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La economía de mal a peor

02/08/2010 17:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aquella denigrante perorata de José Luis Rodríguez Zapatero en Nueva York, ante un público asombrado por la osadía, en la que afirmaba que ya habíamos dejado atrás a la Italia de Berlusconi y que, en muy poco tiempo sobrepasaríamos a Francia, lo que tenía muy nervioso a su amigo Sarkozy, no sé si fue una fanfarronada, o es que, lamentablemente, nuestro presidente es así de corto. También cabe la posibilidad de que alguno de sus excesivos asesores se riera de él, dictándole aquellas palabras para que hiciera el mayor de los ridículos

Los despropósitos de Zapatero se producen sin solución de continuidad y cada vez son más graves. Aparte del despilfarro habitual del dinero público con sindicatos, titiriteros, amigotes y paniaguados, empleó bastante en el rescate de los bancos, poniendo así fin a la economía mixta. Fue una manera más de beneficiar a los ricos, como siempre, a costa de los trabajadores, de los pensionistas y de infinidad de jóvenes que ven cómo desaparecen sus perspectivas de futuro, sin la más mínima posibilidad de encontrar trabajo. Sus promesas de crear impuestos especiales para los más ricos, para los multimillonarios, se han quedado en una vana ilusión o en una simple promesa vacía de contenido. Y eso que, bajo su égida, los multimillonarios, según datos de la prensa especializada, pasaron de 93.000 a nada menos que 143.000 afortunados.

Lo que sí parece es que Rodríguez Zapatero, a partir del último Debate del estado de la Nación, ha cambiado de actitud. En los debates anteriores no hacía más que maquillar y enmascarar datos adversos, buscando de este modo generar cierto grado de ilusión, al menos entre sus correligionarios y seguidores. Ahora, ya no. Las circunstancias económicas adversas y graves le han hecho algo más circunspecto. De ahí sus afirmaciones, impensables en él en anteriores circunstancias. "La crisis -dice- nos ha situado en una encrucijada en la que confluye el reto de la globalización económica con la transición de nuestro propio modelo productivo; Tenemos que culminar esta transición cuanto antes porque de eso va a depender nuestro bienestar, el de ahora y el de las próximas décadas". Para lograrlo, según sus palabras, es preciso hacer un "esfuerzo colectivo".

Aunque carece de la debida valentía para adoptar las oportunas decisiones que corrijan el rumbo de nuestra economía, por lo menos acierta en el diagnóstico. "Hemos de tomar conciencia –dice- de que, si queremos prosperidad, hay que ser más productivos; de que si queremos empleo, tenemos que dotarnos de un mercado laboral que funcione mejor; de que, si queremos políticas sociales, hace falta disponer de ingresos y capacidad presupuestaria para financiarlas" Y para ello es preciso que se impliquen todos, es necesario la "responsabilidad" de todos. Es todo el país el que tiene que involucrarse, ya que es un reto de todos los ciudadanos. Ha advertido que no le temblará el pulso para reducir el déficit al 3% en 2013, y que, si hace falta, volverá a aplicar de nuevo la tijera: "Corregiremos -añadió- cualquier desviación que se produzca respecto de los objetivos de consolidación fiscal fijados en cuanto el riesgo sea detectado". Procuró, eso sí, no asustar demasiado a sus ya preocupados correligionarios. De ahí que, por enésima vez y sin mucho convencimiento, volviera a afirmar que España está creciendo. Más aún: "se están reduciendo con relativa rapidez algunos de los desequilibrios que había ido acumulando nuestra economía".

Más tarde, ante la creciente y evidente preocupación de sus barones, volvió a abundar en el mismo sentido. En el Comité Federal del PSOE celebrado el pasado día 17, les prometió que, en los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año, se incluiría algún que otro ajuste fiscal para que cada ciudadano haga un aporte a las arcas públicas de acuerdo con lo que tenga. Confesó igualmente ante los suyos que nunca había pensado que fuera necesario recortar el sueldo a los funcionarios. Fueron las circunstancias y la gravedad de la crisis las que obligaron a adoptar semejante medida, para tratar de reducir el déficit público.

Es evidente que Rodríguez Zapatero, al ver alterados todos sus planes mesiánicos por el fracaso de su política, o de su falta de política económica, se ha desquiciado de tal manera que se olvida de buscar soluciones reales a la crisis y pone todo su interés en lanzar a los suyos a enmascarar y ocultar descaradamente los problemas que nos acucian. Con tal motivo, pone en pie de guerra a los miembros de su ejecutiva con consignas engañosas que estos repetirán como papagayos ante las bases del partido y a cuantos quieran dejarse engañar, cerrando beatíficamente los ojos a la cruda realidad.

Comienza Zapatero diciéndoles que el PSOE es el partido "de las reformas", que pone por delante de los interese del partido lo que realmente interesa al conjunto del país. De ahí que adopte medidas, según dice, que son muy incómodas, pero absolutamente necesarias para salir de la crisis, para lo que habrá que empezar cambiando, "cueste lo que cueste", el modelo productivo actual. Les pide que desplieguen una ofensiva agresiva para explicar a los ciudadanos las políticas sociales impulsadas por el Gobierno. Quiere que se arme a la militancia con suficientes argumentos para librar esta especie de batalla y que salgan todos ellos a la calle, sin complejo alguno, como "orgullosos socialistas, porque somos los que estamos atendiendo a las necesidades de este país".

Se olvida Zapatero de que ahora, afortunadamente, no es él quien toma las decisiones en cuestiones económicas. Es la Unión Europea, juntamente con el Fondo Monetario Internacional, los que, ante la inoperancia de nuestro Gobierno, se han visto obligados a asumir esa responsabilidad. Somos un país tutelado y Zapatero ya no es más que el brazo ejecutor de las pautas que se le marcan desde esas instituciones internacionales. Como Rodríguez Zapatero es muy narcisista, tratará de disimular y seguirá buscando ganar tiempo. Lo malo de esto es que, el tiempo que él cree ir ganando, lo está perdiendo miserablemente España.

José Luis Valladares Fernández

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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