La Isla de Tasmania: Geografía e Historia
La Isla de Tasmania en el Pacífico sur, está situada frente a la costa meridional de Australia, país al que pertenece. Tiene una superficie total de 67.800 km2, y su capital es Hobart, fundada en el año 1804; se encuentra ubicada al sur de la isla, en las faldas del monte Wellington y a orillas del río Derwent. En 1990 tenía 470.000 habitantes. Administrativamente integra, junto a varias islas menores y prácticamente deshabitadas, el estado insular australiano de Tasmania.
La colonización europea hizo disminuir la población aborigen autóctona, que desapareció totalmente en 1876. Cuenta con una rica flora y fauna salvaje, que pudo ser preservada a pesar de la puesta en marcha de un ambicioso proyecto hidroeléctrico en 1983, y entre las que destacan especies como el tigre y el demonio o diablo de Tasmania. Sus principales producciones son las frutas, la lana y otros derivados de las explotaciones ganaderas, la madera y productos mineros como el hierro, cobre, carbón, plata y estaño.
Características físicas
Tasmania es, esencialmente, una isla montañosa que se separó del continente australiano hace aproximadamente unos 10.000 años tras una importante elevación del nivel del mar durante la que surgió el estrecho de Bass. Las mayores altitudes de Tasmania se encuentran principalmente en el sector occidental donde se halla el pico Ossa que tiene cerca de 1.620 m de altura. La mayor parte de este territorio insular se encuentra organizado en torno a un conjunto de valles y cordilleras. Sin embargo, el rasgo o característica geográfica determinante es la glaciación.
Los ríos más importantes que circulan por este isla son el Derwent en el sureste y el South Esk, en el noreste. Luego aparecen multitud de lagos, tanto someros como profundos. Entre estos últimos destaca el lago Saint Clair con más de 210 m de profundidad. Otro importante lago profundo, el del Rey Guillermo (King William) ha sido aprovechado para la consecución de energía hidroeléctrica. Los suelos aparecen altamente lixiviados, con alta cantidad de humus pero, en definitiva, poco fértiles debido a su alta acidez. La fertilidad de los suelos es mayor en otras islas del estrecho de Bass. El clima aparece condicionado por las corrientes marítimas del sureste y por los vientos del oeste. Los principales elementos climáticos se caracterizan por sus grandes oscilaciones. La precipitación media anual siempre supera los 2.500 mm; la incidencia estacional es más relevante durante los meses invernales. Las temperaturas medias del mes de enero se encuentran próximas a los 15-18 ºC y durante el mes de julio descienden hasta los 8 o 9 ºC. Estas condiciones climáticas favorecen el desarrollo de un denso bosque tropical en el que destacan las hayas y el mirto o arrayán. En los dominios más secos se expande la sabana y un bosque de eucalipto de escasa calidad. La fauna es casi inexistente, salvo en el caso de la avifauna. Destacan el colibrí, el grajo negro, la cacatúa, etc. En cuanto a los mamíferos, los más abundantes son los canguros pequeños o walabis, las zarigüeyas y otros marsupiales.
Una parte importante de Tasmania está compuesta por zonas clasificadas como patrimonio de la humanidad, reservas, reservas marinas y parques nacionales.
Economía
Esta isla está muy bien dotada en lo referente a yacimientos minerales y recursos forestales, hídricos y turísticos, hecho que favorece una amplia diversificación dentro de la actividad económica. Desde 1970-80 el sector primario (agricultura, pesca, minería) y el secundario (como la manufactura) conocieron una importante decadencia en cuanto a su fuerza de trabajo. Sin embargo, el sector terciario conoció un gran desarrollo. El gobierno estatal ha promovido sobre todo el turismo (favorecido de manera importante por el paisaje y por el clima) y el comercio.
Los recursos mineros se basan en las acumulaciones existentes de zinc, plata, cobre, sílice, estaño y wolframio, entre otros. Los depósitos mineros más importantes de hierro se encuentran en el río Savage. La producción mineral suele presentar grandes oscilaciones puesto que se ve altamente influenciada por las condiciones del mercado. También se ha desarrollado una óptima industria de energía hidroeléctrica en base a los ríos existentes y a las óptimas condiciones climáticas. Además, los bosques más densos, ubicados esencialmente en el dominio más occidental de la isla, contienen buenos recursos en cuanto a árboles de madera dura y de madera especial para fabricar pasta de papel. Aunque las condiciones climáticas presentes favorecen el desarrollo de la agricultura, los terrenos de los dominios altos aparecen con unos suelos más bien pobres y los suelos arables se muestran algo confinados en el sureste y en el norte. Así, el terreno destinado a la agricultura no llega a la tercera parte de la superficie total de la isla y una gran parte se emplea para el pastoreo. Lo que es terreno de cultivo en sí sólo ocupa el 4% del mismo. Más de la mitad de las granjas se dedican al ganado vacuno. La pesca se centra prácticamente en la captura de la oreja marina, la langosta, la vieira, la ostra y la caballa, entre otras especies.
