Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Carolina Martin escriba una noticia?

La realidad en la que vivimos

11/02/2015 03:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los optimistas discursos que a diario oímos a través de los diferentes medios de comunicación, demuestran la inexistente empatía de quienes nos gobiernan y solo persiguen como único fin el triunfo electoral

El día a día que vivimos la mayoría de los habitantes de este país, dista años luz del que viven quienes pregonan a diestra y siniestra los “beneficios” y las “bondades” de su “excelente” estrategia de gobierno. Orgullosamente pregonan una recuperación económica inexistente, sin embargo se lo atribuyen como  consecuencia “incuestionable” a una gestión de gobierno a todas luces PERFECTA… a su juicio.

Están abocados a demostrarnos un país color de rosa, prácticamente un paraíso, del cual pocos conocemos y usufructuamos. Veamos algunas “realidades” con las que conviven muchos ciudadanos y que no se “publicitan”.

Muy a pesar de la campaña propagandista orientada a las elecciones generales, los desahucios constituyen el pan de cada día de miles de personas que se ven arrojadas fuera de sus hogares, de forma arbitraria y violenta.

La tan mentada recuperación da de bruces contra la realidad de quienes son expulsados a la calle, sin ningún tipo de escrúpulos ni miramientos. ¿Qué responde a esta realidad el gobierno?, pues con una vaga justificación someramente meditada y estudiada por los encargados de “marketing e imagen”. Aducen no tratarse de algo habitual, escudándose en la falta de margen de maniobra en los desahucios por impago de alquileres (la mayoría de dichos desahucios en el año 2014); lejos de bajar en porcentaje, han aumentado consideradamente.

Suelen utilizar estadísticas que “reflejan” los datos “apropiados” para convencer a la opinión pública, pues en referencia a estas estadísticas, según el INE durante el tercer trimestre del año pasado han sido 6.700 personas quienes fueron “expulsadas” de sus hogares. Remontándonos a las estadísticas comprobamos que suponen un 13, 5 % más que el mismo tiempo en el 2013. Estos ciudadanos son quienes sienten haber tocado fondo, sienten pisoteada su dignidad y ven a la deriva sus vidas y las de sus familias. La desesperación los conduce a muchos hacia un camino incierto y sin retorno. Es éste el caso de una mujer que fue objeto de su segundo desahucio en seis meses, el primero por no poder dar cumplimiento al alquiler, y el segundo hace apenas unos días por haber ocupado una vivienda que se encontraba vacía. ¡Huelgan las palabras! Cuando una persona desesperada, teniendo responsabilidades a las que no puede atender, se arriesga a convertirse en ocupa, está dando un paso tan importante como tenebroso. Durmió a la intemperie junto a sus hijos (4 y 6 años), sin que nadie atendiera sus necesidades. Sin encontrar trabajo, sin ayudas sociales ¿Cuál se supone es el camino a seguir? Vivir de la caridad, de la mendicidad… Un caso y no puntual lamentablemente, Madrid, Barcelona, Cantabria… tres casos en tres días. Estos casos han sido documentados por los diferentes medios que se hicieron eco, pero… y que pasa con aquellos casos que no salen a luz… ¿Es este el país color de rosa que nos pintan? ¿Por qué entonces el gobierno AFIRMA que “Los desahucios no son la forma habitual” en un entrevista en la cadena Telecinco? ¿Y las hipotecas?  El INE comprueba en 23.240 las ejecuciones hipotecarias actuadas en el periodo de julio a septiembre 2014.

Los lanzamientos instrumentados, que computariza el Consejo General de Poder Judicial desde que se comenzaron a confeccionar las estadísticas en el mes enero/2008, ascienden a 360125. Algunas medidas tomadas, para salir del paso y “demostrar” algo de empatía por los afectados, son parches INSUFICIENTES y que no atienden todos los casos por igual. Muchos se ven imposibilitados de acceder ni siquiera a ello, viéndose discriminados y vetados.

El presidente de gobierno intentó justificarse diciendo que: “…hablamos de desahucios de ciudadanos que alquilan pisos y que necesitan ese dinero…”. Dadas la situación actual necesitan ese dinero para subsistir, sí… porque han tirado tanto de la cuerda que la han tensado al límite de que se rompa. Estamos hablando de desahucios de particulares, de fondos buitre yde desalojos de una vivienda de la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo.

