Juan Víctor Alfaro: Aclaración necesaria y otras opiniones sobre el Nobel a Vargas

Juan Víctor Alfaro: ACLARACIÓN NECESARIA
Indirectamente, he recibido los emails de dos poetas: Arturo Corcuera y Bernardo Álvarez, en los que opinan sobre la premiación última a Mario Vargas. Y, en ese sentido, yo no puedo censurar a ambos poetas por su confesión de sentir alegría, orgullo y hasta "felicidad ajena" por ese premio. Es una confesión y opinión respetables. Pero -como toda opinión- controvertibles.
Eso de dividir a una persona en dos dimensiones opuestas (un lado negativo y un lado positivo: ¿las personas se pueden partir así como si se tratase de naranjas?) y, antojadizamente, aplaudir sólo el lado positivo, eso es propio del mismo personaje al que se adjudica esa bipolaridad. Eso lo planteó Mario Vargas en su artículo periodístico: "Israel: una amistad difícil", ahí dice que la sionista "es sólo una de las caras de Israel. Hay otra, admirable y ejemplar, desdibujada por la primera, pero más permanente y representativa, la de un país democrático". Y él, por supuesto, se queda sólo con la segunda. Y cree que, a partir de esa elección, la otra ya dejó de existir.
Aunque, en puridad de ideas, tampoco esa es una posición original de Vargas, esa actitud conciliadora se semeja mucho a la "tesis antiimperialista" de Haya de la Torre: admitir el lado bueno y rechazar el lado malo del imperialismo. Esta es una actitud propia de la mentalidad pequeñoburguesa, clase social que, como se sabe, está entre la burguesía y el proletariado, y que siempre en sus actuaciones adopta la ambivalencia y el oportunismo como forma de ser.
El pequeño burgués tiene temor de caer en el "valle de lágrimas" del proletariado, y por eso no se pelea con la burguesía; pero toma distancia de ésta, cuando no quiere enemistarse con aquél. Claro que esa manera de actuar es de su entera responsabilidad. Alguien ha dicho: "Todo el mundo puede ser un reaccionario": es su derecho.
Pero en lo que yo no puedo estar de acuerdo es que lo hagan arrogándose la representatividad de todos (de la humanidad, del Perú, de "tirios y troyanos"; sin percatarse de que no sólo hay tirios y troyanos; también hay peruanos que no piensan igual).
Corcuera dice: "El Perú entero tiene que agradecerle a Mario que la literatura peruana haya alcanzado un lugar de honor en el concierto mundial de las letras". Pregunto: ¿El Perú de los pobres necesita ese "lugar de honor"? Ese lugar de honor ya lo tenemos con César Vallejo y José María Arguedas, incluso con Julio Ramón Ribeyro.
Pero Corcuera todavía aventura otra generalidad: que "El perú entero" también tiene que "agradecerle que haya renunciado a presidir El Lugar de la Memoria, mediante una carta pública que logró derogar una Ley que permitía dejar en libertad a los criminales." Y, en realidad, esa es una exageración supina: pretender atribuir a Mario Vargas la derogatoria de esa ley. Eso es vivir de espaldas a la realidad, ignorando el clamor, la protesta y las movilizaciones populares que fueron las verdaderas fuerzas que obligaron a retroceder al gobierno, como ocurrió con las leyes de Bagua, retroceso éste con el que Vargas discordó y le reprochó al gobierno el que hubiera dado marcha atrás.
Y ni siquiera se pregunta -Corcuera- si no fue esa carta de renuncia un elemento de prueba para presentarse ante la Academia como un defensor irrestricto de los derechos humanos, argucia usada por la mitad aviesa de Vargas, que Corcuera define así: "la que combate, en política, despiadadamente las corrientes populares, a sus líderes, sus ideales y sus batallas".
Por su parte, el poeta Álvarez aplica esa misma definición bipolar al propio Corcuera, pues dice de éste que, en el 2006 "además de expresar sus simpatías por Ollanta Humala, soltaba unas expresiones nada favorables a Vargas Llosa"; pero ahora (en el 2010) -dice- ha hecho todo lo contrario, afirmando lo que ya hemos transcrito de Corcuera a favor de Vargas. (Los dos textos de ambos poetas los transcribo más abajo, e incluyo, al final, un comentario de Julio Carmona, luego incluyo el artículo "Las dos mitades de un nobel" del crítico cubano Pedro de la Hoz, y hago lo mismo con las opiniones de los poetas Jorge Luis Roncal y Juan Cristóbal, tan atendibles como las de los dos primeros).
