finalmente falleció.

Su esposa, que desde que se habían casado se había dedicado a acompañarlo en todas sus actividades, no pudo resistir esta pérdida y también entró en un estado depresivo.

Sus cuatro nietos, todos adolescentes, se turnaban para ir a visitarla y ofrecerle compañía en su casa, ya que no quiso mudarse con ninguno de sus hijos, pero como es lógico a esa edad, todos tenían su vida repartida en los estudios, deportes, amigos y salidas y a ninguno le quedaba demasiado tiempo libre para compartir con ella.

Sus hijos y nueras, todos profesionales, también tenían la mayor parte de sus tiempos ocupados y pese a todo los esfuerzos realizados para, alternativamente concurrir a verla, ella no pudo vencer la sensación de sentirse sola. Y realmente lo estaba. Durante la mayor parte del día su única compañía era, la televisión y su gata, quien muy viejita ya, tampoco toleraba mucho los mimos de su dueña.

La muerte, poro tiempo después de esta última, fue una pérdida muy grande para ella y dos días después, tuvo un infarto cerebral igual que el sufrido por su marido, pero de mucha mayor extensión y gravedad, que la llevó a su deceso en tan solo quince días.

Para este tiempo Ruth e Isaac ya estaban radicados en Israel y les contaba semanalmente sus progresos con lo que los dos matrimonios agobiados por la situación que se vivía en Argentina y lo que le había sucedido a sus padres analizaron la posibilidad de emigrar.

Ninguno de ellos tenía doble nacionalidad como para conseguir la radicación definitiva en algún país europeo, especialmente España, donde la medicina privada estaba en pleno auge y la estatal estaba bien considerada y era muy bien paga. Todas las averiguaciones realizadas, le hicieron comprender lo difícil de una emigración al viejo continente, por lo que terminaron aceptando su destino.

Igualmente la clínica seguía trabajando bien, aunque se notaba la sensible baja en los ingresos y el permanente aumento de los gastos de mantenimiento.

En el año 2005, Lucila se enamoró perdidamente de un hombre casado, quien le prometía constantemente que abandonaría a su esposa para formalizar con ella. Esta mentira tan frecuentemente usada por hombres maduros que encuentran eco en las ilusiones de las adolescentes, la llevó a quedar embarazada. Por supuesto cuando él tuvo conocimiento de ese embarazo, desapareció de su vida dejándola sumida en la soledad y la desesperación.


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Edelweys (185 noticias)
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