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Intolerancia.31

24/01/2010 23:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tatiana demostró desde muy pequeña

Tatiana demostró desde muy pequeña su interés por la biología. Niña todavía, solía hurgar por los rincones de bosques y playas tratando de encontrar algún tipo de vida que el mundo ignorase y soñaba despierta que el mundo la admiraría por sus logros, le harían entrevistas para la televisión y todos se maravillarían con su inteligencia. Sus oídos escuchaban cómo la gente se asombraba ante su descubrimiento y decían: -“mira, una niña fue capaz de descubrir lo que los científicos adultos no pudieron hacer”- Y suponía que todos los medios televisivos se pelearían por querer tener primero que nadie una entrevista con ella, para que pudiera explicar como lo había logrado. Tenía también en claro, que a pesar de toda esa fama, ella sería muy humilde y les diría a todo aquel que quisiera oírla, que sus logros se debían a que siempre había estado tratando de descubrir algo y que la suerte por fin, se lo había permitido encontrar.

Cuando fue adolescente y ya sabiendo que la biología marina era su mayor pasión, aprendió a bucear. Cada vez que se sumergía suponía con que encontraría en las profundidades una nueva especie y que a partir de ese momento se dedicaría a estudiar su evolución y comportamiento y que además, escribiría un tratado tan completo, que seria premiado internacionalmente.

Cuando emergía sin haberlo descubierto, sentía una pequeña sensación de fracaso, pero como era una mujercita muy positiva se decía a si misma -“ todavía no es el momento de encontrarlo, pero se que ese día llegará alguna vez. Estoy segura, completamente segura”-

Apenas termino el instituto comenzó sus estudios de Biología en la Universidad de Berkeley.

Siempre fue una alumna muy aplicada. En su subconsciente pensaba que si quería descubrir algo, tendría que saber muy bien todo lo ya descubierto para poder diferenciarlo. Por eso ponía interés y atención en cada materia de una manera apasionada.

Durante los dos primeros años de universidad, jamás dejo de pensar en que algún día no muy lejano, lograría alcanzar la meta tan ansiadamente esperada.

Una mañana, después de salir de clases, vio anunciada en la cartelera una conferencia sobre la evolución marina en los últimos años, dada por un orador recién llegado de Israel. Sin pensarlo dos veces, se dirigió a la sala donde ésta se iba a desarrollar, no sólo contenta, sino también entusiasmada y anhelante.

Cuando dieron el nombre del conferenciante “Sebastian Hoffman”, sabiendo que venía de Israel, lo asoció inmediatamente con el hijo de la amiga de su madre. -No puede ser otro- pensó Tati –serían demasiadas coincidencias -nombre y origen-, tiene que ser él-.

La conferencia fue realmente brillante y Tati se había quedado muy impresionada, no sólo por todos los nuevos descubrimientos que abrían ante sus ojos, sino por la forma en que había sido encarada la presentación, desde su inicio hasta el final. Jamás dejó de ser sumamente interesante, pese a la diversidad de nombres que iba dando a medida que mostraba las diapositivas.

Decidió que una vez terminada, se acercaría al orador para preguntarle si era el hijo de Ruth Kurosky, lo que hizo resueltamente. Se acercó a la tarima en el momento en que el estaba por retirarse, encarándolo resueltamente -”Profesor Hoffman puedo hacerle una pregunta?

-Por supuesto dijo, aunque creí que ya había terminado de contestarlas a todas-. La miró sonriente y con suma amabilidad agregó –pero quién se negaría a contestar una ultima pregunta a una jovencita tan bella como usted?-.

-Gracias por el halago- le dijo entre picarona y avergonzada Tati – se lo devolveré diciéndole primero que la conferencia ha estado sensacional. No ha habido una palabra para desperdiciar, lo que no es nada fácil habiendo sido tan extensa. Creo que no me he perdido nada de lo que ha dicho-.

-Halago devuelto- le contestó sonriente Sebastian – y dejo aclarado que me ha ganado. El suyo ha sido mayor que el mío, puesto que el mío fue una verdad absoluta y no estoy tan seguro que sea así con respecto al suyo-.

-Creo que fueron muchas las personas aquí presentes que le han coincidido con mis apreciaciones- respondió Tati resueltamente y con cierto aire de simulado enojo – y a todas ellas se lo agradeció sin ponerle objeciones. Porqué esta objetando el mío entonces?-.

