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Los niños del hambre..

22/11/2014 04:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La sociedad ha contraído a lo largo de la historia una deuda imposible de satisfacer con los niños. Ellos han sido y son las grandes víctimas inocentes que han asumido las nefastas consecuencias de actos frívolos e irresponsables de los hombres

 

La humanidad en su afán de avance y superación ha relegado factores de vital importancia. La evolución social ha llevado a un estrepitoso avance científico, cultural, social, económico… Todo ello ha creado fatídicas consecuencias, dejando en el camino valores y derechos que afectan directamente a una gran masa humana.

Las victimas más vulnerables de la sociedad actual la constituyen los niños. Desde épocas inmemoriales recaen sobre  éstos las consecuencias de actos  y acciones que solo han servido para sumergirlos en un abismo que parece no tener fin.

La extrema pobreza asola cual tsunami a millones de niños en todo el planeta. Inocentes víctimas de un sistema económico global que ha contribuido a quebrantar sus derechos. Millones de niños padecen desnutrición, carencias sanitarias; viviendo a la deriva sin techo ni derecho a una educación mínima. Muchos son quienes no conocen ni conocerán las delicias de disfrutar de un juguete, y muchos más forman parte del abuso debiendo realizar trabajos muchas veces insanos.

La hambruna los obliga a ayudar a sus mayores en faenas rudas por unos míseros céntimos que les permita contribuir con el sustento de su familia. De su inocencia despiertan bruscamente a una realidad que más parece ser una terrible pesadilla. Millones de niños mueren por desnutrición, epidemias y enfermedades que en el resto del mundo ya han sido exterminadas. Algunos fallecen antes de llegar a la edad adulta, sus miradas fieras denotan el desasosiego ante un futuro confuso y ensombrecido por la precariedad.

Ante esta cruel realidad, el resto del planeta hace caso omiso, desviando la mirada hacia un lado. Habitamos en un mundo donde se bota la comida, donde el agua llega a cada hogar, mientras millones deben recorrer kilómetros en busca de tan preciado y básico elemento para la vida. Vivimos en una sociedad esencialmente consumista que se pliega ante los avances tecnológicos, adquiriendo marcas, modelos y un sinfín de objetos muchas veces innecesarios, rindiendo culto incondicional al materialismo y a todos sus derivados.

La humanidad ha sido seducida por el materialismo y ha dejado olvidado en algún remoto lugar la solidaridad, la fraternidad y el amor hacia el prójimo. Las relaciones públicas ejercidas por los diferentes gobiernos, así como su aval hacia los menos favorecidos, no tiende la mano respaldándolos y protegiéndolos.

El egoísmo, el desamparo y sobretodo la indiferencia, se han convertido en “señores” dejando a su paso una espesa estela de llanto, desesperanza y agonía.

Si fuera posible lograr sensibilizar a quienes mueven los hilos del mundo, y que la humanidad se tornara más compasiva, un mundo mejor y más equitativo sería posible. 

A lo largo de la historia las diferentes civilizaciones, pueblos, reinos y naciones  se vieron obligados a manifestarse, a poner un punto final a la opresión, al abuso, al oprobio y a la esclavitud. Guerras, violencia, batallas, holocausto… demasiada sangre derramada. Víctimas inocentes que prefirieron auto inmolarse a seguir padeciendo un trato inhumano y despótico que los humillaba como seres humanos y que los explotaba. No obstante la evolución del ser humano, este tipo de gobierno también ha evolucionado pero manteniendo, magistralmente disfrazados los mismos comportamientos abusivos y denigrantes de sus orígenes.

Los derechos humanos existen teóricamente… y lamentablemente no son respetados a la hora de equipararlos a los derechos de quienes tienen social y económicamente el sartén por el mango. Existen diferentes estilos de sociedades, unas más o menos evolucionadas o permisivas, sin embargo los parámetros suelen ser similares unas de otras.

Desde el año 1948 existen los derechos humanos básicos. Los mismos corresponden a una declaración universal de derechos y libertades que contempla diferentes factores y que involucran a toda la humanidad. Indiferentemente de la raza, color, sexo, idioma, religión, filiación política, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Todo ello comprende a todo el territorio terrestre, independientemente del tipo de administración fiduciaria o cualquier soberanía. Sin embargo existen actualmente marcadas diferencias a lo largo y ancho del planeta.

