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Los laboristas empiezan ya a sugerir la coalición con los liberaldemócratas ante la falta de mayorías absolutas

07/05/2010 06:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Destacados dirigentes del Partido Laborista británico han comenzado ya ha sugerir públicamente la posibilidad de formar una gran coalición con los liberaldemócratas, después de que la principal encuesta publicada tras las elecciones de ayer apunte a un Parlamento sin mayorías absolutas en el que los conservadores contarían con el mayor número de escaños, 305, a 21 de la hegemonía.

Mientras continúa el goteo de resultados procedentes de las 649 circunscripciones en las que se celebraron los comicios, varios ministros en activo han iniciado una ofensiva a partir de la cual defienden la "legitimidad constitucional" que autoriza al primer ministro, Gordon Brown, a formar un Gobierno estable ante la falta de hegemonías que, por primera vez desde 1974, registraría la Cámara de los Comunes.

Los laboristas habrían sufrido un severo golpe, según el sondeo realizado para las principales cadenas de televisión británicas, BBC, Sky e ITV, que tras las últimas correcciones revela que pasarían de 353 asientos a 255. Por su parte, los virtuales socios que buscarían para una alianza también verían reducida su representación en Westminster en un diputado, hasta quedar con 61.

Ante estos iniciales movimientos tácticos, los conservadores, que formarían el grupo mayoritario, han pasado ya al contraataque, al asegurar que Brown no tendría "autoridad moral" para forjar un Ejecutivo, si las urnas han hablado efectivamente como apunta el estudio demoscópico que, mientras se prolonga el recuento, actúa como referencia.

No obstante, constitucionalmente, un primer ministro en Reino Unido tiene la competencia de formar Gobierno en un escenario en el que ningún partido obtenga la mayoría. De hecho, continúa en el puesto de manera oficial hasta que sufra una derrota en el Parlamento, siempre que no decida dimitir voluntariamente. Por el momento, los laboristas cierran filas en torno al líder, pero una oscura cláusula de sus estatutos recoge que si un mandatario queda invalidado "por la razón que sea", su Gabinete tiene poder para nombrar un sucesor temporal.

NEGOCIACIONES

De momento, los ministros han comenzado a plantear la continuidad del partido en el poder, para lo que necesitarían el apoyo de la tercera fuerza. Si en las semanas anteriores parecía clave para el futuro de los dos grandes partidos, a partir de esta noche podría confirmarse como tal para garantizar las llaves de Downing Street a un laborista.

La duda es si éste podría ser Gordon Brown. El líder liberaldemócrata, Nick Clegg, había declarado durante la campaña que, aunque podría trabajar con el partido, no así con un candidato rechazado por las urnas y por quien, antes incluso de las elecciones, no ocultaba su aversión.

En consecuencia, el planteamiento, de partida, pone al Laborismo en una complicada coyuntura en la que el descabezamiento del líder podría ser el precio por mantener el poder. Por el momento, los que se han posicionado defienden su "legitimidad", pero todas las opciones, como se ha encargado ya de declarar el titular para Escocia, Jim Murphy, "están abiertas". El ministro ha sido, de momento, el más claro a la hora de abogar por una coalición, ya que manifestó abiertamente que entre las cuestiones sobre la mesa "está incluida una coalición".

Ya antes la 'número dos' de la formación, Harriet Harman, había advertido de que el país necesitaba un "Gobierno fuerte", una declaración interpretada como una invitación a alianzas, en línea con el poderoso ministro de Empresas, Peter Mandelson, considerado uno de los grandes estrategas y principal aval de Brown desde que éste lo recuperase para el Gobierno en octubre de 2008. Según Mandelson, de confirmarse la encuesta, quedaría probado que aunque la gente "votó cambio, está claro que no se sabe qué tipo de cambio".

Por su parte, el titular de Exteriores, David Miliband, uno de los nombres que más suenan para un posible recambio en el liderazgo laborista, subrayó que ya que ningún partido obtuvo la mayoría absoluta, "ninguno tiene el derecho moral para ejercer un monopolio de poder". Un ataque directo al objetivo expresado por el conservador David Cameron durante la campaña, en la que manifestó su intención de liderar un Ejecutivo en solitario si no obtenía la ansiada hegemonía.

PREVISIONES

El líder 'tory' cree que la gobernabilidad quedaría asegurada, puesto que la complicada coyuntura económica del país, con un agujero presupuestario inédito tras la recesión más prolongada, disuadiría a los demás partidos de intentar forzar nuevos comicios este año. De manera informal, su partido habría comenzado a forjar sociedades para garantizarse la aprobación de paquetes clave, especialmente los presupuestos y las previsiones legislativas de cada año que se presenta en el Discurso de la Reina. Concretamente, los unionistas del Ulster ejercería un aval fundamental, especialmente ante la perspectiva de las cuentas de urgencia que los 'tories' quieren aprobar en los primeros cien días de poder.

Mientras, otro de los tipificados para asumir el timón del partido, el ministro de Interior, Alan Johnson, dio un paso más al destacar la plena disponibilidad para la reforma electoral, una de las apuestas principales de la agenda liberaldemócrata. A pesar de que los laboristas, hasta ahora, se habían limitado a plantear la posibilidad del voto alternativo, Johnson puso hoy sobre la mesa la revisión más profunda que demanda la tercera fuerza, que aspira a que la representación en el Legislativo sea proporcional al número de votos.

En este contexto, los dos grandes aspirantes al número 10 se encuentran ya en las unidades de sus respectivas circunscripciones en las que asistirán, como es habitual, al anuncio de los resultados. Gordon Brown apareció sonriente acompañado de su esposa, Sarah, para escuchar el veredicto de los votantes del distrito escocés de Kirkcaldy, a los que representa en Westminster desde 1983. David Cameron, por su parte, se presentó también con su mujer, Samantha, en el de Witney, en el condado inglés de Oxford, cuyo asiento ganó por primera vez en 2001.


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