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La libertad de expresión, arma de doble filo

08/11/2011 10:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El presentador de "La noria" ve en peligro el programa tras la retirada masiva de patrocinadores.Su entrevista a la madre del "Cuco" la justifica por medio de "la libertad de expresión"

. La polémica comienza a ser rentable. El señor Jordi González, presentador del programa “La noria”, se siente injustamente linchado, agarrándose al salvavidas de la "libertad de expresión". Al parecer, no ha gustado nada la actitud de la cadena y, por ende, del entrevistador al traer al programa a la madre del "Cuco", uno de los implicados en el asesinato de la joven Marta del Castillo. Previo pago de 9.000 euros. El presentador de la cadena Tele5 no entiende la reacción desmesurada, con retirada de anunciantes (casi cuarenta anuncios menos de una semana a otra) que, según él, atentan contra la libertad de expresión, un valor fundamental del ser humano. Y tal vez tenga razón, cada cual es libre de decir lo que quiera, aunque algunos han de contentarse con la satisfacción de soltarlo todo tal y como se piensa y otros con la satisfacción del dinero. Digo que tendría razón salvo por el hecho de que esta libertad de expresión atenta contra otros muchos más valores, tales como la decencia, el respeto, la responsabilidad, la solidaridad, y otros tantos más que, al parecer, no forman parte del intelecto de los directivos de esta cadena con rima fácil. Lo que no sabe el señor González es que el hecho de hablar de libertad supone incondicionalmente hablar de respeto. Ya sabe, eso de que una libertad termina donde empieza la otra. A decir verdad, la polémica surgida me ha hecho recordar una historia que, más o menos, trataba el mismo tema. Se trata de la película "15 minutos", ya recuerdan, esa en la que unos asesinos torturaban y asesinaban a sus víctimas mientras lo gravaban en vídeo con la intención de que llegara a ser emitido por un canal de televisión carcomido por la codicia que imprime el "share" ¿Demasiado exagerada la comparación? Porque, visto lo visto, siguiendo la misma lógica televisiva, cualquier imputado por un delito con una madre merece la misma posibilidad. Y además cobrando. Algo así como un premio, que no tenga duda, funciona y cala en la sociedad. Que, digo yo, el dinero vendrá de perlas para cualquier imprevisto. No sé, tal vez pagar un eficiente abogado que vea el valor de dinero en tan alta estima de la misma manera que hace la cadena con el valor de libertad de expresión. Y es que, no hace falta decirlo, permitirse un abogado de oficio no es lo mismo que contratar uno especialista en derecho civil.

Esta libertad de expresión atenta contra otros muchos más valores, tales como la decencia, el respeto, la responsabilidad, la solidaridad

De cualquiera de las maneras, ahí se ha etiquetado el señor González, en el conjunto de víctimas, que imagino yo deben encontrarse todas ellas impacientes aguardándolo con los brazos abiertos. Ansiosos por explicarle el verdadero significado de la palabra víctima. Aunque el tema que verdaderamente llama la atención es la conclusión a la que ha llegado el presentador, que ve cómo el programa "La noria", aún con la mayor audiencia, gira irrevocablemente hacia su desaparición debido, en su gran medida, a la retirada paulatina de patrocinadores con conciencia. Al parecer, marcas tan conocidas como Nestlé, Panrico, Puleva o Vodafone, entre otras, demuestran que su incursión en redes sociales tipo Facebook les has servido para formarse una conciencia. Y a nosotros, los consumidores, nos pone en las manos un arma poderosa. ¿Dependen los programas emitidos, en última estancia, de la publicidad de los productos que los patrocinan? ¿Y acaso estos últimos no deben su supervivencia, en última estancia, a su éxito en la baldas de los supermercados? ¿Bastaría simplemente con dejar de comprar ciertas marcas para dar respuesta a la indignación ciudadana y provocar la desaparición de ciertos programas?


Sobre esta noticia

Autor:
Enrique Madrazo (65 noticias)
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1158
Tipo:
Opinión
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