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Criticoenserie
Publicada el 22-06-2011 11:09 0 3

La maldición de ser guay

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Los hombres lobo no son tan refinados, peligrosos, morbosos y melancólicos como los vampiros. Son un género aparte y por definición no son tan atractivos. Son unos seres con unos instintos primarios bastante desarrollados a los que de vez en cuando les crece pelo por el cuerpo. Por más que digan que es una terrible maldición, no han vivido con sed de sangre durante varios siglos. Ellos son, en cierto modo, una manada de adolescentes con las emociones a flor de piel. Por esto, supongo, la MTV eligió tratarlos de un modo un tanto informal.

La cadena, que arrasa con los realities pero no consigue levantar cabeza con la ficción, tenía dos opciones: hacer una comedia de carne y hueso como el clásico de Michael J. Fox u optar por la trascendencia de The Vampire Diaries , donde cada día puede ser el último. Finalmente optaron por algo entre medio. Por una parte la realización del piloto recuerda mucho a los vampiros adolescentes con la bruma en el bosque y una estética un tanto fría, pero también le sacan relevancia al tema. Ser hombre lobo no es una carga tan pesada como puede parecer: te hace mejor, es algo controlable y, de momento, aquí ningún hombre lobo ha matado sin querer a algún inocente (una barrera peligrosa que en Mystic Falls han saltado muchas veces).

Este es el principal obstáculo que le veo a la serie y que nadie me malinterprete. Los dos primeros episodios de Teen Wolf me han gustado y me han entretenido. Compro la premisa, compro el estilo y compro el romance complicado que necesita todo producto de estas características. El problema es que acostumbrados al ritmo endiablado de The Vampire Diaries , donde todos andan revolucionados, la gente cae como moscas y corre tanta sangre como mala leche, puede costar adaptarse a algo tan inofensivo como esto.

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Tenemos a Scott McCall, un don nadie que es mordido por un hombre lobo y deberá confiar en un desconocido para aprender a controlar su nueva condición, mientras intenta ligarse a la hija de un cazador de hombres lobo. Vale. Pero si los pilotos son declaraciones de intenciones, esto se quedará aquí y la cuestión será ver cómo se las apaña Scott para ser guay y que nadie le pille con los ojos amarillos, unas patillas desproporcionadas y unas uñas que dan miedo.

Para atrapar a los espectadores con algo no excesivamente ambicioso (ni pseudo-trascendente, que es lo que se lleva entre los adolescentes), Teen Wolf requerirá un gancho que todavía no he visto. El imberbe Tyler Posey (el hijo repelente de J.Lo en Sucedió en Manhattan ) es mono pero tremendamente soso y el público ha visto demasiadas veces Crepúsculo como para conformarse con algo no-dramático, un romance no del todo trágico y un tono que tampoco es especialmente cómico, aunque Dylan O'Brien robe todos los planos con el que además es el mejor personaje, el mejor amigo del protagonista. Todo aquello que es el hombre lobo, impulsivo y salvaje, es lo que le falta a la serie y, mientras que no ha sido un problema porque con la presentación hemos tenido suficiente en los dos primeros episodios, tocará ver cómo le afecta en el largo plazo.

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Autor: Criticoenserie (190 noticias)

Fuente: criticoenserie.blogspot.com

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