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La hoguera de las vanidades

07/06/2013 23:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Millones de personas se mueren de hambre en el mundo, no tienen trabajo, ni vivienda, ni las cosas mas elementales para la vida, hay niños que cuentan su vida en dias y no en años.

Cuanto más vivo más alucinada quedo con el ser humano, y lamentablemente no para bien. Las alegrías, las satisfacciones vienen de la mano de personas anónimas, que no tienen más bienes materiales que los justos y a veces ni eso.

Hoy los noticieros se hicieron eco de una noticia que me produce repelús, ese es el termino adecuado, porque lo que inspira es repugnancia lisa y llanamente. Se que a este personaje que hoy ocupa las noticias poco le importara lo que opine o deje de opinar sobre él. Pero no puedo dejar de hacerlo porque son esas cosas que provocan impotencia.

El mundo está viviendo episodios prácticamente apocalípticos. Guerras, violencia, pobreza, miseria, hambruna, corrupción, epidemias etc. Etc. Y hay personas que invierten su tiempo preocupándose porque su “fortuna es o no subestimada”, creo que la humanidad está perdiendo absolutamente todos los parámetros.

Un príncipe saudí llamado Alwaleed bin Talal, ha demandado a la revista Forbes, por entender que su fortuna ha sido subestimada, relegándola al puesto 26 cuando en realidad le corresponde el puesto 10. Afirma que su patrimonio asciende a la suma de U$S 30.000 millones, viaja en avión particular dotado de todas las comodidades y su “trono” es de oro. Parece el guion de una película de Hollywood, en lugar de la vida real.

Me pregunto si es necesario tanto lujo, tanto despilfarro cuando existen 40.000 personas que mueren al día de hambre en el mundo, cuando hay millones de personas sin trabajo, sin recursos, sin techo a causa de esta denominada “crisis” que como pandemia se ha extendido por todo el planeta. Consecuencia directa de la globalización, que se ha gestado para enriquecer más aun a quienes ya son inmensamente ricos, a costa del dolor, de la denigración y de la angustia de millones de personas que sufren sus funestas consecuencias.

Nacemos vestidos con nuestra propia piel y asi nos vamos de este mundo, no llevamos ningun equipaje ni pobres ni ricos

¿Cómo personas como este príncipe saudí pueden ser tan indiferentes, tan frívolas, que su mayor preocupación sea demandar a una revista por el simple hecho de verse relegado en una estadística de los más ricos del mundo.

Alwaleed presentó en el Tribunal Superior de Londres una demanda por difamación contra el director de la revista, Randall Lane, y dos periodistas, sinceramente este proceder es propio de una historieta grotesca y burlesca.

El ser humano sea cual sea su religión, raza, civilización está dando constantemente señales inequívocas de degradación, ruindad, indecencia y libertinaje. La corrupción, la ambición, le sed desmesurada de poder, la avaricia están dominando a hombres y mujeres que solo se preocupan por su status social, por acumular dinero, lujos, comodidades sin demostrar absoluta empatía y solidaridad por una humanidad que está desangrándose a causa de malas políticas económicas y del egoísmo ciego de quienes han puesto especial empeño en anular al grueso de la sociedad, quitándole derechos, recortando a su antojo sus vidas, anulándolos y rebajándolos al abismo de la pobreza y la esclavitud.

Nacemos vestidos con nuestra propia piel y cuando dejamos este mundo… lo hacemos igual. ¿Por qué ese empeño en sobresalir con excesos innecesarios?.

El futuro de la humanidad no está solamente en las manos de gobernantes, empresarios y banqueros, está en nuestras propias manos, en lograr un consenso plural que vele por nuestro estado de bienestar. Si no lo hacemos nosotros mismos que somos mayoría, y que somos quienes mueven los engranajes de la economía mundial, nadie lo hara. Seguirán sometiéndonos, recortando nuestros derechos, esclavizándonos… Pero solo cuando se toca fondo, es cuando se toma verdadera conciencia de las cosas. Ojala la humanidad lo haga pronto, por el bien de todos y a todos los niveles. También a aquellos, cuya mayor preocupación es el status y las demás tonterías. El cuento de las mil y una noches, es solo eso, un cuento. La realidad es muy diferente y es la que vivimos cada dia los seres anónimos, como usted, como yo.

Personas que deambulamos por un mundo plagado de sinsabores, muchas que ya han perdido hasta la esperanza y este buen señor se "OFENDE" porque han menospreciado su fortuna relegándolo a un lugar por debajo de su riqueza. Esta es la prueba más contundente de la degradación de la sociedad, que ha perdido absolutamente el timón de la vida, de la moral, de la solidaridad y de la ética

Deberían poner sus cuantiosas fortunas al servicio de las personas necesitadas. ¿Es necesario tanto lujo, sentarse en un asiento de oro?


Sobre esta noticia

Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
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Tipo:
Opinión
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