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Intolerancia.42

24/01/2010 23:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Comienza el capítulo siete

Apenas tuvo conocimiento del ataque al hotel en Turquía, Ruth se había dirigido al aeropuerto para tomar el primer avión que la llevaría al lugar de los acontecimientos.

Por suerte, cuando ella se había negado a atenderle al ver lo inminente de una boda que no podía detener pese a sus intentos, súplicas, explicaciones y hasta órdenes, Seba le había dejado un mensaje en el contestador, indicándole no sólo el lugar donde irían de luna miel, sino hasta el nombre del hotel, Las Palmeras en la playa de Fethiye.

Uno de sus compañeros de trabajo se ofreció a llevarla y permaneció a su lado hasta que embarcó. Trataba de que no pensara sobre esos acontecimientos. Para ello, sólo se le ocurrió contarles chistes y hacer algunos comentarios sobre medicina, pero él mismo no podía dejar de pensar que pasaría si fuera él, el que se hallara en su lugar. Los últimos años de Ruth habían sido muy duros, ya que nunca pudo reponerse de las pérdidas sufridas. Si algo más volviera a sucederle, seria verdaderamente catastrófico y definitivo para ella. Conociéndola como la conocía después de haber trabajado varios años juntos, sabía que no podría seguir adelante con su vida si algo le llegara a suceder a Sebastián.

Era una compañera de trabajo con la que había tenido algún encuentro sexual después de que enviudara y él la apreciaba mucho. Si estuviera en su poder abandonar por unos días el trabajo y acompañarla, lo hubiera hecho sin dudar, pero el hospital ya se resentiría demasiado con la imprevista ausencia de ella, como para agregar una nueva.

La vio partir, envuelta en una zozobra imposible de ocultar.

Ruth no quería pensar en nada. Trataba de poner su mente en blanco imaginando en el momento en que se reencontraría con su hijo. Lo primero que haría sería pedirle perdón por haber sido tan intolerante y no haberlo comprendido. En estos momentos de angustia, Ruth se reprochaba no haber asistido a la boda.

–Cómo he podido olvidar que es lo único que me queda en la vida? Cómo pude no comprender que el amor es más fuerte que muchas otras cosas en la vida y que a veces nos ciega lo suficiente como para anteponerlo a la religión? Cómo no comprendí que si la decisión estaba tomada, nada ni nadie podría modificar las cosas. Yo tendría que haber apoyado su amor. Cómo pude faltarle en ese día tan importante en la vida de una persona?

Es mi único hijo vivo y ella la mujer que él eligió. Qué derecho tengo yo para interponerme en sus caminos? El no dejará de ser judío por haberse casado con una protestante, ni ella dejará de serlo por haberse casado con un judío. El hijo que en algún momento tendrán y que fue la causa de todos mis desvaríos, tendrá tiempo en su adultez de elegir libremente ser judío o ser protestante tal, como inútilmente había intentado hacerle comprender Gladys en su momento.

Quién era ella para designarle una dirección unilateral? Cada persona cree en su religión y piensa que es la única que vale y hoy, ante el miedo en el que me encuentro inmersa, me doy cuenta que la familia es lo más importante en la vida y yo le fallé, cuando debería haber sido la primera en apoyarlo y comprenderlo. Claro que me hubiese dolido profundamente que mis nietos no fueran judíos! Pero si así lo designara la vida, cómo puedo ser tan intolerante y oponerme a ella? Todo lo que espero es que Dios lo mantenga a salvo y con vida y que, algún día, pueda perdonarme por el gran error que he cometido. Pero que tonterías estoy pensando- se dijo haciendo un gesto con su mano como para apartarla de su mente – seguro que está a salvo y que Dios lo esta cuidando-.

Que ironía tiene el destino! - seguía pensando sin parar saltando de un pensamiento a otro. – Cuando mi cuñado nos insistía que nos viniésemos a vivir a Israel, yo me oponía porque pensaba que era un lugar peligroso para vivir. Y la vida me demostró que no hay un lugar peligroso. Que en el lugar más pacífico, un simple accidente nos puede arrebatar la vida y que, todos los lugares del mundo, son igual de peligrosos en estos momentos tan difíciles que nos toca vivir a todos los seres humanos.

