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La política de la selva

13/01/2010 15:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Autor: Francisco Fernández Ochoa

Presidente del PLIE.

España ha sido un crisol de culturas y ha sabido retener de ellas los aspectos que han configurado un carácter orgulloso de sus habitantes. El español tiene una identidad claramente marcada que no necesita ser puesta a prueba por aspiraciones imperialistas de poder y dominio.

Desde la perspectiva del historiador Samuel P. Huntington (1), no hay globalización, al menos en lo cultural.

Incluso los choques entre los bloques ideológicos serán cada vez más duros. Esto implica que los actores internacionales constituyen bloques cuyo único punto de unión es «la civilización» entendida como grupo de poder. En su planteamiento se encuentra implícita la certeza de que existe y será más fuerte en el futuro una resistencia a aceptar los valores de Occidente, ya que, pese a los cambios que se están dando, las civilizaciones se reafirman en su identidad, se cierran en sí mismas y se niegan a ser tragadas por un capitalismo voraz.

En la única competición en la que el español ha decidido participar es en la de afrontar a diario las fatalidades propias y ajenas que miden su solidaridad y el carácter generoso y desprendido que tan difíciles son ya de encontrar en la selva. Fuera del jardín no hay cohesión social, hay competencia.

Esta selva tiene un rey, el león norteamericano, que tuvo miedo del dragón japonés, que ha perdido el vuelo por renunciar a siglos de tradición milenaria para entrar de lleno en el sistema de la competición capitalista.

El resultado está a la vista: japoneses vestidos de traje y corbata durmiendo en los bancos del metro, el estrés competitivo, la sumisión puesta al servicio del capitalismo una vez que todo fuego ancestral ha sido apagado.

Queda así, en la épica literaria, el rescoldo de los valores del samurai japonés.

Ahora son los tigres asiáticos y el oso panda chino los que miden sus fuerzas con el león norteamericano; pero, si hay alguien que le hace temer, es la serpiente coreana, dotada de un tremendo veneno: las armas de destrucción masiva.

La tesis de Huntington39 expone claramente las angustias que sienten los estadounidenses, compartidas ahora por los españoles, ante el fundamentalismo islámico y el crecimiento no sólo del poder económico asiático sino de la vinculación de este poder con los «valores asiáticos», enemigos de los EEUU. Dicha tesis afirma que «un foco central de conflicto para el futuro inmediato» será el enfrentamiento entre Occidente y «algunos Estados islámico-confucianos». Es una valoración del futuro, abundante en conflictos, que justifica el mantenimiento de las instituciones de defensa estadounidense, su economía de guerra.

La serpiente se quiere comer al laborioso ratón europeo, temeroso de perder su producción industrial y se ve falto de vigor porque cada vez está más viejo. Mientras, un enorme, hambriento y cansado elefante africano observa pavoroso al ratón, que es amigo del león desde que éste le ayudara en dos ocasiones a luchar contra sus mismos congéneres.

En la selva hay animales enjutos, extenuados, como la vaca india, y otros, como la llama iberoamericana, que son aprovechados porque de ellos todo sirve. La otrora poderosa URSS ha perdido gran parte de su fuerza convirtiéndose en un escurridizo esturión de río.

España queda arrinconada si ni siquiera es cabeza de ratón y no puede ser cola de león, como la camaleónica Inglaterra. Para volver a ser centro de atención, tendrá que aliarse con el león y acompañarle allá donde esté para sentirse protegida. Pero cuidado, el león hará cualquier cosa por conseguir comida que le reponga para así poder cazar con fiereza. El león corre rápido para asegurarse la presa, hace ya muchos años que impone la ley de su fuerza; no obstante, se siente solo si no tiene súbditos a quien enseñarles su corona.

No son desvaríos infantiles. La fábula muestra perfectamente y enseña con moraleja en quién se puede confiar y en manos de quién uno no debe ponerse.

Japón no tiene prácticamente recursos naturales y ha sabido granjearlos fuera de sus fronteras; pero hay países como España que, a pesar de su evolución tecnológica, muestra una preocupante dependencia del petróleo como materia prima. Negociar la propia subsistencia lo hacen todos los países del mundo; aunque sea inevitable depender de los demás, siempre habrá más caminos abiertos para el entendimiento con otros si existe cohesión social interna.

Las reflexiones en el orden interno de un país tal vez puedan repercutir en nuevas fórmulas de negociación internacional. Lo que está claro es que el modelo imperativo de pragmatismo norteamericano no sirve para dar ejemplo porque está saturado de egoísmo. Nos atrae por sus altas cotas de Libertad. Sin embargo, actúa como una planta carnívora desde el momento en que pretende erigirse como guardián universal de los valores de democracia y liberalismo que promueve, cuando en realidad sólo pretende asegurar el dominio militar y el avance de sus intereses económicos.

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clasesmediasaragon.es
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