La agricultura, la silvicultura y la pesca otorgan una tercera parte del total de las exportaciones de Tasmania. Les acompañan la minería y el turismo. No hay que olvidarse tampoco de la industria de la construcción que da trabajo a cerca del 5% de la población.
Historia
Las primeros habitantes que se asentaron en esta isla lo hicieron hace aproximadamente unos 30.000 o 40.000 años, procedentes del continente australiano. Los aborígenes de Tasmania se ubicaron en el interior de la isla y posteriormente tendieron hacia los dominios costeros. La inundación del estrecho de Bass, ocurrida hace unos 10.000-12.000 años dio como resultado el aislamiento de estos aborígenes respecto al dominio continental. Este aislamiento derivó en particularidades genéticas muy claras como es el hecho de que los habitantes de esta isla tienen un tono de piel más cobrizo o acobrado que los australianos.
Se cree que cuando llegaron los europeos ya existían en la isla más de 100 grupos humanos esparcidos por todo el terreno, a excepción de los ámbitos más montañosos. El primer europeo que llegó a la isla, en 1642, fue el navegante y explorador holandés Abel Tasman, en honor al cual recibió su actual nombre. Luego llegaron los franceses, hacia 1772, con Marion du Fresne a la cabeza y, un año después, la primera expedición británica al mando de Tobias Furneaux que descubrió un conjunto de islas que llevan su nombre. La primera circunnavegación de la isla se realizó en el año 1798 gracias a Matthew Flinders y a George Bass.
Esta isla se encontró bajo la colonización británica; la Corona se intentaba asegurar así su poder y control de las aguas internacionales. A principios del siglo XIX los británicos y Nueva Gales del Sur comenzaron a crear asentamientos a lo largo de la isla, sobre todo en los dominios del norte y en los dominios de la actual Hobart. No sería hasta el año 1825 cuando Tasmania consiguió independizarse de Nueva Gales del Sur y conoció a partir de entonces una gran prosperidad económica a pesar de los conflictos existentes entre los aborígenes y los europeos. Progresivamente, según llegaban colonos a la isla y minimizaban el territorio de los aborígenes la relación entre ambos se fue deteriorando hasta el punto que los británicos intentaron reducir a los aborígenes tasmanios por la fuerza pero no lo consiguieron. Fue un misionero que se había ganado su confianza, llamado George Robinson, quien consiguió persuadirles para abandonar su vida nómada y el Gobierno los estableció en la isla de Flinders, al nordeste de Tasmania. En 1847 sólo quedaban 47 tasmanios. El último representante, una mujer llamada Truganini, sobrevivió hasta 1876. Durante el siglo XIX Tasmania fue una colonia penitenciaria a la que llegaban bandidos y aventureros que fueron acabando de paulatinamente con las aborígenes procedentes de Asia así como con los grupos de focas que habitaban las costas más rocosas.
Dichos momentos esperanzadores terminaron hacia la década de los 60 y de los 70 que fueron años de gran depresión. Durante estos años el crecimiento de la población también se ralentizó de manera importante hasta principios de 1890. El crecimiento volvió a aparecer gracias, sobre todo, al gran auge y desarrollo de los metales. Durante el siglo XX logró el poder de la isla el Partido Laborista. La Gran Depresión también afectó a este estado insular pero el primer ministro laborista consiguió reducir y minimizar de manera importante los efectos negativos. Luego consiguió aprovecharse de la prosperidad australiana; en 1965 ha contaba con una población que superaba los 370.000 habitantes y la economía seguía sustentándose en la fe en la energía hidroeléctrica aunque algunos gobiernos posteriores, durante la década de los 70, se oponían de manera drástica a la construcción masiva de obras hidráulicas por su negativo efecto sobre el medio ambiente. De forma paralela a esta oleada ecológica renació el movimiento Aborigen; la mayoría de los miembros de este movimiento eran descendientes de una raza híbrida resultante de la mezcolanza entre aborígenes y colonos.
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Autor: Jfl (475 noticias)
Fuente: lahistoriaconmapas.com
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Tipo: Reportaje
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