Jesús Eguiguren, el narcisismo, la psiquiatría y su denuncia de ausencia de patriotismo
El Zumbido
Jesús Eguiguren, el narcisismo, la psiquiatría y su denuncia de ausencia de patriotismo
Jesús Eguiguren acaba de visitar Google y ha descubierto dos citas sobre la pertenencia a España: una de don Manuel Azaña y otra de don Antonio Cánovas del Castillo. Da cuenta en un artículo publicado ayer en El País, en el que acusa de “falta de patriotismo” a quien no piense como él en el tema de la negociación con ETA. Arremete incluso contra el Gobierno socialista desde su posición de Presidente del PSE. Primera pregunta, ¿si no está de acuerdo con la línea oficial del partido, por qué no tiene la coherencia de dimitir?
Hace tiempo que sé de la existencia de Jesús Eguiguren. A su acusación de falta de patriotismo, en la que me incluyo por discrepar de él, le respondo que pienso que él es un narcisista enamorado políticamente de sí mismo. ¿Qué pedigrí tiene Eguiguren para pretender la verdad sobre el tema del final de ETA? ¿No se acuerda, acaso, de que cenaba con Arnaldo Otegui mientras ETA volaba la T 4 de Barajas, y que él era el informante de Zapatero, cuando el presidente hizo uno de los mayores ridículos de su vida en vísperas del atentado de Barajas? Pero, ¿por qué se cree Eguiguren que tiene mejor criterio que cualquiera?
Por una razón con dos derivadas. La primera, síndrome de Estocolmo. Les pasa a los secuestrados, que terminan amando a su maltratador. Y le pasa a Eguiguren, que comprende tan bien a Arnaldo Otegui y a Josu Ternera que ha terminando mimetizándose con ellos. Y después hay un problema de narcisismo: quiere tener un protagonismo en el final de ETA y eso le hace que consciente o inconscientemente todo lo parezcan magníficas oportunidades que hay que aprovechar. Jesús Eguiguren me aburre. Pero eso no es un problema grave. El verdadero problema es que actitudes como las suyas dan alas a la obscena posición de Mayor Oreja. Y no se trata de miedo a la derecha, se trata de objetividad sobre el final del terrorismo.
¿Por qué cree Eguiguren que hay que poner una alfombra roja a SORTU? Hay que hacerles la ola a quienes sin ninguna sinceridad quieren cumplir la letra de la ley de partidos vulnerando su espíritu. ¿Por qué no piden perdón los dirigentes de ETA, los amigos de Eguiguren, a los cientos de familiares de asesinados por ETA? ¿Por qué no le pide Egiguren a SORTU que exija la disolución de ETA?
Lo razonable es que SORTU se gane un lugar en la democracia, porque durante cuarenta años la fusión nuclear entre el entorno civil de ETA y los jefes pistoleros han permitido la existencia del terrorismo. Y ahora que están contra las cuerdas, ¿por qué hay que primarles a quienes en caso de pedir el final del terrorismo lo hacen con la boca pequeña y por mero utilitarismo electoral?
¿Por qué evitar que SORTU haga sus deberes? ¿Qué problema tiene SORTU en pedir la disolución de ETA?
Y resulta que los que pensamos que no hay que aliviar trámites a los asesinos y a sus cómplices, somos antipatriotas…
Si no fuera un asunto dramático, esto se podría resolver en un momento recomendando un análisis psiquiátrico al afectado. Moisés queriendo guiar a las tribus de Israel aliado con los faraones.
Y, además, Jesús Eguiguren no renuncia a ocupar escenario. Podría llevar el debate al interior del partido, pero escoge las páginas de El País para acusar al presidente del Gobierno de falta de valentía. ¿Qué quiere este incandescente personaje? ¿La medalla de Isabel La Católica?
Los iluminados siempre son persistentes; Eguiguren resulta agotador, aburrido y además promueve el efecto contrario del que pretende, porque lo mismo que él se permite el lujo de hablar de patriotismo y cita a Azaña en contra de su pensamiento – no hay mayor enemigo del nacionalismo, desde la más cruda inteligencia, que don Manuel Azaña-, hace el ridículo porque seguramente no le ha dado tempo el conocimiento del universo abertzale para leer La Velada en Benicarló, que sigue rabiosamente vigente. Por si no lo sabe es una impresionante obra de teatro de don Manuel Azaña. También debiera leer sus memorias y las referencias que hace a los nacionalismos vasco y catalán. Manejar libros de citas consigue situar a algunos personajes en la antítesis de su pensamiento.
Es una buena noticia que Eguiguren se cuestione su conformidad con la idea de España en relación con la posibilidad de aligerar los trámites para que SORTU sea legal. Es una confesión de parte sumamente interesante para comprobar hasta que punto el presidente de los socialistas vascos está al margen de la realidad de su propio partido. Un problema en el que no es fácil ayudarle al margen de la psiquiatría.
Carlos Carnicero es periodista y analista político
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