La intolerancia humana nos lleva a vivir estas situaciones. Situaciones que no tienen ninguna explicación, ninguna razón de ser. Qué es lo que lleva a algunos seres humanos a perpetrar este tipo de ataque? Porque aunque no lo disculpe, puedo entender que alguien quiera vengarse de una persona determinada y, aunque no tenga ningún derecho, le quite la vida.

Pero esto? Qué es esto? Es un ataque a cualquier persona de cualquier edad, sexo o religión, en cualquier lugar de la tierra. Qué cosa se quiere demostrar con esto? Qué cosa se quiere arreglar? Qué cosa se quiere conseguir u obtener? Esto no puede llamarse venganza. De ninguna manera. Y mucho menos, tampoco puede llamarse justicia. Entonces cómo puede llamársele a actos tan vandálicos como estos?

No lo se. No creo que exista una palabra que los justifique o que los pueda designar.

Continuó con estos pensamientos hasta que oyó al capitán de la aeronave anunciar la llegada al aeropuerto. Se ajustó el cinturón y enderezó su asiento. Pronto estaría abrazando a su hijo, tratando de conseguir su perdón.

Terminados los interminables trámites aeropuertarios tomó un taxi y se dirigió al hospital.

Apenas ingresó, miró hacia todos lados hasta encontrar la recepción. Se dirigió allí con paso presuroso. El corazón le latía apresuradamente. No quería pensar, pero no podía evitarlo. Se dirigió a la recepcionista para preguntarle por su hijo.

-Sebastian Hoffman? le volvió a inquirir la misma buscando con cuidado en la lista que tenía frente a si. - Lo siento, no lo tenemos ingresado. Quien está ingresada con ese apellido es Tatiana Hoffman, no se si será familiar suyo también.

-Es su esposa- contestó Ruth – Podría hablar con ella por favor? Se lo suplico.

-Aguárdeme un momento por favor- le contestó la recepcionista –Veré si esta disponible- dijo a la vez que llamaba a la sección de enfermería para preguntar por la paciente. –Lo siento, en estos momentos está descansando y no se la puede molestar. Me acaba de informar la enfermera que ha estado muy nerviosa desde su ingreso y que por fin se ha quedado dormida-.

-Podría hablar con el médico a cargo de ella? Tal vez le haya contado algo a él antes de quedarse dormida- le suplicó Ruth.

-Aguárdeme un instante- dijo al tiempo que volvía a llamar a la sección de enfermería para preguntarle si lo que pedía Ruth era posible. –Lo siento señora, el médico esta muy ocupado. Es que el personal en su totalidad lo está. Lo que puedo ofrecerle es a un voluntario. Como no damos abasto con el personal, puesto que todo esto nos ha desbordado, hemos necesitado recibir la ayuda de voluntarios que acompañan a los familiares y enfermos en todo lo que pueden. Me dice la enfermera que su nuera habló con uno de ellos antes de dormirse. Quiere hablar con él?-

-Por supuesto que quiero, por favor. Necesito saber donde esta mi hijo. Y cualquier persona que pueda ayudarme será muy bienvenida- dijo con los ojos llorosos Ruth –dígale a esa persona que quiero verla.

Pocos minutos después se acercó a ella un jovencito que no tendría más de veinte años con una sonrisa en los labios. –En que puedo ayudarla Señora? Estoy a su disposición para lo que necesite y pueda hacer-.

-Hola. Que jovencito eres!- dijo asombrada Ruth -Espero que puedas decirme algo sobre mi hijo. Se llama Sebastián Hoffman. Me dijeron que estuviste hablando con mi nuera antes que se durmiera. Su nombre es Tatiana.-

-Por supuesto- respondió con una inmensa sonrisa el joven – la jovencita embarazada que estaba buscando desesperadamente a su esposo-.

-Embarazada has dicho?- dijo Ruth sobresaltada.

-Oh perdón! Es que es la primera vez que hago una tarea como ésta y desconozco las reglas. Es muy probable que haya hecho un comentario que nunca debí hacer, puesto que no he respetado la privacidad de la paciente- dijo avergonzado el voluntario.- Supongo que van a enojarse bastante conmigo cuando se enteren de este error.


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Edelweys (185 noticias)
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