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Intolerancia22

23/01/2010 19:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Lo se, pero necesito saberlo

-Lo se, pero necesito saberlo. No se que haría si me dices que no- le dijo con preocupación Boris.

-Y yo no se que decirte- le contesto dubitativa Natasha – es que son demasiadas emociones juntas y no puedo elaborarlas. Me declaré. Te declaraste. Y ahora esta proposición. Todo en unas pocas horas. Es demasiado fuerte todo esto para mí. Sabes?.. cuando recién comenzábamos a salir, Gladys me preguntó un poco en broma un poco en serio, si yo me animaría a irme a vivir a Estados Unidos si me lo propusieras-.

-Y que le contestaste?- pregunto con mucha curiosidad Boris.

-Que no tenía respuesta. Es que sólo habíamos salido dos veces juntos. Y cuando ella insistió le dije que en verdad no sabía que actitud tomaría si me encontraba en esa situación- le dijo muy seriamente – y realmente hoy tampoco tengo la respuesta. No tengo dudas del amor que siento por ti. No dudo tampoco del amor que me has expresado, pero no tengo respuesta para esa pregunta, no todavía, perdóname aunque es probable que mi respuesta fuera si.

-No tengo nada que perdonarte- le dijo con la misma seriedad él –creo que he actuado intempestivamente al hacerte esa pregunta. Por eso había estado pensándolo sin animarme a hacerla.

Pero es que me pasa lo mismo que a ti. Desde que comenzaron los problemas con mi ex esposa yo estaba seguro que nunca más iba a tener una relación estable con otra mujer. Me sentía tan decepcionado. Había puesto todo mi amor en esa persona y sentir el desamor de ella fue muy doloroso. Me había prometido no entregarme de nuevo a nadie con amor. Pero llegaste tú con tu inocencia y luego con tu declaración y me has desarmado por completo. Has borrado todos los malos momentos pasados. Has curado todas las heridas que tenia mi corazón. Soy una persona renovada. Y de pronto soy capaz de hacerte una proposición demasiado apresurada. Perdóname tú, por favor-.

-Tampoco yo tengo nada que perdonarte- le repuso Natasha -has expresado tus sentimientos. Los sentimientos que me han hecho sentirme realizada como mujer. Has desbordado mis ilusiones puesto que cuando empecé a salir contigo jamás creí que terminaría así. Simplemente me había dispuesto a vivir mi amor, durara el tiempo que durase-.

-.Perdón, es mejor que digas que empezaría así, no que terminaría- le dijo en broma Boris

-Tienes razón- le acotó Natasha – y ahora estamos los dos perplejos con nuestras propias emociones y nuestros sentimientos y no sabemos como actuar. Es mejor que nos demos un poco de tiempo. Por ahora, s pudieras conseguir prorrogar tu estadía en Buenos Aires, eso nos ayudaría a poner en orden todo esto que hoy nos colma. El tiempo nos ayudaría a decidir con ecuanimidad y no intempestivamente, lo que nos podría llevar a tomar decisiones equivocadas-.

-Mañana sin falta le escribiré a mi editor enviándole algunas columnas para poder preguntarle que opina-dijo Boris – y si las acepta y puedo permanecer aquí más tiempo, tendremos oportunidad de ver como evoluciona esta relación. Aunque yo, ya no tengo dudas-.

-No es que yo tenga dudas, no me mal interpretes- le dijo Natasha – solamente te estoy diciendo que todo es demasiado apresurado y no creo que sea lo más conveniente, intentar tomar una decisión ahora-.

Pasaron ese día paseando y charlando casi sin parar. Era como si quisiesen conocer cada detalle de la vida que, el otro, había vivido todos estos años. Fue un día completamente diferente a los anteriores.

Cuando Natasha volvió a su casa, le comentó a su madre todo lo sucedido con lujo de detalles. Quería escuchar su opinión con respecto a una decisión que podía cambiar para siempre su futuro.

-Desde el primer día que planeaste la salida con Boris me he estado preguntando como me sentiría y que te contestaría si me plantearas lo que me estas planteando- le dijo sonriente la madre.

-Mi corazón me avisó con anticipación esta situación. Es que te ves tan diferente desde que están saliendo!. Eres una mujer con todas las de la ley, en lugar de esa muchachita taciturna que eras. La alegría se desborda en tus ojos. La felicidad se te nota en cada palabra que pronuncias.