Otros artículos atañen a defender el oprobio  ante el abuso de autoridad o posición privilegiada. “Nadie está sometido a esclavitud ni a servidumbre, prohibiéndose en todas sus formas. El sometimiento a vejaciones como ser torturas, penalizaciones o tratos crueles, inhumanos o degradantes, está específicamente prohibido, si bien el diario vivir lo contradice. Cuando algún individuo sea acusado por algún delito tiene derecho a la presunción de inocencia hasta que se pruebe lo contrario”.

¿Se respeta esta declaración de derechos humanos? La respuesta contundente es, “NO”. Si la humanidad está padeciendo necesidades e intemperancias, abusos, intolerancia, limitaciones de cualquier índole, entonces no se está cumpliendo con el cometido de la declaración de derechos humanos acordada. Existen 870.000.000 millones de personas que pasan hambre en el mundo ¿Qué hacen los gobiernos de todas las naciones para remediar esta angustiante realidad? Están más preocupados por solucionar sus propios intereses y el de los suyos; mientras ellos  viven rodeados de excesos y privilegios, existen personas cuyas vidas bogan a merced del oleaje de las fatales consecuencias de su egoísmo.

Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, inclusive el suyo propio y regresar a su país cuando sea su deseo. Con las trabas aduaneras-migratorias que impiden el ingreso a determinados países, vemos que este ítem tampoco se cumple. Salvo a aquellos ciudadanos de “primera” que por el mero hecho de contar medios más que suficientes, poseen paso libre en todas las naciones de esta bendita Tierra. De cumplirse plenamente las vergonzosas vallas, donde pierden la vida cientos de personas, desaparecerían. O los mercaderes balseros o patrones de pateras dejarían de lucrarse con la desesperanza de quienes ven en la inmigración la única escapatoria a sus penurias. Y por cierto dejarían de morir intentándolo.

El respeto hacia la humanidad, sus derechos, y la preservación del bienestar general deben primar ante el egoísmo y la codicia de quienes gobiernan

Todo ser humano tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente. Derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, este último incluye el derecho a cambiar de religión o Creencia así como de manifestarlas libremente en público y/o privado, por la enseñanza, practica de culto y observancia. ¿Podemos asegurar que este derecho es respetado? ¡No! Enfáticamente es posible afirmar que la mala utilización de influencias, o del poder en sí logran acallar o avasallar opiniones que no comulguen servilmente con los gobiernos de turno.

La libertad de opinión y expresión es un derecho inalienable, que ante su legal ejercicio no puede ser molestado por su causa. Poseemos  derecho a investigar y recibir informaciones y opiniones, como también de difundirlas si se considerara menester, sin limitación de fronteras y hacerlo, por el medio que se considere más conveniente.

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure a él y a su familia la salud, el bienestar, especialmente la alimentación, el vestido, la vivienda y la asistencia médica. Este párrafo sí que puede llegar a hacer reír o llorar a millones de personas en el Mundo entero. Sobre todo a quienes vivimos en España, a quienes se nos ha obligado a ajustarnos el cinturón mediante medidas consideradas abusivas y denigrantes. Todo ello  derivado de recortes escalofriantes e injustos que han despojado a miles de personas de sus hogares, han dejado a millones de personas desamparadas, sin trabajo, sin techo, sin alimentación, y lo peor aún es el desahucio hacia aquellas  personas mayores que se han quedado sin atención médica, sin hospitales o medicamentos. En muchísimos de estos casos sufriendo desgarradoras consecuencias a causa de tan desalmadas medidas...

