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Intolerancia.50

25/01/2010 17:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Comienza el último capítulo y para mi el más importante

Ruth había decidido alojarse en el departamento en el que vivieron Tati y Sebastián. Boris había ido a recoger las cosas de ambos y se las había traído a Tati. Ella no quiso volver a pisar el lugar donde había vivido junto a su amado.

Cuando llegó con todas las pertenencias, Tati estuvo toda la tarde llorando. Miraba y acariciaba efectos que habían pertenecido a su marido. Miró y remiró casi hasta el anochecer, las fotos donde ambos estaban juntos, besando su imagen reiteradamente.

Boris la dejó a solas. Le parecía que era mejor que si quería llorar, lo hiciese sin su presencia.

Esa noche no quería sentarse a la mesa, pero sus padres le sugirieron que era mejor que lo hiciera, y que si no quería hacerlo por ella, lo hiciera por su bebe. Fue una buena idea, porque ambos se esmeraron en hacer que ella olvidara la tristeza que la había embargado durante toda la tarde y lo lograron. Tati terminó la noche con algunas sonrisas, aunque se veía claramente que eran forzadas. Cuando decidió irse a dormir se sentía mejor y no le costó conciliar el sueño.

Al día siguiente la vieron mejor. Boris la invitó a desayunar en un barcito cercano. Salieron al mismo tiempo que Natasha partía para el hospital. Tati volvió a encontrar el padre que siempre había tenido y que creyó perder para siempre aquella tarde que le dio la cachetada. Esa tarde cuando le anunció su casamiento civil.

Así fueron pasando los días hasta que comenzaron las clases de la universidad. En un principio Tati había pensado no concurrir durante ese año, pero después de dio cuenta que imponerse la obligación de cursar y estudiar las materias, podía ayudarla a no pensar.

Su embarazo evolucionaba sin dificultad. Ella estaba muy triste y muchas veces decía que había sido un gran error continuar con el mismo. Otras en cambio, veía en ese hijo por nacer la continuidad del amor que la había unido a Seba. No quería salir con nadie, excepto con sus amigas de siempre.

Natasha estaba muy preocupada por la salud mental de su hija. Lo había consultado con la psicoanalista del hospital, pero esta le había dicho que todas las reacciones que le contaba, eran normales. Le preguntó si su hija no estaría dispuesta a tomar algunas sesiones con ella, pero Natasha ya se lo había propuesto y había tenido un “rotundo no” por respuesta. Le dijo que no se preocupara, que el tiempo se encargaría de ir suavizando las cosas.

No se quedó tranquila con la consulta y la llamo a Gladys para pedirle consejo.

-Hola Natasha- dijo alegremente Gladys – cómo andan las cosas por allá? Cómo está tu hija? Cómo está el embarazo?-.

-Mas despacio mujer- le contestó Natasha, - que te pasa que quieres saber todo desde el principio y casi no me has dejado saludarte?-.

-No me pasa nada- le contestó su amiga - sólo quería preguntarte por las cosas importantes-.

-Te llamaba porque necesito tu consejo- le dijo Natasha con aire triste- no se como ayudar a mi hija. Hay días que ve las cosas que forman parte de su vida más o menos normal y está contenta con su embarazo y otros, que se arrepiente totalmente de haberlo continuado y se pone a llorar.

Dice que es una carga muy pesada para ella sola. Aunque la situación sea diferente en ciertos aspectos, a ambas nos ha tocado vivir un embarazo en soledad de pareja, con nuestras hijas. Cómo la acompañaste tú en esos momentos en que se sentía muy sola e insegura para continuar con el mismo? Qué le decías-? -Pues nada extraordinario- le respondió Gladys, - le hacía ver que la figura paterna que un chico necesita para crecer, la iba encontrar en su padre y en su hermano, que todos la íbamos a ayudar y que aunque en ese momento todo lo veía oscuro, la luz volvería a iluminar su vida.

Qué otra cosa puedes decirle a tu hija cuando se encuentra sola, frente a ese gran paso que es la maternidad y que, además, es demasiado joven como para enfrentarse a ella. Tati tiene unos años más que los que tenía mi hija cuando se encontraba en esa situación, pero igual es muy joven. Muy joven para la época en la que les toca vivir, donde los chicos maduran muy tardíamente.

Es normal que muchas veces piense que se equivocó en seguir adelante con ese embarazo. Recuerda que todas hemos tenido miedo cuando estábamos embarazadas y todas tuvimos la suerte de tener a toda nuestra familia y, principalmente a nuestra pareja, a nuestro lado-.

-Si que lo recuerdo- yo no tenía a mi familia junto a mi, pero Boris me apoyaba tanto que cada vez que me quedaba aterrada por el miedo a no saber que hacer cuando naciera el bebe, siempre encontraba la palabra justa o el chiste oportuno para sacarme de la situación-.

-Pues dile entonces que ahora haga lo mismo con su hija- le contestó Gladys. – Traten de que salga y se distraiga. Que vaya a ver espectáculos que les guste. Que alterne con la mayor cantidad de gente que pueda. La soledad es la que te hace pensar mucho y cuando piensas mucho, terminas pensando en tonterías-.

-Eso es verdad- dijo Natasha. –La soledad te hace pensar en tonterías-.

-También ponle de ejemplo a mi hija- le agregó Gladys. –En su momento creyó que jamás volvería a amar y entregarse a alguien como lo había hecho la primera vez y si la vieras ahora- ¡no sabes que feliz es con su pareja! Sabes que están planeando casarse? Bueno, todavía no han puesto fecha, pero ya están hablando de matrimonio-.

-Cuánto me alegro por ella- le dijo Natasha. -Realmente sufrió mucho y se merece encontrar la felicidad. Espero que mi hija vuelva a encontrarla un día y te garantizo que entonces, no voy a oponerme a ninguna circunstancia que se pueda presentar. Lo aceptaré tal como es, aún si es jugador o poco trabajador o lo que sea. Si la vuelvo a ver a mi hija feliz como la ví junto a Sebastián, no pondré la más mínima de las objeciones a su unión. No sabes cuánto me arrepiento de haberle fallado el día de su boda. Aunque haya sido nada más que por civil. Fue el día de su boda-.

-No te atormentes más por lo que no puedes cambiar. No se puede volver atrás al pasado para corregir los errores cometidos. Lo que importa es cómo la estás apoyando ahora. O sea que lo que importa es el presente- le dijo con dulzura Natasha. - Ella ya comprendió y perdonó. Eso es lo que vale. Le estás brindando todo lo que necesita para apuntalar su vida nuevamente. Eso es lo que ella necesita en estos momentos-.

-Como está Ruth?- pregunto Gladys. -Ella me contó que está muy contenta con el trabajo del hospital y que se alegra de haberse mudado a San Francisco, pero yo la noto extraña-.


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Edelweys (185 noticias)
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