Hace escasos días otra víctima del desahucio pasó a engrosar la lista de quienes han llegado hasta el suicidio como último recurso para poner punto final a la innumerable cadena de calamidades a las que se enfrenta la sociedad. En Zaragoza otra mujer acabo con su vida horas antes de ser desahuciada de una vivienda de alquiler en la que vivía desde hacía más de 30 años. ¿La causa del desahucio?, la imposibilidad de pagar el alquiler debido a la precaria situación económica familiar. La lista es extensa, demasiado extensa, lo increíble de todo esto es que no parece inquietar en lo más mínimo a los responsables de ella, sino que por el contrario se ufanan de sus “logros”. ¿Cómo es posible hablar de  logros cuando hay tanto sufrimiento, muerte y  dolor? ¿Cómo es posible que su conciencia les permita seguir adelante en su afán de arribismo, aplicando el  tan conocido “el fin justifica los medios”?... Durante estos tres últimos años hemos presenciado casos desesperantes donde la vida humana se ha visto comprometida seriamente. En la época de Slogan publicitarios podríamos afirmar que hay “demasiadas vidas en juego”, personas que han llegado a determinaciones terminales a causa del desempleo, desahucios o debido a insuficientes medios sanitarios… ¿Es posible que la conciencia de los responsables no haga saltar las alarmas? O es la total “ignorancia” del alcance du sus abusivas medidas que los sostiene. Existen diversas presiones difícilmente explicables que únicamente pueden materializar quienes la padecen. Es imperioso que asuman el compromiso de defensa al bienestar de toda la ciudadanía, en este caso puntual  implementar mecanismos que defiendan las moratorias por desahucios, instrumentar una política inmediata de realojamiento y de alquiler social. Ajustar el monto de los alquileres a la verdadera realidad ¿Cómo es posible que se acceda a pagar un alquiler de 700 € cuando el salario mínimo interprofesional no llega a esa cantidad? Se tergiversan los datos que demuestran la necesidad de pisos de alquiler social. Existiendo miles de pisos vacíos, resulta inaudito que miles de familias malvivan en las frías calles de las diferentes ciudades españolas. La realidad es que los desahucios han aumentado a pesar de la propaganda electoralista del gobierno. ¿A dónde va a parar el optimista mensaje de “recuperación”, viendo el pavoroso panorama de quienes diariamente están siendo expulsados de sus hogares?

Los servicios sociales se encuentran colapsados debido a la falta de recursos, las entidades benéficas de financiación privada están saturados propiciando “soluciones” que el gobierno tiene la obligación de asumir constitucionalmente y lo obvia.

 Por el hecho de ser trabajadores, ciudadanos a pie de calle, no se deben vilipendiar, ni menospreciar. Tenemos dignidad y nos la han pisoteado anulando el derecho al trabajo, al techo, a la educación y a la sanidad, mientras ellos se han encumbrado a costa del dolor y del sufrimiento de la mayoría de la población. En esta y en otras situaciones con enfrentamos al más absoluto abandono institucional, sólo se ha legislado en favor de los grandes capitales, empresarios, bancos y… ¡de sí mismos! Las medidas adoptadas para frenar los desahucios son leves, tan suaves como describía Juan Ramón Jiménez a Platero “pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón”, así sin más son las “geniales” medidas adoptadas. Los tenues resultados de estas medidas saltan a la vista…

La impotencia de no poder hacer nada para cambiar el ultraje del que somos protagonistas, solo es posible vencerla demostrando que no somos mansos corderitos

El modelo que ha devorado las “blandas” medidas del Gobierno es reiterativo por demás. Restringidos razonamientos económicos, sociales y laborales que vetan el acceso a  los mismos a la mayoría de las personas. Es tal el desconocimiento de la realidad, que resulta imposible que logren paliar las calamidades en las que han incurrido. Proliferan los pisos vacíos por doquier, muchos de ellos pertenecientes a diversas entidades bancarias, pisos que han sido confiscados por entidades “rescatadas” por el gobierno ¿Qué harán con  ellos?... Un tema que da para mucho. Más de mil han sido vendidos por un valor notoriamente inferior…

Las entidades bancarias están saturadas de viviendas que en su momento han vendido ofreciendo hipotecas de usura y que aun después de habérselas arrebatado a sus propietarios obtienen magnánimas ganancias vendiéndolas nuevamente o alquilándolas a cifras irrisorias. Mientras quienes han perdido no solo el techo, sino además todos los esfuerzos realizados durante años de sacrificios para poder hacer frente a las hipotecas, ahora, en la calle mantienen una deuda imposible de pagar.

