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La disfunción eréctil

16/07/2009 08:05 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¡Ya está este individuo con sus cochinadas! ¿Por qué no prueba a hablar algún día de cosas decentes, pollo? No, doña Pomodoro Alevoso, está usted muy equivocada: la disfunción eréctil es un tema de lo más decente que hay..

<a href="http://www.flickr.com/photos/11419395@N07/1409741750/" mce_href="http://www.flickr.com/photos/11419395@N07/1409741750/" target="_blank">Bisbi</a> via Flickr

¡Ya está este individuo con sus cochinadas! ¿Por qué no prueba a hablar algún día de cosas decentes, pollo? No, doña Pomodoro Alevoso, está usted muy equivocada: la disfunción eréctil es un tema de lo más decente que hay, hasta el punto y coma que quien padece tal sintomatología, se abstiene absolutamente de mantener relaciones carnales con su partenaire o compañera sentimental. ¡Pobre hombre! ¿Quién…? Ése que se abstiene. No crea, porque él es muy aficionado a meter barcos en botellas de güisqui, después de haber vaciado las botellas. ¿O sea que se da a la bebida? Y a la comida. Le da a todo menos a lo que usted ya sabe. ¿Las cochinadas en cama redonda o cuadrada? Exacto. Pero ya esto tiene solución; circunstancia por la que hay que felicitarse y tirar abundantes cohetes y voladores de los gordos y polifacéticos. (…)

Pero vayamos por partes, y no nos precipitemos al vacío. O al lleno. La disfunción eréctil o “problema” de erección, es la incapacidad persistente para conseguir y/o mantener una erección suficiente que permita una relación sexual satisfactoria. (¿Una erección de qué? ¡De pene, consio! ¿De qué va a ser, de colodrillo? Ah, ya.) Según el afamado sexólogo por la Universidad de Arkansas, don Cel Estino Smith, existe un problema de erección, en primer lugar, “cuando hay un estímulo sexual y no se produce la erección”. Ahora bien, no es lo mismo que el estímulo sexual venga de doña Chona Martín Gala, que desplaza media tonelada de registro bruto entre perpendiculares y gasta bigote de sargento de la Benemérita; que el estímulo proceda de Sharon Stone, prestigiosa actriz del género chico, y también del grande, que está muy buena mejorando lo presente. Vamos, que si a usted se le insinúa doña Chona y la cosa no se le inmuta, puede estar tranquilo. Ahora bien, en el caso improbable de que se le insinúe la Sharon, y usted como si lloviera, va ser que tiene problema de erección galopante. O que es marigay directamente. (…)

También puede tener usted un problema de erección, siempre según don Cel Estino, “cuando la erección se produce pero no durante el tiempo suficiente para mantener una relación sexual completa y satisfactoria”. Lo cual puede ser debido a que, en el momento del coito, le venga a la mente la imagen de Mari Tere de la Vega cabreada; que es algo que puede hacer menguar a los pitos más rijosos. En caso contrario, debe usted preocuparse de pagar los impuestos municipales. (¿Y eso por qué? Porque los munícipes son unos desconsiderados, y le embargan a usted su cuenta corriente. Ah, ya.)

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Los problemas de erección son mucho más frecuentes de lo que se piensa, sí. Se calcula que en el mundo hay unos 322, 578 millones de personas con disfunción eréctil, según una encuesta del Instituto Pastón. Que por cierto, menudo lío para hacer la encuesta. Porque cuando el encuestador le preguntaba al marido: “¿A usted se le levanta el pito o chibichanga…?” En el 99, 8 % de los casos alcanzaba por la mamona. Y cuando se le preguntaba a la esposa pues la cosa no mejoraba en absoluto, porque solían esmorecerse de la risa en el 87, 9 % de las casas. (¿No será de los casos…? No señora; y no me vuelva a interrumpir, porque me veré obligado a denunciarla por acoso sexual.)

Pero ahora ya hay tratamientos disponibles, sí. Están los fármacos orales, por ejemplo, que además de muy habladores, actúan específicamente sobre el pene, aumentando la cantidad de sangre que puede recibir para facilitar así la erección. Aunque, eso sí, precisan de un estímulo sexual adecuado: La Sharon Stone, sin ir más lejos. También existen las inyecciones intrapeníanas; pero duelen que usted no vea. Duelen como para decirle a la parienta: Ah no, mi niña; yo eso no me lo pongo más, a no ser que venga Sharon Stone a inyectármelo. (¡Qué obsesión con la Stone! ¡Usted se calla!) Por si fuera poco, hay unos dispositivos de vacío que, como su nombre indica, provocan un vacío que consigue que el pene se llene de sangre. Aunque conviene no abusar, no. Porque igual el chisme le absorbe completamente el pene, y es una pena. Vamos, digo yo.


Sobre esta noticia

Autor:
Juan Padron Sabina (56 noticias)
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Tipo:
Opinión
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