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Made In Spain... ¡y olé!

06/03/2012 19:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Hasta hace muy pocos años vivíamos en un país que generaba grandes titulares de admiración en la prensa mundial y medios de comunicación en general. ¡Qué grandes! Se hablaba sin cesar de nuestra gastronomía, de nuestro clima, del milagro económico, de nuestros imbatibles deportistas, de nuestra inventiva, de nuestros índices de felicidad y, en definitiva, de la grandeza de una sociedad que había superado viejas heridas y se mostraba, orgullosa, como paradigma del camino a seguir.

En efecto, instauramos en el día a día el concepto de "estado de bienestar", patentamos y exportamos al exterior el optimismo made in spain y sublimamos hasta el infinito las conquistas logradas en un período de tiempo relativamente corto. Así, quizá sorprendidos de nuestro propio éxito, de manera natural fuimos derivando hacia posiciones más lúdicas, menos estresantes, más gratificantes... Naturalmente. El crédito fluía, las entidades financieras se ofrecían para sufragar cualquier capricho imaginable (casa, coche/s, vacaciones, etc.), nos recibían con una sonrisa de oreja a oreja y hasta nos ofrecían café y dulces... además de la cantidad que precisábamos en el momento oportuno sin mayor condición que una firma. ¡Eh, amigo, que gusto de verte! Por demás, podíamos elegir trabajo prácticamente en cualquier sector y la formación se adquiría con la práctica y el tiempo.

¡Un mundo feliz! Presumíamos de barriguita cervecera y la siesta (de pijama, padre nuestro y orinal) era recomendada en las revisiones médicas como uno de los puntos fundamentales en la salud genérica.

De repente, el suceso más perverso en la historia reciente, ¡malditos terroristas!, origina una cadena de acontecimientos que sacude los cimientos del país y crea el ambiente idóneo para un cambio político que normalice el caos. ¡Oh, oh, oh...! Terreno abonado.

Nos echamos en manos de un iluminado sin mayor formación, un fatuo de sonrisa fácil y verborrea inconsistente que, extasiado ante una victoria impensable ni siquiera soñada, se dedica a demoler sistemáticamente cualquier logro anterior con un afán de revanchismo digno de mayor encomio. Partiendo del reconocimiento de una herencia económica sólida y contando de antemano con el aplauso de la cohorte de palmeros afines, en lugar de preocuparse de asentar las estructuras para continuar con un crecimiento duradero y sostenible se concentra en una demagogia incongruente que le enaltece en el corto plazo frente a una masa que no quiere renunciar a sus derechos adquiridos . Después, promesas absurdas, regalos muy gravosos a nivel social, reiteración en los despropósitos y, por supuesto, anclaje en la máxima del "divide y vencerás".

Las llamadas de atención, los consejos y las opiniones no coincidentes son tomadas como ofensas. Se enroca en su propia necedad y, a falta de mejores soluciones, distribuye dinero (de todos) a diestro y siniestro con la única intención de perpetuarse en el poder... ya vendrán tiempos mejores. Pero no vienen, no. Al contrario, la crisis económica estalla con extrema virulencia y la negación de la misma socava sus últimos blindajes. Su egolatría empieza a resultar insufrible. Ya no le valen las poses ensayadas, los gestos estudiados, las palabras pueriles... ¡Como es posible!

.../...

Se acabó la fiesta. Para él y para todos (que cada palo aguante su vela). ¿De quién es la culpa?

Desde luego, no del incompetente. Un gran hombre al que se premia con un puesto vitalicio en el Consejo de Estado (menudo panorama) con un salario indecoroso bajo cualquier perspectiva, coche oficial, escoltas, secretarias, oficinas y alguna que otra prebenda sin mayor importancia. La ruina y el sufrimiento de toda una nación no tienen la menor importancia. ¡Gloria al César!

Me remito al título: MADE IN SPAIN... ¡Y OLÉ!

Reflexiones : http://twitter.com/zant19


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Autor:
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Fuente:
acido-nitrico.com
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