Repito: nosotros no podemos oponernos a esa manera de pensar. Pero sí nos oponemos a que, para hacerlo, se tome el nombre de todo el Perú, y se diga -como lo hace Corcuera- que el Premio Nobel de Vargas es "como si hubiéramos ganado el mundial de fútbol".
No, ni los futbolistas ni los escritores ni nadie en particular "es el Perú". Cuando se confunden las instituciones con los personajes se corre el riesgo de incurrir en el desliz de "homenajear en vida poniendo su nombre a una institución" a alguien que puede (en lo que le quede de vida) cometer una acción reprobable (o puede darse la decepción que se dió con el mundialista Chumpitaz).
Las algarabías y los jolgorios lo máximo que deben hacer es manifestarse en el ámbito personal. Pero que no se tome el nombre de la colectividad.
Ni el mundial de fútbol ni el nobel de Vargas librarán a nuestro pueblo de la opresión del "imperio global": opresión e imperio de los que Vargas no quiere que nos liberemos. Esto es lo real.
Juan Víctor Alfaro
Arturo Corcuera felicita a Mario Vargas Llosa
Antes que nada, felicito muy efusivamente a Mario Vargas Llosa y confieso sinceramente que me alegra que ganara el Nobel. Siento como si hubiéramos ganado el mundial de fútbol.
En Mario observo que se dan dos mitades encontradas : la que combate, en política, despiadadamente las corrientes populares, a sus líderes, sus ideales y sus batallas, y la otra mitad que encarna al "sartrecillo valiente" de su juventud que habita prisionero en su pecho y que se le escapa por los forros y convierte a veces su "piedra de toque" en la piedra de David, esa especie de "intifada". No creo que el Nobel se le haya concedido por la primera mitad, enemiga del ""Sastrecillo Valiente", el héroe del cuento que luchaba contra los abusos del rey. Siento que se le ha otorgado por la segunda mitad, la que comprende también su notable obra literaria. El Perú entero tiene que agradecerle a Mario que la literatura peruana haya alcanzado un lugar de honor en el concierto mundial de las letras y agradecerle también que haya renunciado a presidir El Lugar de la Memoria, mediante una carta pública que logró derogar una Ley que permitía dejar en libertad a los criminales.
Diagnóstico de Corcuera por Bernardo Álvarez
Hace algunos años, el 2006 si no me equivoco, Corcuera publicó un artículo en Le monde diplomatique (creo que así se escribe), en el que, además de expresar sus simpatías por Ollanta Humala, soltaba unas expresiones nada favorables a Vargas Llosa. Recuerdo que entonces yo escribí una nota completamente opuesta a la de nuestro extraordinario poeta de Noé Delirante, que la di a conocer por correo múltiple. Me satisface leer, ahora, esto que ha escrito afirmando que "El Perú entero tiene que agradecerle a Mario que la literatura peruana haya alcanzado un lugar de honor en el concierto mundial de las letras y agradecerle también que haya renunciado a presidir El Lugar de la Memoria, mediante una carta pública que logró derogar una ley que permitía dejar en libertad a los criminales." Bueno, pues, se trata (sin traicionar sus ideas y cuestionamientos) de hidalguía y lucidez. De Arturo Corcuera no podía esperarse otra cosa. Me alegro por ello.
Un abrazo,
Bernardo Álvarez
Comentario de Julio Carmona a lo escrito por Bernardo Álvarez
Sí, pues. Pero él mismo está estableciendo como válida la "personalidad bipolar" (tratada también por la psiquiatría), el hecho que la reconozca en Mario Vargas, y que lo aplauda y censure, también es aplicable a él. Un hombre (sea poeta o no) debe ser íntegro, y no ambiguo. Por ejemplo, usted, Bernardo, siempre ha aplaudido a MV, y eso lo sigue sosteniendo hoy. Eso está bien. Es su responsabilidad. Lo otro no creo que merezca ser aplaudido.
