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Líder de Tiananmen rechaza el "doble rasero" que se aplica a Pekín y pide que se le inste a respetar los DDHH

10/05/2009 20:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Shao Jiang, antiguo líder estudiantil de las protestas a favor de la democracia que culminaron con la masacre de la plaza de Tiananmen de Pekín en 1989 a manos del Ejército chino, reclamó hoy a los gobiernos de otros países que no apliquen un "doble rasero" con el régimen chino solamente por no dañar las relaciones económicas y comerciales y que le presionen para que lleve a cabo una transformación y permita que la población china ejerza sus derechos.

En una entrevista con Europa Press, Shao pidió a los demás países que no se limiten a ver en China a una gran economía emergente --aunque es la imagen que está logrando potenciar, a su juicio, la propaganda del Partido Comunista Chino--, sino que se fijen en "cómo funciona dentro el sistema político autoritario". En su opinión, el crecimiento de la economía nacional puede beneficiar a la población, pero también puede ocurrir lo contrario si las empresas extranjeras que invierten en China pasan por alto ciertos abusos contra los Derechos Humanos.

Éste es el caso, dijo Shao, de Google o Yahoo, compañías que han colaborado con Pekín censurando contenidos en Internet a cambio de poder acceder al mercado del gigante asiático. El activista no sólo instó a las empresas y a los dirigentes extranjeros a ser más críticos con el Gobierno chino, sino que también pidió la ayuda de las ONG y los ciudadanos de otros países; a las primeras, para que enseñen a los chinos a organizarse y a detectar y denunciar la corrupción y los abusos de poder, y a los segundos, para que presionen a sus gobernantes con el fin de que condenen los abusos contra los Derechos Humanos que se producen en China.

Shao se mostró convencido de que a Pekín "sólo le interesa cómo puede monopolizar el poder y no le importan la libertad ni los Derechos Humanos", de los que sólo se preocupa cuando que los abusos que comete el poder salen a la luz, algo que ocurre pocas veces, aseguró, gracias a un férreo control de la información y los medios de comunicación.

IMPUNIDAD TRAS LA MASACRE

El líder estudiantil recordó que, 20 años después de la masacre de Tiananmen, nadie ha pagado por los crímenes que se cometieron del 3 al 4 de junio de 1989 y la posterior represión --decenas de miles de detenciones, largas estancias en prisión, torturas y ejecuciones sumarias--.

Según Amnistía Internacional, cuando el Gobierno sacó a las calles de Pekín a los tanques y la infantería del Ejército para acabar con las manifestaciones pacíficas que se estaban produciendo en la capital y en otras partes del país desde hacía 50 días, murieron varios centenares de personas y decenas de miles resultaron heridas. Las autoridades chinas hablaban entonces de más de 200 muertos --36 de ellos, universitarios-- y más de 3.000 heridos.

Shao, víctima de las torturas, los malos tratos y la persecución de las fuerzas de seguridad chinas, emplazó a los tribunales de los países democráticos a investigar y juzgar lo que ocurrió durante la noche de la masacre y en los meses y años posteriores. Aunque consciente de que muchos gobiernos no quieren arriesgarse a perjudicar sus relaciones económicas con China por este motivo, Shao consideró que el poder judicial, como institución independiente, sí podría querer investigar lo ocurrido para aplicar una "justicia universal".

"Somos todos seres humanos, tenemos los mismos Derechos Humanos y merecemos justicia", subrayó. Juzgar hechos como los de Tiananmen "supone un desafío para cualquier país democrático, sobre todo en tiempos de crisis como éstos, pero si se ignoran los abusos, si sólo nos importa el sufrimiento en un sitio, entonces los abusos se extienden", advirtió Shao, quien recordó que los países que más apoyan a China son precisamente aquellos que menos respetan los derechos fundamentales, como "Birmania, Irán, Corea del Norte, Zimbabue o Cuba".

LAS NUEVAS GENERACIONES NO SABEN LO QUE PASÓ

Debido al refuerzo y el perfeccionamiento del sistema de represión y al clima de miedo que se impuso en los años posteriores a las protestas de Tiananmen, la población china, carente de derechos como la libertad de expresión, de prensa o de reunión, tenía miedo a pedir responsabilidades al Gobierno porque sabía los castigos a los que se enfrentaría si lo hacía, explicó Shao. "Al principio no te importa la democracia, te importa tu vida", añadió.

Pero a partir de 2003, "cada vez más gente comenzó a ser consciente de lo importante que es la democracia", dijo el activista, que señaló que en estos últimos años las familias de las víctimas se han organizado y han denunciado al Ejecutivo "para que se sepa la verdad y se haga justicia" por una matanza que, en opinión de Shao, "fue planeada cuidadosamente". "En Tiananmen, el Gobierno hizo, sin declararla, una guerra contra el pueblo", afirmó.

Shao lamentó que actualmente los extranjeros conozcan mejor que los jóvenes chinos lo que ocurrió en Pekín la noche del 3 al 4 de junio de 1989. "El Gobierno controla la información y ha mentido a las nuevas generaciones sobre lo que ocurrió en Tiananmen", aseguró, si bien añadió que los jóvenes chinos han comprobado cómo han actuado las autoridades ante situaciones como el escándalo del verano pasado de la leche contaminada con melamina o el derrumbe de numerosas escuelas por el terremoto de la provincia de Sichuan.

Para que cambien las cosas en China y se supere el actual sistema político totalitario, manifestó Shao, "habrá que luchar durante un largo periodo de tiempo". Shao Jiang, que tenía 21 años cuando participó en las protestas de Tiananmen, pasó varios años en la cárcel, bajo arresto domiciliario o en centros de detención y sufrió malos tratos policiales, contra los que se rebeló mediante una huelga de hambre de 20 días. Harto de la persecución de la que era objeto cuando estaba en libertad, en 1997 huyó a Hong Kong. Desde entonces no ha podido volver a China, pero le gustaría ir en un futuro y pedir justicia para las víctimas de la represión.


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