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Los artistas olvidados

05/09/2009 19:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La inmigración y el arte, dos caminos difíciles y una misma convivencia

Establecerse en un nuevo país no siempre es fácil. Al proceso de adaptación a una nueva cultura se le une una necesidad de encontrar trabajo, vivienda, escuela para los niños. La mayoría de veces la población inmigrante (que se sitúa en España alrededor de un 10 por ciento de la población total) ocupan los trabajos peor remunerados o aquellos que los autóctonos se niegan a realizar. Con eso no decimos nada nuevo. En todo caso, es interesante pensar cuál era la ocupación de una parte de esos recién llegados, que en muchos casos llegan al país de acogida con titulaciones superiores bajo el brazo, o con una experiencia profesional muy alejada socialmente de la que deben realizar aquí. Casos hay muchos, pero quizás los más curiosos son aquellos a los que podríamos llamar los “artistas olvidados”, profesionales del sector del arte (en su sentido más amplio) que ven cómo sus perspectivas y sus ilusiones quedan muy lejos de los proyectos que realizaron en su país de origen.

Pero qué mejor explicación que la de dar ejemplos. Como el de Victoria y Pablo, un matrimonio de colombianos de lo más peculiar, si tenemos en cuenta su evolución personal. Actores de cierto renombre en su país, tuvieron que salir del país porque no soportaban la situación de violencia entre la guerrilla y los paramilitares. “La nuestra no es una inmigración económica”, dice Victoria, “Nuestra situación social era buena. Teníamos un buen trabajo, que nos gustaba y que incluso nos daba cierto status social en Colombia”. Ese status al que se refiere Victoria estaba relacionado con el mundo de la televisión y de los famosos “culebrones”, un mundo de relativo lujo que el matrimonio tuvo que abandonar por amenazas de la guerrilla. Tal vez por eso la llegada a España fue si cabe más dura. “Tuve que ponerme a trabajar de cualquier cosa”, comenta Pablo, “primero de basurero, luego de vendedor de alarmas, comercial, sobre todo porque teníamos un hijo al que alimentar”. Más adelante Pablo y Victoria intentaron el papel de marchantes de arte, aprovechando los numerosos pintores que conocían en Colombia. Consiguieron algún trato con un par de fundaciones privadas, pero se dieron cuenta de que Colombia en particular, y Latinoamérica en general, sigue muy alejada de los circuitos comerciales de arte. Y eso es algo que los llamados “artistas olvidados” perciben al llegar aquí: la de formar parte de la “periferia cultural” del mundo.

Lo mismo podemos decir de Adriana, una chilena afincada en Barcelona desde hace siete años. Casada y divorciada después con un catalán, acabó estableciéndose en la ciudad condal, dejando atrás una exitosa carrera como dramaturga. “El problema es cómo planteas tu carrera al llegar aquí”, nos explica Adriana, “Puedes seguir adaptando a autores europeos como Chejov o Pinter, o bien intentar dar a conocer autores chilenos o latinoamericanos. En ambos casos, la salida es difícil”. Tampoco en el caso de Adriana la inmigración es por causas económicas. Procedente de una familia de clase media alta, sus motivaciones en España son diferentes a las de la mayoría, pero su situación acaba pareciéndose a muchos “sin papeles” o a aquéllos con una formación profesional algo más limitada. También ella acabó trabajando en el sector servicios (un sector que supone el 70 por ciento del tejido productivo español) y ahora vende entradas en un museo. Lo bueno de su situación es que tiene un contrato fijo que le permite tener el tiempo necesario para plantear otras salidas profesionales.

Puedes seguir adaptando a autores europeos como Chejov o Pinter, o bien intentar dar a conocer autores chilenos o latinoamericanos. En ambos casos, la salida es difícil

Estos casos mencionados no significan que estos profesionales del arte sigan siendo “olvidados”. Como todo sector laboral, el hecho de conseguir o no los objetivos depende de muchos factores, como los contactos personales, la capacidad de trabajo y, por qué no, de ciertas dosis de suerte y de genialidad. “La base es la formación”, dice Alejandro, un venezolano que llegó a España hace seis años. Por eso este joven actor puso su empeño en estudiar para las pruebas de acceso al Instituto del Teatro. “Ser de fuera es un handicap, por eso es necesario tener una buena base curricular, que te permita acceder a trabajos mejor remunerados y con más perspectivas de futuro”. En muchos casos, toda esa formación o experiencia puede servir para encontrar huecos en el sector que todavía no han sido ocupados. A diferencia de otras profesiones, en el mundo del arte prima muchas veces la originalidad y la imaginación, aunque éstas no te aseguren un trabajo fijo y bien remunerado. Por todo ello, muchos de estos inmigrantes toman dos opciones bien diferenciadas. O entran a trabajar como “administradores de arte”, es decir, ocuparse de tareas administrativas en entidades públicas o privadas, con tal de que sean otros los que expongan sus creaciones y poder aprender de esos artistas locales consagrados, o bien toman una opción más arriesgada e intentan colaborar en proyectos alternativos con gente de aquí, alejados de los centros artísticos pero con una mayor libertad creativa. Ambos casos tienen sus ventajas e inconvenientes, aunque como comenta Adriana “siempre hay opciones mixtas; en mi caso tengo un contrato laboral como administrativa en un museo, que me permite buscar alimentar a mi hija y buscar a la vez opciones creativas más arriesgadas”.

No obstante, los casos de Victoria, Pablo, Alejandro y Adriana cuentan con la ventaja de ser latinoamericanos, por lo que no existen problemas de idioma. Además, culturalmente se encuentran más cercanos al país de acogida que por ejemplo los artistas africanos o asiáticos, que generalmente deben empezar realmente de cero, realizando trabajos que se encuentran a años luz de sus perspectivas profesionales. En esos casos, haría falta más de un artículo para dar cuenta de sus visicitudes, de sus anhelos, de sus sueños rotos, de sus esperanzas… En todo caso, nosotros escuchamos su eco para explicarlo más adelante.


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Detective Salvaje (61 noticias)
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