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La capital de los Pirineos

23/09/2011 22:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Al noreste de España, en la frontera con Francia, Jaca es considerada la ciudad más importante del Pirineo aragonés por su historia, su situación y su turismo

A menos de una hora de Huesca, más allá de las enormes montañas que atraviesa el puerto de Monrepós, se encuentra la ciudad de Jaca. 30 kilómetros (una media hora en coche) le separan del país vecino, Francia. La capital de la Jacetania cuenta con más de dos mil años de historia, increíbles paisajes y un sinfín de posibilidades de ocio.

Noviembre. Hace frío pero no viento. Las calles son estrechas por la zona más antigua. Las casas son viejas y el suelo empedrado. Huele diferente, a pueblo, a chimenea. A través de un paseo por la calle principal de la ciudad, la Calle Mayor, se pueden averiguar muchas cosas del lugar.

Pueblo de resistencia musulmana en el siglo VIII D.c. Más de mil años después, cuna de la cultura, sede de la celebración de los Festivales Folklóricos del Pirineo, que acogen a más de 60 países diferentes para que a través de la danza, muestren sus costumbres.

Al avanzar por la vía más importante, conchas de hierro ancladas al suelo, situadas también por otras zonas de la ciudad, decoran los pasos del visitante. El camino de Santiago atraviesa sus rincones y, con él, miles de peregrinos al año también lo hacen.

En las montañas que se ven al alzar la vista al cielo se salvaron muchos cristianos en la invasión de los árabes. En las mismas montañas que hoy sirven de rutas turísticas y albergan preciosas excursiones para los montañeros de todo el mundo.

Numerosas personas visten con uniforme verde, botas negras y gorra. Y es que en Jaca se encuentra el acuartelamiento San Bernardo, que tiene sus orígenes en el siglo XVI, cuando el pueblo se constituyó como plaza militar desde la que defender los reinos peninsulares de una hipotética invasión francesa. A este respecto, Felipe II ordenó la construcción las fortalezas alrededor de todo el Pirineo.

La ciudad ha sido testigo de numerosos conflictos y guerras, escenario bélico en las batallas más importantes del país. En defensa de los Borbones durante la Guerra de Sucesión, invadida por los franceses en la de la Independencia y protagonista de la Sublevación de Jaca de 1930, a favor de la instauración de la República en España. Si las paredes de las casas hablaran, las de Jaca contarían miles de batallas. Incluso nos narrarían películas de acción, mucho más reales que las de Hollywood.

La calle principal y sus bocacalles están repletas de bares. La gastronomía es uno de los puntos fuertes del turismo de la capital. El tapeo es tradición y los locales se llenan de gente desde las 12 del mediodía. Qué curioso paralelismo resulta el observar a las familias menos pudientes en las callejuelas más antiguas de la localidad, de camino a los bares con la más exquisita clientela. Jaca alberga lo más y lo menos; la riqueza y la pobreza; los chalets y la chavolas. Conocida socialmente por su lujo y su turismo, no hay que olvidar que su prestigio y gama alta no le vienen desde siempre.

Pilar García, de 34 años, es natural de Zaragoza pero por motivos laborales ahora reside en Jaca. Trabaja en un bar de camarera. “Me despidieron por la crisis y, como tenía una casa en Jaca, probé suerte aquí, y la verdad es que la tuve”, comenta Pilar. Actualmente, Jaca tiene casi 13.000 habitantes. “Entre semana es un pueblo muy tranquilo pero los fines de semana, tanto en invierno, por los esquiadores, como en verano, por su excelente clima, se multiplican por dos o por tres el número de personas”, explica la mujer.

Además de los bares y los militares, abundan las tiendas del deporte más practicado durante el invierno en los alrededores de Jaca: el esquí. Escaparates llenos de botas, esquís y complementos como gafas, gorros o guantes. Y es que Jaca es una zona estratégica para alojarse, ya que se encuentra a media hora en coche de las pistas de esquí más solicitadas del Pirineo aragonés: Astún, Candanchú, Panticosa, Formigal y Cerler.

En el centro las casas son antiguas. Pero más allá del final de la Calle Mayor, se adivinan las nuevas y lujosas construcciones. En cincuenta años, Jaca ha duplicado su población, y muchas de las nuevas urbanizaciones pertenecen a personas de la alta sociedad, que han encontrado en Jaca su lugar de relax y entretenimiento. Ana Ibáñez, de 54 años, es propietaria de un apartamento en la capital del Pirineo. “Jaca me ayuda a desconectar, a respirar aire fresco y a olvidarme de mis problemas de Zaragoza. Vengo siempre que tengo unos cuantos días libres”, afirma la turista.

Al final de la Calle Mayor se encuentra una de las infraestructuras con mayor historia de la ciudad. Entre los puntos estratégicos de defensa militar que se construyeron está la Ciudadela de Jaca. Fortaleza con forma de estrella de cinco puntas, hoy es uno de los lugares más visitados por los viajeros. Una inmensa explanada de césped rodea la Ciudadela, verde resplandeciente en verano, y cubierto de nieve en invierno. En este punto, donde la fortaleza comienza a apreciarse, la recta y larga vía principal de la ciudad desemboca en la carretera.

Las calles que una vez fueron tiroteadas, los rincones que un día sufrieron los saqueos y las montañas que antes servían de escondite de guerra son ahora el reclamo turístico de la ciudad. Jaca, que vivió de su defensa militar, ahora vive de su turismo.


Sobre esta noticia

Autor:
Cristina Pérez (1 noticias)
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Reportaje
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