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Los desplantes de Artur Mas

06/10/2013 11:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El incorregible y testarudo Artur Mas se descuelga ahora, cómo no, con la amenaza de unas elecciones plebiscitarias en 2016, al finalizar la presente legislatura, si no se le permite organizar un referéndum para que los catalanes decidan libremente sobre el futuro político de Cataluña dentro, claro está, de un "marco legal". Y lanza esta especie de chantaje, como es su costumbre, de una manera petulante y en plan chulesco, como si estuviera perdonando la vida a Mariano Rajoy, a sus ministros y a todos los españoles.

El presidente de la Generalitat lanza jactanciosamente esta especie de chantaje, lleno de vanidad, mostrándose tan orgulloso de sí mismo como el fabuloso Orión, aquel cazador infatigable de la antigua Grecia que caminaba por encima de las aguas y aventajaba con creces a todos los héroes mitológicos de su tiempo por su estatura y por su fuerza descomunal. La diosa Diana eligió precisamente a Orión para formar parte de su séquito por su indiscutible valentía y su evidente apostura y gallardía. Sintiéndose protegido y mimado por Diana, la reina de la caza, se pavoneaba y alardeaba de su suerte ante los demás mortales.

Es lo que hizo siempre Artur Mas, desde que su padrino, el "Molt Honorable" Jordi Pujol, comenzó a brindarle su protección y a prodigarle toda clase de favores. Desde que el todopoderoso dedo de Pujol lo eligió como sucesor suyo, encumbrándole a Primer Consejero de la Generalidad de Cataluña, comenzó a mostrarse altanero y arrogante como Orión y dio rienda suelta a su inmensa vanidad.

A Orión le perdió su fanfarronería y su envanecimiento. Concluida una brillante cacería y mientras era sinceramente halagado con extraordinarios elogios, presumía ante sus admiradores, jactándose de que no había monstruo alguno ni en las selvas, ni en los montes, ni en el desierto que pudieran vencerle. Y se vanagloriaba diciendo que ni los tigres, ni las panteras, ni los leones más fieros eran capaces de producirle terror alguno. Pero la Tierra, que se sintió desafiada por el gigantesco Orión, envió contra él un simple escorpión que, clavándole su uña venenosa o aguijón, le causó la muerte.

Otro tanto le va a pasar a Mas, flamante presidente de la Generalidad catalana. Como a Orión, terminará perdiéndole su vanidad y su engreimiento desmedido. Antes de alcanzar la presidencia de la Generalidad reconocía su condición de nacionalista, pero un nacionalista "tolerante y moderno" que estaba perfectamente integrado en el conjunto de España. Una vez alcanzada la poltrona de la presidencia, confesó ser partidario del derecho de Cataluña a decidir su futuro y la clase de relación que mantendría con España.

En su trato con el Estado, Artur Mas siempre se ha mostrado altanero y desafiante. Ha conseguido popularizar ampliamente entre los votantes catalanes el mantra de que España está esquilmando a Cataluña, y que España es la causante de que la deuda catalana sea tan exageradamente elevada. Y quiere hacer creer a los ciudadanos de Cataluña que todos sus males, sobre todo los económicos, desaparecerían inmediatamente con la secesión.

Cada vez que se dirige al Gobierno de España demandando alguna mejora o para solicitar el traspaso de alguna competencia más, lo hace con exigencias y hasta con amenazas. Y esto, siempre le dio buenos resultados, ya que, primero José Luis Rodríguez Zapatero y después Mariano Rajoy, han cedido invariablemente a sus requerimientos. Y así es como logró que llegara mucho dinero público a Cataluña para inversiones, para infraestructuras y hasta para pagar deudas injustificadas de la Administración catalana.

Nunca nadie le paró los pies. Así que el presidente de la Generalitat, cada vez más envalentonado, endureció aún más sus pretensiones, escudándose, cómo no, en la posibilidad de una hipotética consulta soberanista. En esta escalada de demandas, y siempre con el proceso de autodeterminación como telón de fondo, comienza a exigir el famoso "Pacto Fiscal". Trata, eso sí, de dorar la píldora, indicando que es algo que necesita la sanidad, la enseñanza y, faltaría más, la dignidad de Cataluña. Para resultar más convincente aún, anticipa una política de ajuste duro, y a la vez advierte que España no debe rechazar dicho pacto para no empeorar más la complicada situación que, según dice está empeñado en solventar.