También a él lo veo así últimamente, por lo que mi cuestionamiento se hizo mas frecuente. He dudado bastante al principio. Yo soy de una familia que emigró y se lo difícil que es dejar todas las cosas que fueron parte de la vida, para empezar otra en un lugar apartado, con distinto idioma y diferentes costumbres. Dejar tus familiares y amigos para ir a un lugar donde no conoces a nadie.

Pero también puedo decir con orgullo que soy una persona que tuvo la suerte de conocer el amor en el matrimonio y nada vale tanto como eso. Te lo aseguro. No todas las parejas viven juntas por amor, pero quienes lo logran, saben lo importante que es. Por lo tanto y dejándote aclarado primero que no es que me produce felicidad que partas tan lejos, en eso no quiero ni pensar por el momento- dijo con un gesto de su mano como queriendo apartar la idea del cerebro -en tu lugar, no lo pensaría más.

Si la vida te está ofreciendo vivir el amor con el que has soñado toda tu vida, porque no creas que aunque nunca me lo habías contado yo no lo presentía, no puedes bajo ningún concepto, darle la espalda. No te voy a decir que te a ser fácil la vida, por lo menos al principio, hasta que te adaptes, pero te puedo garantizar que va a estar plena y eso es lo que cuenta-.

-Gracias mamá- le dijo Natasha con lágrimas en los ojos mientras la abrazaba –eres la mejor madre del mundo. Lo supe desde siempre, pero hoy me lo has demostrado de la forma mas afectuosa y precisa. Gracias mamá. Eres la mejor.

-No no lo soy, sólo te quiero lo suficiente como para no ser egoísta y pensar solo en mi- le respondió sonriente la madre.

Natasha casi no pudo dormir esa noche. Se preguntaba si sería capaz de adaptarse a vivir tan lejos de los seres que amaban y que formaban una parte tan importante de su vida. Pero también se preguntaba si sería capaz de decirle adiós a Boris por temor. No, ella nunca había sido cobarde y no iba a serlo ahora. Esperaba impaciente el otro día cuando saliera del hospital y pudiera plantear el tema con sus amigas. Quería oír la opinión de todas aquellas personas que la querían. Por eso apenas volvió de su trabajo llamó primero a Gladys, puesto que había sido ella la primera que le había planteado esta situación.

-Estaba esperando este desenlace en cualquier momento- le dijo Gladys - Ya lo sabes porque te lo pregunté hace mucho, cuando ni siquiera tú lo habías pensado posible. No voy a decirte que me alegra que te vayas. Para nada. Te lo garantizo. Pero creo que si es tu felicidad, no debes dejarla pasar.

Lo único que tienes que hacer, es preguntarte es si serás capaz de cambiar todo el estilo de vida al que estás acostumbrada. Aunque nunca he ido a Estados Unidos, por lo que he leído, sus costumbres son bastante diferentes. Con lo demás no tengo duda. Se que aprobarás el examen para revalidar tu título y podrás hacer allá tu residencia sin inconvenientes. Por suerte hablas perfectamente el inglés y desde que comenzaste a hablar, estas acostumbrada a hacerlo en castellano y en ruso alternativamente y sin ningún inconveniente, así que no tendrás ningún problema con el idioma. Lo único que me preocupa es que puedas adaptarte a una cultura tan diferente.

Me entristece perder a una de mis mejores amigas, aunque vamos a escribirnos con regularidad no será lo mismo, pero me alegra tanto que hayas realizado esos sueños que tenías tan ocultos en tu corazón.

-Gracias por apoyarme aunque se que en el fondo de tu alma estarás deseando que esto no hubiese ocurrido- le dijo entusiasmada Natasha -se lo que somos cada una de nosotras para las otras dos. No creas que nuestra amistad no pesa en mi decisión, pero como acabas de decirme, poder hacer realidad lo que hace mucho tiempo había desechado por imposible, tiene que pesar más que cualquier otro sentimiento.

Esta mañana cuando lo hablamos por primera vez con Boris no me sentía del todo segura, pero después de hablar con mi madre y contigo te podría decir que casi ya no tengo dudas. Ahora llamaré a Ruth y escucharé también su opinión. Te dejo y vuelvo agradecerte tu apoyo amiga- digo colgando el teléfono. Inmediatamente. Enseguida llamo a Ruth

-Como estás - le dijo, con una vibración en su voz que ponía de manifiesto toda la felicidad que la embargaba.

-Muy Bien- le contesto Ruth- pero por el timbre de tu voz, me parece que no tanto como a tí. Parece que

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