Toda persona tiene derecho a la educación, y ésta debe ser “gratuita”, por lo menos en lo concerniente a la instrucción más elemental y fundamental. La educación elemental se declara “obligatoria”. Éste es otro escabroso tema que tiene lo suyo. Gratuito, lo que se dice gratuito no es posible afirmarlo cuando cualquier familia que tenga hijos en edad escolar primaria o secundaria debe contar con no menos de 300 € destinado solo a libros, sin desmedro de otros gastos referidos a útiles y material escolar.  Hay comunidades dentro del mismo territorio nacional que provee los textos gratuitamente, ante lo cual aflora irremediablemente una pregunta ¿Cómo es posible que puedan financiarlo y el resto no? Las becas de libros, o de estudios y de comedores, en general también han recibido una importante amputación. Y como consecuencia de ello aparejado,  el gran problema de la desnutrición infantil, dado que muchos niños solo percibía alimentos en el colegio. Ese es un tema en el que  no han pensado quienes despiadadamente decretan medidas drásticas y temerarias, poniendo en riesgo la salud de los niños que en definitiva representan el futuro del país. Son los mismos niños que están asistidos  por una serie de derechos que se incumplen reiteradamente una y otra vez.

En referencia a los derechos que asisten a los niños, víctimas inocentes de gobiernos superficiales y rudimentarios, es destacable que poseen el derecho a la igualdad, sin ningún tipo de distinción de raza, religión, idioma, nacionalidad, sexo, inclusive opinión política. Poseen derecho a protección especialmente dirigida a su buen desarrollo físico, mental y social.

Los derechos infantiles conciernen a la alimentación, vivienda y atención médica adecuada… ¡más de lo mismo! Derecho a la educación y a un tratamiento especial dirigido a aquellos niños que padezcan algún tipo de discapacidad mental o física…

Derecho a la comprensión y al amor de sus padres y de la sociedad. Derecho a practicar actividades lúdicas, recreativas y a recibir educación gratuita… Derecho a ser los primeros en casos puntuales de ayuda en cualquier circunstancia. Protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación…

¿No se puede considerar como abandono, falta de protección y crueldad a la barbarie cometida contra aquellos niños que deambulan por las calles en procura de pan y techo? ¿Qué hace la sociedad internacional en aquellos casos que involucran a niños indefensos obligados a realizar trabajos rudos o insalubres? ¿Qué hacen los gobiernos para arrancar de cuajo la desnutrición infantil y así evitar el gran índice de mortalidad infantil? ¿Cómo es posible que se observe con curiosidad la existencia de “niños soldados”, utilizando armamentos por demás peligrosos y mortales, y no se busquen soluciones?

Poseen derecho a tener un nombre y una nacionalidad desde su nacimiento, sin embargo existen casos específicos en los que se les niega ésta debido a vacíos legales que no tendrían razón de ser ni de existir.

Y el último punto refiere al derecho a ser criado con un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos y a HERMANDAD UNIVERSAL. El escritor argentino José Hernández en su obra literaria “El Gaucho Martin Fierro”, dijo “… los hermanos sean unidos, esa es la ley primera, porque si no nos devoraran los de afuera.” No creo que necesite ningún tipo de interpretación, son palabras claras y precisas que hablan directamente de unión, fraternidad y por defecto de solidaridad, concordia, protección… ¿Existen estos valores en la humanidad actual? ¡Cuánto me gustaría creer que sí!, sin embargo a las pruebas me remito.

El establecimiento de un orden social e internacional de todos estos derechos y libertades proclamado entonces, permitió que se hicieran efectivos, si bien actualmente debemos decir que no se cumplen de pleno.

La conciencia debería dictarnos parámetros dirigidos a solucionar todas las carencias que existen y que forman parte del diario vivir de demasiados seres humanos. Personas que han sido vulneradas en sus derechos y libertades y que sin embargo caminan portando tan pesada carga sobre sus espaldas, mientras sus gestores deambulan impunes, rodeados de boato y magnificencia.

Los niños del hambre existen, y no se encuentran solamente en los países en desarrollo o del tercer mundo, se está extendiendo en países de Europa, en Estados Unidos… La civilización actual tiene una deuda pendiente con ellos y con todos aquellos que están aquejados de penurias y necesidades de cosas elementales para la vida y el desarrollo personal, físico y psíquico. Deberíamos tomar debida cuenta de ello y no guiarnos por mezquinos instintos de supervivencia individual, egoísmo o apatía hacia un mal generalizado y que está avanzando a pasos agigantados… No sea que reaccionemos tarde, cuando ya no tenga remedio y nos alcance. El futuro de todas las naciones del mundo está en peligro… El futuro de toda la humanidad alcanzara el ocaso,  si no nos ocupamos de cobijar convenientemente a la infancia.


Sobre esta noticia

Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
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