-Que puedo responder ante el público. Sólo me resta agradecer la generosidad de la gente que lo hace. Pero agradecerle no es lo mismo que creérmelo- le dijo muy serio Sebastian.

-Pues comience a creerlo porque es la verdad. Nunca halago algo por el mero hecho de halagar, ni por hacer sentir bien a la persona que lo recibe. Si no me gusta algo, prefiero callarme, porque tampoco me parece correcto de no haber gustado su disertación, acercarme para decirle que me había parecido mala. Pero en este caso y no lo tenia pensado decir, me nació espontáneamente cuando comenzamos la conversación y no fue ni premeditado ni adulador- le dijo Tati conservando ese aire de aparente enojo.

-“Halago aceptado sin objeción” dijo levantando la mano en señal de juramento Sebastian – y además de aceptado, agradecido. Ahora pasemos a lo que había venido a preguntarme-.

-Perdóneme si soy indiscreta pero cuando escuche su nombre tuve la sensación que usted podría ser el hijo de la amiga de mi mamá. Su madre se llama Ruth Kurosky?- le pregunto Tati.

-En efecto- dijo Sebastián mostrando en su rostro un dejo de asombro e incredulidad, mientras continuaba diciéndole – no va a decirme que usted es la hija de Natasha …………….Natasha…..no recuerdo el apellido. Lo es?-.

-.En efecto lo soy- dijo Tati sonriente -Esto si que es una casualidad. Había oído hablar de usted a mi madre, siempre alabándolo por lo brillante que era en sus estudios y nunca me imaginé que algún día iba a conocerlo de esta forma, puesto que si bien nos hemos visto de chicos en alguna ocasión, no tenía el menor recuerdo suyo-.

-Supongo que lo de brillante sería transmitido por mi madre- dijo sonriente Sebastian. –Todas las madres son iguales. Yo también escuché muchas alabanzas sobre usted y por supuesto, fueron transmitidas por la suya. Tampoco recuerdo encuentros pasados. Supongo que habrán sido cuando vivía en Buenos Aires y en ese entonces usted sería una niña.

-Así es- le repuso Tati, generalmente me quedaba en casa de mis abuelos cuando mi madre visitaba a sus amigas. A la única casa que la acompañaba era a la de Gladys, pues me gustaba jugar con Lucila y Sebastián, el otro Sebastian, es al que me estoy refiriendo

Mi madre antes de partir para acá me aconsejó que me pusiera en contacto ………dijo Sebastian mientras pensaba lo que iba a decir-……puedo tutearte? De hecho somos viejos conocidos aunque nunca hemos hablado entre nosotros-.

-Por supuesto que puedes- dijo sonriente Tati –puesto que es verdad que somos viejos conocidos. Se muchas cosas sobre tí-.

-.Lo mismo que yo sobre tí-le respondió sonriente.- Te estaba comentando lo que en este momento me parece muy gracioso. Mi madre me pidió que me pusiera en contacto con vosotras cuando necesitara algo, que Natasha me ayudaría con mucho gusto en todo lo que estuviera a su alcance y yo me negué rotundamente diciéndole, que me las sabía arreglar solo y no necesitaba una madre sustituta. Mira lo que es el destino!-.

-.Pues sigamos los consejos del destino entonces- le dijoTati resueltamente –Te espero a cenar en casa cuando tengas tiempo. Primero tengo que aclararte que mamá no sabe cocinar. Tal vez te cueste creer que ni siquiera los huevos revueltos le salen bien y lo único que yo se hacer, son “spaghettis a la bolognesa” porque es mi plato preferido y no me gusta el que viene congelado del supermercado. Te vuelvo a decir que es lo único que se hacer, pero me salen riquísimos. Me los enseño a hacer la madre de mi amiga que es de ascendencia italiana-.

-Y quien podría resistirse a una invitación semejante viniendo de una personita como tú?- le dijo Sebastian con aire picarón y dejando entrever que le gustaría compartir algo más que una cena con ella.

-Hecho entonces- le respondió Tati, quien también estaba pensando que no sería nada desagradable tener una aventurilla con el hijo de la amiga de su madre –aquí está mi teléfono. Me llamas y arreglamos el día y la hora, te parece? - dijo al tiempo que anotaba el número de su celular en una hoja de su cuaderno, la que arrancó y entregó.


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Edelweys (185 noticias)
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