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Ladrones silenciosos

08/05/2009 20:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ladrones y rapiñeadores que nos sangran, haciendo que nuestra existencia sea cada vez más insoportable.

El silencio y el sigilo son características de los felinos y de aquellos moradores faunísticos que los necesitan para poder llevarse algo a la boca y para alimentar a sus camadas. Y así ha sido siempre entre las especies animales. Incluso entre nosotros, los humanos, esta especie animal extraña que cada vez comprendo menos, se dio el sigilo y la picardía para los mismos fines, en siglos anteriores. Y si no, preguntémosle a don Francisco de Quevedo o a algún otro autor anónimo de su época, que lo representaron en sus novelas, comedias, sainetes y otros estilos literarios. Me estoy refiriendo, como ya habrán comprobado mis fieles lectores, al pícaro, picarón, buscón o lazarillo muerto de hambre.

 

Y es que, en aquellos tiempos de Dios, existieron muchos pícaros o buscones, que debían ingeniárselas para poder llevarse un mendrugo de pan duro a la boca y no fallecer de inanición; aunque ello les pudiera costar acabar con sus maltratados huesos en frías y lúgubres mazmorras.

 

Pero hoy en día, en estos tiempos que corren, el ladrón silencioso o sigiloso es aquel que se aprovecha de las pobres personas que pasamos nuestra vida trabajando por un mísero sueldo que nos pagan tarde, mal y nunca. Aquel que decide subir el pan diez céntimos porque ha subido el cereal y el petróleo y no sé cuántas cosas más… Pero que luego, cuando ese cereal que subió vuelve a bajar, cuando ese petróleo reduce su precio a niveles de hace años, el ladrón sigiloso decide mantener esos diez céntimos de subida que aplicó, sin darse por aludido para nada. Y quien habla del panadero, habla del gasolinero, del lechero, del tendero de la esquina, del supermercado, de los camioneros, de los constructores… En fin, la lista puede ser interminable.

 

 

¿Qué me dicen del petróleo? ¿De ese estimado mineral que a todos nos trae de cabeza? Es curioso que, cuando el petróleo sube, a las pocas horas aplican una subida de no sé cuántos céntimos al litro de gasolina o de gasoil o de gas, que también. Sin embargo, cuando su precio se reduce, no ves esa bajada de céntimos por ninguna parte. Si acaso, como muy pronto, podemos llegar a verla después de varios días, o semanas, tras los cuales nos han estado “robando” impunemente esos centimillos que suponen millones y millones de euros.

La base alimentaria de la humanidad se basa en la agricultura.

  

Y si no, preguntemos a algún pobre agricultor de cualquier zona rural de España, que llevan años cobrando sus productos a precios irrisorios. Y para un año que suben, como el pasado, y se sitúan a niveles –conocidos por mí- del año 1984, todo sube, disparando la inflación a cuotas insospechadas, acusando el Gobierno a los desalmados agricultores y a los precios desorbitados del cereal, como la causa principal de que esa inflación nos ahogue y exprima como a una papaya.

 

Este año, los precios agrícolas han caído tan bajo, que muchos agricultores se están planteando la posibilidad de dejar sus tierras sin sembrar y vivir –con estrecheces- de las subvenciones del Plan Agrario Comunitario. Y la cuestión no es baladí: con la subida del petróleo y de los cereales del año pasado, todo subió de manera brutal, incluidos los simientes, fertilizantes, sulfatos, cerrajería, maquinaria, precios de talleres y, como no podía ser menos, el gasoil, que duplicó su precio. Pero, sin embargo, esa bajada que todos los trabajadores de la tierra esperaban para este año, tras reducir los precios de sus productos –de nuevo- un treinta por ciento, no llega. Ni llegará. Porque, hasta ahora, se siguen manteniendo los mismos precios del año pasado y, echando cuentas, la situación no es para lanzar cohetes.

 

 

Los agricultores han estado capeando –hasta ahora y desde donde alcanza mi memoria- el temporal, valiéndose de otras actividades, como la ganadera, para poder subsistir y tirar para delante. Pero hoy, en el año 2008, según va la situación, las alternativas se han reducido peligrosamente. Así que, o mucho cambia la cosa, o el sector agrario se va al garete.

 

Y ya se sabe… La base alimentaria de la humanidad se basa en la agricultura. Así que, apliquémonos el cuento.

 


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Viejo Druida (4 noticias)
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