Con dicho "Pacto Fiscal", Artur Mas trata de singularizar aún más a Cataluña. Quiere que sea la Generalitat la que recaude y gestione todos los tributos mediante una Agencia Tributaria propia. Esto implicaría necesariamente el traspaso a la Generalitat de las competencias y los medios asignados actualmente a la Agencia Estatal Tributaria de Cataluña. Menos mal que, rompiendo con su costumbre, esta vez Mariano Rajoy rechazó semejantes pretensiones.

Y es entonces, cuando llega el órdago de Artur Mas, pactando con Oriol Junqueras la celebración de una consulta secesionista en 2014. Para no levantar suspicacias entre los acomplejados, condiciona ese referéndum a que haya un "marco legal que lo ampare". Para conseguir ese "marco legal", la Generalitat abrirá necesariamente, durante el primer semestre de 2013, "un proceso de negociación y diálogo con el Estado Español para el ejercicio del derecho a decidir".

Y aquí comienza el fracaso anunciado de Artur Mas. Como el gigante Orión, se ha dejado llevar por su arrogancia y su desmedido orgullo. Es inconcebible que pensara encontrar ese "marco legal" para realizar tamaña consulta con la venia del Estado español. Y ahora es ya un poco tarde para dar marcha atrás. El presidente de la Generalitat quiere justificar su actuación indicando que hay cinco marcos legales que posibilitan la celebración de ese referéndum. Sabe perfectamente que no es verdad, que ese "marco legal" no es más que una ensoñación suya. Pero lo utiliza como si fuera real, a la vez que amenaza con unas problemáticas "elecciones plebiscitarias", para ver si así sale del intrincado laberinto en que se ha metido.

Con esta inesperada salida, el presidente catalán ha agitado nuevamente el debate secesionista, inquietando a sus socios de ERC, que se han visto obligados a exigirle otra vez que cumpla con el compromiso de convocar el referéndum en 2014. El mensaje en Twitter de Oriol Junqueras es todo un aldabonazo y no deja lugar a dudas: ‘El 2014 tenemos que decidir nuestro futuro y haremos todo lo que esté en nuestras manos para que sea así. La independencia cuanto antes mejor’. El presidente de Esquerra Republicana piensa que los políticos sabrán escuchar el "clamor" de la sociedad catalana.

Consciente de la brecha que ha abierto en el separatismo catalán, Artur Mas intenta tranquilizar a Junqueras diciendo que ‘No habrá marcha atrás’. Unas elecciones plebiscitarias, dice, "no es la opción deseada". Y añade con no mucha convicción: ‘Tenemos acordado, y lo sabe Junqueras desde el principio, que haremos la consulta en 2014 de acuerdo con un marco legal, y el último (marco legal) serían las elecciones convertidas en plebiscitarias por parte de los partidos políticos que se presenten’.

A pesar de esta detallada puntualización, Mas sabe que sus socios siguen incomodados y, por eso, insiste una y otra vez que no dará marcha atrás. Por eso, aprovecha su visita a Sant Vicenç dels Horts, donde Oriol Junqueras es alcalde, para aclarar que cumplirá con su compromiso de consultar a los catalanes en 2014 sobre la independencia, afirmando rotundamente que su "voluntad es tirar adelante de forma firme y definitiva". Y repite machaconamente que los ciudadanos tendrán la oportunidad de posicionarse en 2014 sobre el futuro político de Cataluña, y que será a finales de 2013 cuando se fije la pregunta o preguntas que se formulen a los catalanes, tal como tiene acordado con ERC.

Artur Mas sabe que se ha metido en un jardín muy complicado, quiere salir del embrollo, pero no encuentra la manera de hacerlo adecuadamente. Para defenderse, achaca las suspicacias que surgieron cuando habló de elecciones plebiscitarias a que se han interpretado mal sus palabras, sobre todo en Madrid. Por eso, en la última reunión del Consejo Nacional de su partido, utilizó sorprendentemente el castellano. Piensa que así evita, como el mismo ha dicho, "interpretaciones interesadas o simplistas" y que no haya "ningún resquicio de duda sobre nuestras intenciones".

Por muchas vueltas que le dé, el presidente catalán está sufriendo ya las consecuencias de su enorme vanidad y de su desmedida chulería. Y esto a pesar del apoyo incomprensible que le está prestando Mariano Rajoy al ocultar celosamente sus encuentros con Mas, y mucho más lo que allí se trata y los posibles acuerdos, en los que se barajan posiblemente cantidades extras de dinero. Sabemos que Artur Mas utiliza frecuentemente dos lenguajes: uno cuando habla con sus socios de ERC y otro muy distinto cuando acude al Gobierno en busca de algún beneficio determinado.

Gijón, 9 de septiembre de 2013

José Luis Valladares Fernández

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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