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Los hijos de la LOGSE

07/05/2009 22:31 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los hijos de la Logse somos no más que una generación perdida, basada en el saber de todo un poco, pero sin conseguirlo. Como una biblioteca de libros quemados: ya guardados, pero ilegibles...

Soy una persona que, como ya demuestra el nombre del blog, adora discutir. Me encanta el libre pensamiento, la gente que piensa y ataca una forma de pensar alegando unas razones reales y bien estudiadas, haciendo así, poco a poco, una idea mejor, que tiende a la perfección: pues tanto los que la defienden como los que la atacan, no ceden ni dejan tirar, y ese difícil enfrentamiento donde todos los argumentos fallan y hace falta discurrir nuevas razones para atacar, hace de un debate una batalla intensa donde, parezca que no, la idea de todos ha cambiado, donde se sabe algo nuevo, donde algo que no se creía ahora se confirma... El debate es, en resumen, aquello que permite que las ideas crezcan y evolucionen, que surjan nuevas teorías, y que la inteligencia de aquellos que creen dominar todos los rincones de la naturaleza realmente sirva para algo, y permita, al menos, que evolucionemos como especie con nuestra única arma: la inteligencia.

Pero hoy observo, y me desespero al notar que se está creando, tanto en España como en casi todo el mundo desarrollado, una nueva forma de vida, una vida vaga, basada en el quedar bien por no cambiar nada. Y es que ya los políticos se basan en ello: mientras todo vaya bien, no tocarán nada, salvo los pocos cambios que les permitan mantenerse en el poder unos años más. Esto se transmite a los medios de comunicación, quienes, demasiado atareados para buscar el fondo del asunto, transmiten a la población aquello que saben que les va a gustar, sin cambiar, sin tocar nada.

Y finalmente está la población, que asiente, estúpida, observando los cambios que, pese a ser todos pequeños y no muy influyentes en el mundo real, crean, cuando se juntan, las diferencias que existen entre un país y otro, marcan la diferencia entre el machismo y el feminismo (pero sin llegar a la igualdad) y pasan de olvidarse de los más necesitados, a convertirlos en los más acomodados del país, dejando a la clase media siempre en el culo del mundo.

Hoy, eso llega ya a la educación: si intento discutir con cualquiera de mi edad, lo más seguro es que me mire con cara de pocos amigos y se limite a alejarse de mí, como pensando si es posible que una persona sea capaz de perder el tiempo pensando, cuando políticos y cadenas de televisión lo hacen ya por ella.

Los hijos de la Logse somos no más que una generación perdida, basada en el saber de todo un poco, pero sin conseguirlo. Como una biblioteca de libros quemados: ya guardados, pero ilegibles.

Una educación donde nos enseñan todo para un examen tras el cual nuestra ignorancia volverá a su inicio. ¿Cómo tras diez años estudiando literatura y gramática, recordando nombres, fechas, y sitios, encontramos una generación incapaz de escribir sin faltas de ortografía, que no son capaces de leer ni el libro más sencillo si no se trata de literatura juvenil? Una generación que conoce los lugares que pisó Cervantes, el nombre de su mujer, los hijos que tenía y el nombre de su perro, pero incapaz de comprender El Quijote. Una generación fruto del intento de ganar votos, de la necesidad de algunos de hacerse llamar modernos, aunque eso implique borrar todos los avances conseguidos hasta el momento. Una generación que sufrió el vaivén de responsabilidades entre unos padres incapaces de enfadarse con su hijo e imponerles disciplina, y unos profesores incapaces de enseñarles a convivir en una comunidad. Unos padres que ni enseñan, ni dejen enseñar, que ni gritan, ni dejan gritar, y unos profesores que ni quieren ni pueden educar, pues tienen las manos atadas por los mismos padres que les exigen que eduquen a su hijo. Y en ese vaivén, en el centro de la disputa, están los hijos, que faltos de una verdadera autoridad que tenga lo que hay que tener para controlarles, se desmadran y se acostumbran a una vida donde con llorar, lo que no consigues en un sitio lo consigues en el otro. Una vida donde nadie pega sin que venga nadie a protegerte, hasta que ese alguien se va, el hijo se queda sólo en un mundo sin protección, y se convierte en la escoria, en el monstruo que todos hemos creado: unos haciendo, otros callando, y pronto, todos arrepintiéndonos de esa generación, en la que me incluyo, donde sólo aquellos que tuvieron la suerte de tener unos padres con ganas de trabajar, podrán ser mañana lo que solemos llamar "personas".


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Autor:
Ividal (1 noticias)
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Javier (07/02/2011)

Coincido contigo en el tema del gusto por la discusión y el libre pensamiento, siempre y cuando se busque y se ame la verdad, porque hay gente que no quiere conocerla. Creen que están bien como están y que eso va a durar. Y disiento en que la única arma nuestra sea la inteligencia. Citaré dos más: el lenguaje y el amor verdadero.