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Los pinganillos de Babel

20/01/2011 11:40 4 Comentarios Lectura: ( palabras)

Había expectación ante el acontecimiento histórico que estaba a punto de celebrarse. Era el resultado de un sesudo trabajo para hacer realidad el proyecto. Los españoles lo veníamos demandando de forma insistente y clamorosa

JAVIER DYSART

Aunque todo parecía normal, un cierto nerviosismo agitaba los pasillos del Senado. Sus señorías esperaban impacientes. Conversaban apasionados. Era lógica la inquietud. Había expectación ante el acontecimiento histórico que estaba a punto de celebrarse. Era el resultado de un sesudo trabajo para hacer realidad el proyecto. Los españoles lo veníamos demandando de forma insistente y clamorosa. La tardanza en poner en práctica el proceso nos alteraba diariamente los sueños.

Europa  Press

El presidente de la cámara, cuyo rostro irradiaba emoción por el evento, llamó a los señores senadores a ocupar escaño. En esta ocasión no hubo ausencias nacionalistas. Estaban todos, una piña. Resoplaban felicidad mientras se decían, "y los próximos pinganillos en el Congreso de los Diputados".

- Silencio por favor, vamos a iniciar la sesión, -anunció el presidente. Ruego a sus señorías que guarden silencio y atiendan las instrucciones que les voy a dar.

Los senadores, repanchingados en sus escaños, sonreían satisfechos.

- Hoy es un día especial, -dijo complacido el presidente-. Es la sesión esperada. Ha llegado el momento de los idiomas identitarios, de las expresiones nacionalistas, de la palabra para el entendimiento. Se acabaron las confusiones, los malos entendidos, las expresiones difusas o no interpretables. Aquí estamos para entendernos con el diálogo. Se acabó el caos interpretativo, las confusiones por el idioma, ......

Tras una breve pausa, continuó:

- Presten atención. Como verán, en cada uno de los escaños tienen un nuevo cable terminado en una especie de botón. Se llama pinganillo y sirve para que se lo coloquen en la oreja. Es el hilo conductor del sonido. Con este aparato van a poder seguir los parlamentos de las señorías intervinientes. Si alguien tiene problemas para su colocación, que le ayude el de al lado. Así que ale, ánimo y suerte. (Aplausos).

La sesión transcurrió sin incidentes destacados, sólo con algunas interrupciones. El señor presidente tuvo que intervenir más de lo habitual, pero era lógico. El novedoso proceso de habla/escucha lo requería.

A pesar del éxito de las intervenciones de los nacionalistas, la mayoría coincidió en que los parlamentos mejor seguidos, por diáfanos, claros y entendibles, fueron los pronunciados en Español

- Señor Ruituerto, el pinganillo no es para jugar, úselo para escuchar, -abvirtió desde el trono presidencial.

- Señor presidente, es que se me cae de la oreja......, ja, ja, ja. (Risas generalizadas)

- Te lo empujará el cerumen que tienes..., -le gritaron desde la bancada de la oposición, mientras continuaban las risotadas.

- ¿ Que la pasa a usted señora Paellaza?.

- No entiendo al traductor vascuence, igual es que se ha equivocado de lengua..., dijo sin balbuceos.

- Y usted, señor Fabadón, ¡no interrumpa!

- Es que yo, señor presidente, quiero para la próxima sesión que pongan también traductores del Bable.

- No empecemos –dijo serio el presidente-, prosigamos.

- Señores Aceituno y Folklorero, guarden silencio por respeto al orador gallego.

- Señor presidente, es que a nosotros también nos gustaría hablar en esta cámara la lengua andaluza. Además podemos conseguir traductores a buen precio........

Y así, entre pausas por la manipulación de los pinganillos, reclamaciones de otras lenguas periféricas por algunos senadores, y por problemas de sintonía entre oradores nacionalistas y sus traductores, transcurrió la sesión. Al final, y a pesar de la realidad babélica creada en el Senado, casi todas sus señorías quedaron satisfechas por la democrática conquista, a excepción del grupo de oposición, que considera el nuevo proceso de auténtica gilipollez.

A pesar del éxito que tuvieron las intervenciones de los nacionalistas entre ellos mismos, descifradas por los traductores contratados, al final, la mayoría coincidió en que los parlamentos mejor seguidos, por diáfanos, claros y entendibles, fueron los pronunciados en Español. Con el idioma común no se liaron los pinganillos de socialistas, ni de catalanes, ni vascos, ni gallegos, ni valencianos.

Me pregunto, ¿y para que más sirve el Senado?


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Tito (20/01/2011)

Aunque no suelo compartir opinion con el señor escritor, he de reconocer que en esta ocasion hemos logrado superarnos una vez mas en cuanto a estupidez. En este pais podemos presumir por derecho propio de ser mas papistas que el Papa, y si es necesario llegar a la traduccion simultanea para mostrar nuestro respeto a las diferentes realidades lingüisticas del pais, pues se hace y listo.
Como dijo Trillo en una ocasion: "manda huevos"

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Dysart (21/01/2011)

Hola Tito, como siempre, muy sutil. Eres grande.

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Citizen (22/01/2011)

Además de despilfarrar el dinero del contribuyente en un momento en el que debería emplearse en cosas más necesarias, el uso de las lenguas cooficiales en el Senado supone un paso más en matener el artificio en el que viven los nacionalistas de hacernos creer que las únicas lenguas de sus Comunidades autónomas son las autónomicas, cuando la lengua que hablan mayoritariamente sus representados precisamente es el castellano que no quieren usuar ellos