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La Ley Azaña o reforma del reglamento militar

25/07/2011 16:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El 25 de abril de 1931, Azaña firmó un decreto en virtud del cual todos los generales y la mayoría de los oficiales podían pasar, si lo deseaban, a la segunda reserva -prácticamente el retiro- con sólo presentar en los treinta días siguientes una solicitud

La reducción fue un éxito y antes de finales de año, la mitad de los oficiales existentes habían solicitado el pase a la segunda reserva. El objetivo de la reforma de Azaña, además de liberar los excedentes de oficiales con que contaba en aquellas fechas el ejército, era conseguir un ejército profesional y apolítico. En términos cuantitativos: se pasó de 21.000 oficiales a 8.000, de dieciséis divisiones se pasó a ocho y se eliminaron todas las Capitanías Generales, ocurriendo algo parecido con los Tenientes Generales (de diecisiete a cuatro) y Generales de Brigada y División.

Con fecha 6 de mayo, Azaña firmó un decreto que establecía que los suboficiales podían ascender a oficiales de complemento mediante exámenes.

En el marco de esas mismas reformas, el Ministro de la Guerra del gobierno provisional, Manuel Azaña, ordenó el cierre de la Academia General Militar de Zaragoza (Orden de 30 de junio de 1931). Azaña dudaba de la eficacia del tipo de instrucción impartido en la Academia y también creía que su coste era excesivo en un momento en el que se pretendía disminuir el gasto militar. Asimismo pretendía disminuir en todo lo posible la unidad de doctrina del Ejercito para favorecer su disgregación, con vistas a su sometimiento total a los intereses partidistas del momento, afianzando de esta manera su poder sobre la oficialidad de la que recelaba. Los oficiales más conservadores, antirrepublicanos, interpretaron la clausura de la Academia como un golpe al espíritu de cuerpo del Ejército, al ser la Academia el único centro donde militares de todas las ramas estudiaban juntos. Franco quedó desolado y tras el fin de la Guerra Civil reinstauraría la institución. Mientras, obedeciendo las órdenes de Azaña cerró la Academia, no sin antes reunir a todos los cadetes y arengarles en un discurso de despedida que ha pasado a la historia y en el que les advertía que, aunque no gustara la orden de cierre, su deber era obedecerla. Este discurso le supuso a Franco la única tacha en su expediente militar, al recibir por ello una reprensión, pero su definición de disciplina sigue siendo estudiada, aprendida y recitada por los cadetes:

La reducción fue un éxito y antes de finales de año, la mitad de los oficiales existentes habían solicitado el pase a la segunda reserva

¡Disciplina! Nunca bien definida y comprendida. ¡Disciplina! Que no encierra mérito cuando la condición del mando nos es grata y llevadera. ¡Disciplina! Que reviste su verdadero valor cuando el pensamiento aconseja lo contrario de lo que se nos manda, cuando el corazón pugna por levantarse en íntima rebeldía, o cuando la arbitrariedad o el error van unidos a la acción del mando. Esta es la disciplina que os inculcamos, esta es la disciplina que practicamos, este es el ejemplo que os ofrecemos.


Sobre esta noticia

Autor:
Jaime Bel Ventura (52 noticias)
Visitas:
8899
Tipo:
Reportaje
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