Julio Carmona.
Pedro de la Hoz: Las dos mitades de un Nobel
La proclamación del escritor de origen peruano (hoy día ciudadano español) Mario Vargas Llosa como Premio Nobel de Literatura 2010, honra una fecunda e innovadora trayectoria creativa ampliamente reconocida por críticos y lectores en diversas latitudes.
Sin embargo, por los fundamentos expuestos por una y las declaraciones formuladas por el otro, pareciera que a la Academia Sueca y al propio escritor le interesan sus posiciones políticas algo más que los sobrados méritos literarios.
La Academia se enredó en un galimatías al suscribir que el Nobel a Vargas Llosa se debe a “su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual”.
Luego de conocer la noticia de su coronación, el escritor, en una conferencia de prensa ofrecida en New York, dijo que esperaba que el Nobel le haya sido dado “por lo que he escrito”, para a continuación puntualiza: “Ahora, si mis opiniones políticas han sido tenidas en cuenta, pues enhorabuena, me alegro mucho”.
No hizo falta la bendición de Estocolmo para saber de qué lado va Vargas Llosa. En New York expresó: “Soy un escritor, soy un ciudadano también, tengo ideas, valores, pero también tengo ideas políticas y cívicas”. Solo que estas ideas y valores comulgan con las posiciones más retrógradas que alguien pueda imaginar.
Desde finales de los 60, justo cuando su obra literaria había alcanzado notoriedad como una de las voces más originales del llamado boom latinoamericano, Vargas Llosa comenzó a revelarse como algo más que un hombre de derechas. En realidad se convirtió en uno de los más acérrimos defensores de las políticas antipopulares y uno de los detractores más contumaces de cualquier empeño emancipador.
Ante el recrudecimiento de las arremetidas del novelista peruano en las primeras décadas de este siglo, el periodista venezolano José Vicente Rangel escribió: “Vargas Llosa en su delirio neoliberal suele expresar una peculiar forma de fascismo, arremete en el fondo contra la voluntad de cambio de los pueblos latinoamericanos y arremete contra naciones como Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Venezuela y la propia Argentina, con la arrogancia típica del intelectual incapaz de superar la frustración que le produjo la humillante derrota política que le propinó su propio pueblo. Por eso su desprecio a todo lo popular, sin que se detenga a pensar que esa actitud cerca de lo que ha sido el drama de muchos intelectuales devorados por el revanchismo regional”.
A los pobres del Perú nos representan César Vallejo, José María Arguedas, Julio Ramón Ribeyro, Julián Huanay, Javier Heraud.
En la citada conferencia de prensa en New York, el autor de La casa verde recurrió nuevamente —no faltara más— a ejercer como pontífice, sin que nadie se lo hubiera pedido: reiteró sus invectivas contra Cuba y Venezuela, santificó las seudo democracias neoliberales y se presentó a sí mismo como un paladín de la libertad del capital para dominar al mundo.
Con exacto equilibrio, el juicio emitido a raíz del Nobel por el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II, describe el sentimiento que genera la dualidad de Vargas Llosa: “Es un premio absolutamente merecido a pesar de que a mí, en particular, me parece deplorable como ciudadano y como persona”. Y añadió: “Yo comparto aquella frase de Benedetti que decía de Vargas Llosa: ‘Hay que leerlo, no hay que oírlo’”.
