Los Oscar

No es que me motive especialmente escribir sobre los Oscar; de hecho me motiva más bien poco aunque reconozco que este año las apuestas tenían cierto morbo.
Por un lado estaba el enfrentamiento de Cameron con su ex que al menos daba juego como para especular sobre lo que tiene que joder que un ex-marido o ex-mujer se dediquen a lo mismo y te pueda vencer ante el público y el mundo en general.
Por otro lado estaban las dos películas; Avatar, la revisitación descarada de Pocahontas mezclada con el juego de PC Halo o En tierra Hostil la enésima historia bélica en la que el soldado está enganchado a la guerra solo que en Iraq, dirigida por una mujer y basada sin autorización en las entrevista a un militar norteamericano que se frota las manos con las demandas en curso.
He visto las dos películas y mi opinión es la siguiente; comí más palomitas con Avatar, no tengo mucho más que decir.
Ahora, el día después, Kathryn Bigelow, supongo, se refocilará con sus Oscar y la derrota de su ex gracias a una película que, no lo duden, no pasará a la historia del cine y olvidaremos pronto, muy pronto.
Ah, sí, Oscar a un buen actor; Jeff Bridges y patada en el culo a Sacha Baron Cohen (ese que no tiene puñetera gracia y va de adalid del humor políticamente incorrecto).