El banco “malo” (Sareb), forma parte del Estado, se ha hecho cargo de la mayoría de ellas, “comprándoselas” a los bancos, cuando ha sido el mismo Estado quien les ha “prestado” dinero para rescatarlos… Dinero perteneciente a todos.En el año 2012 el Gobierno creó el Banco Malo para así poder gestionar y vender alrededor de 50.000 millones de euros en activos “tóxicos” y préstamos morosos inmobiliarios pertenecientes a la banca mediante ayudas públicas. El saber popular dice que cuando el río suena, agua trae… Llegó a rumorearse que un “insigne” titular de un relevante puesto público, se ha hecho nada más y nada menos que con 1000 pisos pertenecientes a esta conocida entidad bancaria a precios de saldo. La maniobra en la venta de 939 viviendas en diferentes lugares de la geografía española, se realizó por 100.000.000 de euros, muy por debajo del precio del mercado. Precisamente el Sareb ha comercializado hace escasos días un “millar” de pisos de Bankia al fondo de capital de riesgo o fondos “buitre” HIG Capital, instituido en Miami por 100.000.000 de euros. La inmobiliaria escogida por HIG para la venta de este lote de viviendas fue en su momento vinculada a éste “funcionario”, sin embargo quien publicara esta noticia se vio obligada a desmentirla, por lo cual queda en el aire la veracidad de la misma. Pero lo cierto es que dicha inmobiliaria es quien tiene por delante una inmejorable transacción y seguramente se embolsará unas extraordinarias ganancias merced a la Sareb. ¿Quién es Sareb?, pues una entidad “controlada” por el Estado que depende de la Comisión Europea (participado en un 45% por el Estado y un 55% por la banca privada)... Las conclusiones saltan a la vista. Enriquecimiento empresarial a costa del sufrimiento de quienes han perdido sus hogares.

Esta “maniobra” no ha pasado inadvertida para El The Wall Street Journal de New York, quien  ha “comentado” los elevados descuentos administrados a estos pisos pertenecientes a Bankia, que sesenta días antes habían sido tasados en 500.000.000, para finalmente ser prácticamente  “subastados” únicamente en 100.000.000. Pero como si estas “franquicias” por llamarlas de alguna manera fueran pocas, habría que acotar que HIG solo ha abonado el 51% de las viviendas merced a una falacia financiera que mantiene el 49% de las mismas en propiedad del Sareb, con lo cual el coste medio de cada vivienda es de 51.000 euros ¡irrisorio!, un negocio redondo…

La conclusión final a esto es que los banqueros han visto acrecentadas sus arcas desde el florecimiento de la construcción masiva de inmuebles creadas en el anterior periodo de gobierno del partido de gobierno actual, con hipotecas de usura y cláusulas abusivas, para luego, tras pincharse la “burbuja” inmobiliaria volver a inflar sus activos recuperando las viviendas, re adjudicándolas o en su defecto alquilándolas y “ahorcando” a sus propietarios quienes a pesar de haber sido desposeídos de sus techos mantienen la deuda… Es evidente que hay algo que no funciona, desde el punto de vista que SIEMPRE se beneficia quien más posee.

En los nueve primeros meses del 2014 el 51, 3 % de desahucios corresponden a ciudadanos que no han podido hacer frente al pago de los alquileres, y el 43, 7 % se relacionó con las ejecuciones hipotecarias.

El Consejo de Europa constata que el salario mínimo español no garantiza una vida digna, si Europa lo reconoce ¿Por qué entonces nuestro gobierno, tan leal y fiel servidor de la CE no hace algo al respecto?

El descalabro social en el que nos han dejado refleja la verdadera realidad, el día a día, es el buscarse la vida de alguna  manera para sobrevivir. Asegurar el alimento de la familia, el techo, la educación, la sanidad algo que con los 648, 6 euros de salario mínimo interprofesional bruto, no es posible. Mejor dicho resulta IMPOSIBLE, es necesario un ajuste real a los costes actuales. El estado está comprando petróleo por un valor muy por debajo de lo que lo hacía, sin embargo el precio a la baja de los combustibles no corresponde proporcionalmente a éste. ¿Por qué no se baja el combustible cuando baja?, sencillamente porque el 53 % del valor corresponde a impuestos que recauda el gobierno., quien gana por los cuatro puntos cardinales… Mientras ellos recaudan, los bolsillos españoles son estrujados a más no poder. Lo mismo pasa con el tabaco, el alcohol… No se busca verdaderamente acabar con su consumo, porque hay demasiados intereses de por medio. Demasiadas negociaciones e interesados en continuar aumentando sus riquezas.

Todo ello debería llevarles a pensar en que no estamos hablando de mercadería, ni de objetos  de segunda mano, estamos hablando de seres humanos, de vidas que se han truncado a consecuencia de las incoherentes medidas asumidas. La hipocresía de la política llega al punto de sacrificar lo insacrificable. Pero lo más escabroso es la parodia que representan, convencidos  (o por lo menos intentan estarlo)  trasmitir datos, realidades y sensaciones que no se corresponden con la realidad. ¿Crecimiento económico? ¿Para quién?, para el pueblo por supuesto que no, muy por el contrario hemos perdido poder adquisitivo, han barrido el estado de bienestar, han abolido los derechos ciudadanos, sociales y laborales…

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
Visitas:
680
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.