Jorge Luis Roncal: EL DERECHO A DISENTIR (sobre el Nobel a Vargas)
Se ha otorgado el Nobel a Vargas Llosa y de pronto se paralizó el mundo. Un esperable aluvión mediático inundó todos los espacios, contagiando incluso a quienes desde el radicalismo verbal hasta hace poco denostaban al novelista -con las excepciones que confirman la regla- y ahora le buscan tres pies al gato para subirse al carro. No se preocupen, al fondo hay sitio. Obviamente la mediocridad impresa en papel o amparada en la net aplaudió a rabiar la distinción. Y ya se alistan, como no podía ser de otra manera, para hacer cola, abrirse paso a codazos y empujones, y tomarse la foto de su vida con el Escribidor. Incluso quienes han criticado duramente el chauvinismo y todo tipo de patrioterismo muestran ahora un súbito sentimiento de orgullo nacional, casi casi a lo Polo Campos. Bueno, hasta aquí, normal nomás. Pero de pronto resulta que quienes no comparten esta fiesta de la impostura son poco menos que traidores a la patria, terrucos, agentes de Castro o de Chávez. Por favor… Tranquilos, relájense, a qué viene ese ataque de intolerancia disfrazada de amor por las letras. Si les parece que la obra de Vargas es maciza, incuestionable, olvidando bodrios como Cuadernos de don Rigoberto, propuestas tendenciosas que falsifican los hechos como Historia de Mayta o La fiesta del chivo, o esa antología de ataques hepáticos que es El pez en el agua –revisen lo que escribió allí sobre el maestro Cornejo Polar-, y finalmente asumen que quien suscribió el Informe Uchuraccay está por encima del bien y el mal, está bien, es su derecho. Pero no todos estamos obligados a bailar al son que nos toquen. Aquí, modestamente, pretendemos conservar la memoria y la capacidad de crítica sin hacer hígado. Y preferimos más bien persistir en la relectura democrática de la cultura, la sociedad y la política, aquella que ponga en su lugar a Pancho Izquierdo, Lucho Nieto, Julián Huanay, sólo por citar tres casos. Para ellos este intento de homenaje en verso.
Redoble de amor por la poesía y la belleza
Te mirarán como a un bicho raro, un duende, un aparecido
como a un desquiciado sin nombre y sin memoria
Pretenderán que le cantes al ruiseñor, a las libélulas, los lirios
a la inmaculada concepción
a la bondad de las inversiones extranjeras
al crecimiento sostenido de la economía
Te ofrecerán el oro y el moro
un cheque en blanco
el premio nóbel de la paz (de los cementerios)
la mujer más bella de la tierra
el varón más hermoso del planeta
la presidencia del congreso
Te guiñarán el ojo
te contarán el cuento
te pasarán la mano, te susurrarán al oído,
te aplaudirán afiebrados antes de escucharte
dirán que eres lo máximo, lo ya no ya, el despelote
Prometerán coronarte en la explanada de Palacio
otorgarte el laurel de oro de los vates
el premio mundial de poesía
la beca más sabrosa de por vida
llenarte de medallas y diplomas y el honoris causa de Harvard
Desearán que desconozcas a Mariátegui y Vallejo
que te olvides de Oquendo, Arguedas y Churata
que te enemistes con Romualdo, Rose, Scorza, Nieto y Valcárcel
y consideres aventureros e ilusos a Heraud y al Che Guevara
piezas de museo al Grupo Intelectual Primero de Mayo
y al Grupo Narración
y huacos inservibles a Mazzi, Huanay, Izquierdo Ríos, Florián y Bacacorzo
Querrán expropiarte el ritmo y la cadencia
confiscarte la métrica, las imágenes, la magia y la sorpresa
hurtarte la alegría de río turbulento
arrebarte el desenfado, la frescura y rebeldía de tu pueblo
extirparte la insurgencia arrancarte de cuajo el manantial de palabras que deslumbran
Te expulsarán de los parques, las plazas y las calles
y brotarás danzando en las montañas
Arruinarán tus poemas clandestinos tus versos de amor en servilletas
y tú, obstinada, digna, irreverente
esculpirás tus graffitis en cerros y paredes
Te expulsarán del viento y volverás como tormenta
te arrojarán del cielo y crecerá tu incendio
te impondrán la última versión de la mordaza, el grillete, la capucha y tu música se escuchará hasta en la luna
Querrán mutilarte los sueños
matar tus ilusiones
enterrar tu júbilo, tu risa, tu jarana
Violarán el cuarto del poeta
causarán destrozos, romperán la única mesa de escritura
sembrarán dinamita, propaganda, manuscritos
para encerrarte de por vida en Piedras Gordas
Te enseñarán sus fauces, sus colmillos, sus metracas
te harán una pasantía por las torturas más horrendas
te mostrarán el rincón donde mueren los presos olvidados
buscarán trabajarte al susto con las fosas de la guerra
Te reventarán el pecho a culatazos
te colgarán de las uñas
te aplicarán el submarino
y crecerá tu sonrisa de muchacha enamorada
Querrán romperte y corromperte
Querrán silenciarte y mancillarte
Querrán desaparecerte del mapa para siempre
Querrán quebrarte y no podrán quebrarte
Querrán comprarte y no podrán comprarte
¡Querrán callarte y no podrán callarte!
