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José Moreno Villa por Francisco Arias Solís

16/02/2010 16:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La voz de la poesía desnuda

JOSE MORENO VILLA

(1887-1955)

De soledad tan vaga y tan concreta

sale un hilo de agua;

el agua del destierro,

muy parecida al llanto.”

José Moreno Villa.

LA VOZ DE LA POESIA DESNUDA

Poesía desnuda y francamente humana –decía Moreno Villa- he pretendido hacer”. Y añade el poeta malagueño: “He intentado decir lo más posible y del modo más directo y más sencillo”. Este propósito persiste en efecto, a través de toda su obra poética. “Muy bellas son las canciones de Moreno Villa –nos dijo Antonio Machado-. Creo que ninguno de nosotros las haría mejores”. En la obra poética de Moreno Villa se acusa una tendencia a la ponderación y al equilibrio. Es un poeta de su tiempo que no parece interesarse por las modas del día.

José Moreno Villa nace en Málaga el 16 de febrero de 1887. Siempre fue un enamorado de su ciudad natal. “En veinte años –decía- no se puede ver lo que hay allí”. Entre Málaga y Churriana transcurre su infancia y a ambas ciudades evoca en su exilio. Aprende las primeras letras en los colegios de San Rafael y San Agustín. En el año 1897 ingresa como alumno interno del colegio de San Estanislao, de los jesuitas, en el Palo. Allí estudia tres años. Al cuarto sale del colegio a examinarse en el Instituto Oficial de Málaga. Allí termina su bachillerato. A los diecisiete años marcha a Friburgo, para estudiar química, pero no termina la carrera. Según nos cuenta Moreno Villa, “no podía ni quería dedicarme a analizar vinos en Málaga...”

A su regreso de Alemania, después de una corta estancia en Málaga, marcha a Madrid para abrirse camino. En 1911, empieza a viajar por diversas ciudades españolas. Inicia sus colaboraciones en la revista España y en Revista de Occidente y, sobre todo, en el periódico El Sol. En 1913, publica su primer libro Garba, que dedica a Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Rubén Darío. Sobre sus artículos publicados en El Sol, Azorín le envía una tarjeta alentadora. “Ha llegado usted al sumun, la sencillez”.

En 1917 Alberto Jiménez Fraud –nos cuenta Moreno Villa- me dijo: Vente a la Residencia de Estudiantes”, y allí permanece hasta el 29 de noviembre de 1937 cuando la guerra civil acabó con ella. En 1921, abandona la Residencia por un año, al aprobar unas oposiciones al cuerpo de Archivos, Bibliotecas y Museos; es destinado a Gijón, a la biblioteca del Instituto Jovellanos. Vuelve a Madrid donde acepta la dirección del Archivo del Palacio Nacional. En 1924 forma parte del jurado del Premio Nacional de Literatura, resultando premiado Rafael Alberti con su libro Marinero en tierra.

Frecuenta la tertulia del Café “Regina”, de la que forman parte, entre otros contertulianos, Azaña, Araquistain, Negrín y Luis Bello.

Moreno Villa decía en su obra Vida en claro, autobiografía publicada en México, que los poetas, en los últimos tiempos, habían aparecido por parejas, Machado y Juan Ramón, Salinas y Guillén, Lorca y Alberti, Prados y Altolaguirre, pero que él, como también, León Felipe, había venido solo.

De su circunstancia de exiliado en México brotan algunos de los más logrados poemas de Moreno Villa de todos los tiempos

En casa de Jiménez Fraud, director de la Residencia de Estudiantes, conoce Moreno Villa a Florence, joven neoyorquina de la que se enamora hasta el punto de pensar en el matrimonio. El 16 de febrero de 1927, el día de su cumpleaños, marcha con su novia americana, a Nueva York, con la intención de contraer matrimonio. Los padres de Florence se oponen a la boda. Moreno Villa regresa solo a Madrid: “Al pueblo sí, pero contigo, Jacinta. / Bordeando la vía del tren y el río. / Bordeando todas las flores del camino...”.

Fue por el año 1929, cuando Moreno Villa publica Jacinta la pelirroja, posteriormente, publica una serie de Carambas (1931), Puentes que no acaban (1933) y Salón sin muros (1936).

Al estallar la guerra civil es trasladado a Valencia, alojándose en la “Casa de la Cultura”. Con Gil-Albert, Dieste, Gaya y Sánchez Barbudo, colabora en la fundación de la revista Hora de España.

La República le envía a Estados Unidos en 1937, en misión de propaganda cultural, de allí pasa a la capital azteca. Moreno Villa se casa con Consuelo Nieto, viuda del diplomático mexicano Genaro Estrada. En México publica numerosos libros poéticos entre ellos, Puerta severa (1941), La noche del verbo (1942), La música que llevaba (1949) y su obra póstuma Voz en vuelo a su cuna (1961). De su circunstancia de exiliado en México brotan algunos de los más logrados poemas de Moreno Villa de todos los tiempos. Allí continúa su actividad intelectual en “La Casa de España”, luego “Colegio México”, como historiador y crítico de arte y literario. Aparte de Cornucopia de México (1940), Doce manos mexicanas (datos para la historia literaria) (1941), La escultura colonial mexicana (1942) y Lo mexicano en las artes plásticas (1948), los tres libros suyos más citados son su interesante autobiografía, Vida en claro (1944), Leyendo a..., libro didáctico lleno de sugerencias estimuladoras, y, finalmente, Los autores como actores(1951). Bajo su dirección y la de los poetas Prados, Altolaguirre, Rejano y Giner de los Ríos, la revista malagueña Litoral, vivió en México, su “tercera época”. Colabora en Taller, revista dirigida por Octavio Paz, y en las revistas del exilio español, tales como, Romance, Las Españas, UltraMar, Independencia y Boletín de la Unión de Intelectuales Españoles. También cultivó la pintura.

José Moreno Villa muere en México el día 25 de abril de 1955 a los 68 años de edad La línea común de los poemas finales del poeta malagueño determinada por el recuerdo y la asunción del propio destino, es una constante evocación de su Málaga natal. Su voz tenía una serena melancolía y una amargura nostálgica: “Yace tu tierra más allá del agua. / Nunca tus ojos volverán a verla...”.

Francisco Arias Solís

Paz y Libertad.

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

URL: Http://www.internautasporlapaz.org


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Autor:
Francisco Arias Solis (324 noticias)
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Opinión
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