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La inutilidad de la autocompasión

17/05/2009 13:20 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

Inconveniencia de exacerbar el sentido de la propiedad privada en las relaciones humanas

Un día de mayo recibí la llamada de mi amigo Roberto Pensado, sumido en la depresión. Se había enterado de que el embarazo de su mujer no era de su responsabilidad. Hacía ya dos años que María José llevaba una doble vida.

Un poco desconcertado y por decirle algo le pregunté si no había notado nada extraño en el comportamiento de su compañera:

“Tardaba mucho en volver de tomar café con sus amigas, y por las noches, en la cama, tenía frecuentes dolores de cabeza”.

Con todo, aunque transida de silencios cada vez más largos, me contó que  su relación era a ratos muy gratificante y seguían manteniendo encuentros sexuales esporádicos pero a su juicio muy entregados.

Yo no podía identificar en Roberto a un “engañado”. Le hice ver que si se trataba de identificar a un traicionado éste era el amante, que convivía con una condición de compartido a sabiendas.  Pensado fue otro a raíz de mi razonamiento. Empezó una nueva vida en solitario, sin acritud alguna hacia su, hasta entonces, compañera.

la vida, remedando a Caballero Bonald, siempre empieza mañana

La relación con María José, la situación de nuevas responsabilidades paternas, le venía larga al amante, acostumbrado a un intercambio de perfil egoísta, como receptor pasivo, y practicante de un rol amatorio reduccionista, que acababa y empezaba en el goce sexual.

Yo aprovechaba bien mis salidas a correr con Roberto para profundizar en el concepto de que la vida, remedando a Caballero Bonald, siempre empieza mañana. La memoria sólo le servía a mi amigo para acordarse de lo bueno.

Un día, cuando ya las posiciones se habían fijado de nuevo en el tablero, hice coincidir en una cena, en mi casa y con la ayuda de mi compañera, a María José y a Roberto. No había un atisbo de prevención o negativismo en mi amigo. Su ex, por el contrario, sí se mostraba muy apocada. Pero Roberto le tendió puentes con palabras y a lo largo de la velada se reavivó en ellos el rescoldo de la pasión que había ocultado la ceniza de acontecimientos más ruidosos que importantes.

Lo cierto es que hoy me los he encontrado paseando con su hijito por los jardines de Méndez Núñez, besándose con la ilusión de dos adolescentes. El presente les sonríe y la noche les sorprende cada día abrazados pese a quien pese.


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Autor:
Santiago Casal (4 noticias)
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Opinión
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Usuario anónimo (20/05/2009)

me encanta el relato, un saludo

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anonimo (03/06/2009)

Santiago, hermoso don tienes en el uso de la palabra. Felicidades.