Jorge Luis Roncal
Juan Cristóbal: Vargas Llosa y Arguedas
En 1996 Vargas Llosa escribió un libro de ensayo literario titulado “La utopía arcaica”, donde trataba de deslindar posiciones finales con el indigenismo literario, cuya cabeza visible, notoria y motora, a pesar de muerto, era José María Arguedas, al lado de Ciro Alegría, el recordado novelista de “El mundo es ancho y ajeno”. Pero el ataque de VLL enfilaba más hacia Arguedas.
Durante la lectura del ensayo pareciera que el autor quiere terminar con la presencia del indigenismo y de su cabeza visible, aduciendo que, al ser una zona arcaica, incluso no real en las horas actuales, ya no existe. Llevándose de paso en su crítica al propio José María, ya que no tendría, en su obra literaria, una base cultural existente. De esta forma, desde las orillas del cosmopolitismo capitalista, VLL deslegitimiza un área importante de la cultura latinoamericana: la zona andina y su expresión literaria, el indigenismo.
La tesis central de VLL es que el indigenismo y Arguedas han sido inútiles, incluso han tenido una posición reaccionaria, ante el avance de la modernidad y del capitalismo, pues desean regresar –según VLL- al pasado incaico, prehispánico. Lo cual no es cierto. En ninguna de las obras de Arguedas se aprecia ello. La que Arguedas denuncia es siempre la explotación imperial, tanto como la feudal.
Argulle, VLL, igualmente, que el indigenismo es racista y anticapitalino, pues ataca al blanco, al mestizo y a Lima, de esta forma ese mundo arcaico sería la expresión más nítida de la oposición al progreso. Por eso es que VLL señala, irónicamente, que Arguedas ha escrito, si bien con importantes méritos literarios “una realidad que no existe, confundiendo en ella las experiencias de su vida, los avatares de la sociedad en que vivió y los anhelos generosos que lo inspiraban, …cuando en verdad edificaba un sueño”.
En realidad, lo que VLL plantea en este libro, o por lo menos así se deja interpretar y entender, es que Arguedas no existe ya más y que el único autor importante y vigente es él, al comprender la complejidad de la historia y la realidad del país.
Pero a VLL habría que decirle algunas cosas. Arguedas no se refugia en un mundo arcaico, sino que trata de dialogar y de humanizar el mundo en que él vive y vivió, trata de incluir ese mundo y engarzarlo al mundo que nos formó la conquista española. O sea que Arguedas no trata de llevarnos al pasado, sino de enrumbarnos al futuro que sería, según su famosa frase, de “todas las sangres”. Cuestión que VLL no entiende o no quiere, perversamente, entender.
Otra respuesta final a VLL sería que él sí considera que el Perú está dividido en dos mundos en pugna y antagónicos entre sí: el mundo serrano y el mundo occidental o costeño. Donde el serrano constituye el atraso, la barbarie, la anticivilización. Mientras el costeño sería el progreso, la civilización, la modernidad. Cuestión que Arguedas no reconoce en sus novelas finales, sino que, como hemos dicho, trata de construirlas en un país único con todas esas contradicciones en su interior.
Finalmente, VLL plantea que la nación andina es pasatista, es reacia a los cambios. Y eso es falso. Al contrario, la cultura andina es una cultura viva y móvil, como dijera Mariátegui, pues siempre está en proceso de contextualización, pero cuidando sus bases y raíces frente a la ofensiva globalizadota del capitalismo salvaje. Y este proceso lo realiza a través de la asimilación, adaptación y recreación de nuevas formas culturales, como una continuidad histórica. Por eso VLL pudo suscribir, con toda facilidad y felicidad del gobierno de turno, el Informe de Uchuraccay, condenando a los comuneros a ser los autores de la matanza y exculpando a los militares costeños.
Mario Vargas ¿con doble personalidad?, ¿mismo "superhéroe"?
28 de April de 2003

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Autor: Julio Carmona (114 noticias)
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