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Madrid, sitio para todos

30/04/2009 00:34 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El pasado año se realizó el primer “Barómetro de la Inmigración de la Comunidad de Madrid” donde los datos revelaron que la Capital avanza en el ámbito de la integración. Según este estudio, en torno al 80 % de los extranjeros se siente “bastante” integrado, mientras que sólo un 50% de los madrileño

José se apoya en la barandilla de la parada de metro de Lavapiés, se acerca, pide un cigarro y desprende un ligero olor a cerveza. José Taboada vino de Cuba con diez años. De antecedentes gallegos como los hermanos Castro, afirma amar profundamente España: -“Vine sólo en un crucero y no pienso volver allá, y si en algún momento lo pensé, ahora con Raúl me echo para atrás porque será igual o peor”. Cuando empieza a hablar del Régimen se mezclan en él unos sentimientos de ira y lástima; ira por la situación de su país y lástima porque quizás nunca llegará a regresar a él.

José relata como a los turistas que visitan Cuba no les dejan salir del hotel; :-“de esta manera es difícil que los extranjeros conozcan la miseria que se vive en la Habana”. Las diferencias más grandes que ve entre Cuba y España son todas aquellas que se refieren a las libertades, sin embargo, se siente orgulloso de ser cubano; -“es allá donde se forman los mejores médicos del mundo”, afirma convencido.

Madrid y su gente son bastante de su agrado; -“me gustan sobre todo las mujeres de acá”. Para finalizar, pide 20 céntimos, que es lo que le falta para poder comprar una “litrona”.

Un vecino del cubano es Bhaivara Singh. Con un escaso manejo del español, tiene que escribir su nombre en un papel para que sea entendible. En su perfecto inglés, asegura que ha tenido suerte al poder montar una tienda donde se puede desde arreglar un teléfono móvil de última generación hasta adquirir las más recientes películas de “Bollywood”. -“En Bangla Desh tenía una tienda similar a ésta donde me ocupaba sobre todo de reparar electrodomésticos, aquí acabo de empezar y estoy contento porque además vivo a cinco minutos andando y tengo amigos”. Es soltero y se ha afincado en un piso del madrileño barrio. Su amigo, que le hace compañía en el negocio, comenta que aún le queda por aprender español y se queja del poco inglés que hablamos aquí.

A Bhaivara le interesa la política y es, a su manera un “autodidacta”: -“intento enterarme por mi cuenta de lo que ocurre. Aquí hay muchas diferencias con Bangla Desh, no sólo políticas, sino alimenticias y de tradiciones”. Aunque aún ve el futuro bastante lejano y por el momento no tiene intención de volver a su país, piensa regresar algún día, -“probablemente cuando sea mayor, dentro de unos veinte años”, comenta sonriente.

Al otro lado de la calle y nacida también en el “extremo opuesto del mapa” se encuentra Eli, de República dominicana. Llegó a Madrid hace diez años con su madre y comenta que su éxodo fue más bien un propósito para estudiar, -“Mi rama es más la medicina porque era lo que me gustaba desde pequeña, aquí he recibido algunos cursos relacionados, aunque actualmente no estoy estudiando”. Su trabajo, el cual no especifica, es de cara al público y le gusta por el contacto con personas diferentes.

Racismo en las personas de más edad

La política española es para ella bastante interesante y ve favorable la reelección de Zapatero como presidente; -“este año las elecciones me han parecido bien porque se tendrá más en cuenta a los inmigrantes”. “La gente de Madrid es agradable en general. No me quejo, pero algunas personas mayores son bastante racistas y no se lo piensan dos veces a la hora de insultarte”.

Con respecto al futuro, a Eli lo tiene claro, le gustaría, pasados unos años, volver a República Dominicana e instalarse allí definitivamente, aunque no renunciaría a venir de vez en cuando a España de vacaciones...

Dejando Lavapiés, en el poco literario barrio de Pacífico, trabaja Mia. Bengalí, al igual que Bhaivara, tiene 45 años y vino aquí buscando empleo. Lleva siete años en España y vino solo; -“ no conocía a nadie cuando llegué, nunca había estado en otro país, antes que aquí”. Además del bengalí, su lengua natal, habla el hindú y estudió también algo de alemán, con el que se maneja bastante. Está casado y tiene un niño y tres niñas; -“ la pequeña tiene ocho años y es mi corazón”.

Su trabajo consiste en vender rosas por los bares, sale a las nueve de la noche y no vuelve hasta la mañana, por lo que tiene que dormir de día; -“a veces se vende, a veces nada, también estoy buscando otro trabajo, pero aún no encuentro, además no tengo un perfecto español”. Le comento el caso de Bhaivara Singh, compatriota suyo, y opina que para empezar así hace falta algo de dinero, él no puede de momento montar un negocio porque todo los meses tiene que enviar una cantidad a su familia.

En un futuro próximo, quiere traer a su mujer y sus hijos para que estudien aquí, pero todavía no es posible por la falta de dinero, y le queda un año para obtener el permiso de residencia. Si al final no llegara a cumplir este propósito, se quedará en España un tiempo, y regresará cuando haya podido ahorrar lo suficiente. –“ Muchas veces me encuentro solo y pienso mucho en mi familia, si no hay mucho dinero tampoco puedo llamar todo lo que me gustaría por teléfono”.

Aunque es de religión musulmana y respeta su cultura, Mia no hace ascos a una cerveza y con respecto a la poligamia no está en absoluto de acuerdo; -“Uno puedo tener cinco esposas si quiere pero para mi una es tu mujer y las demás son cuatro putas”. Se ha acostumbrado a España y le gusta estar aquí. Cree que la gente de Madrid es buena; “conmigo suelen ser amables, al menos en este barrio”. Al contrario que la dominicana Eli, Mia no sabe de política española, pero está bien y no encuentra problemas, sin embargo cree que en su país es diferente; -“ La política en Bangla Desh está muy mal. En los países asiáticos suele estar mal, por eso hay gente pobre, sin trabajo, sin nada”.

La mayoría se siente integrada

En los últimos años Madrid se ha convertido en espacio de encuentro de varias culturas y por tanto de distintas normas, valores, creencias y modos de vida, a veces muy distintos de los representados en la sociedad española. Gran parte de los inmigrantes se sienten integrados, están contentos aquí y en la mayoría de los casos, aunque añoran sus lugares de origen, no piensan volver al menos a corto plazo. Son conscientes de que aquí el bienestar es mayor.

Aunque se ha mejorado en integración, aún queda un 30% de madrileños que están disconformes con la llegada de estos nuevos ciudadanos. Esto es en gran medida porque se sienten amenazados a la hora de mantener sus puestos de trabajo, sabiendo que hay otras personas que las pueden desempeñar por un salario menor.

El reto para mejorar y la forma de superar absurdos recelos, está en conocer y comprender a los inmigrantes, cuáles son sus inquietudes, sus necesidades, formas de divertirse... para poder convivir de una forma más natural y saber adaptarse mutuamente a las diferencias que puedan existir. El acercamiento a las vidas cotidianas es uno de los modos de comprender a estos colectivos diferentes que conviven con nosotros.


Sobre esta noticia

Autor:
Claudia Lemos (2 noticias)
Visitas:
249
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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