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Malvaviscos y éxito

07/06/2018 21:25 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

No consiguen reproducir los resultados del artículo de Walter Mischel de 1990.

En 1990 se publicó un interesante experimento de Psicología realizado con niños en la década de los sesenta por el equipo de Walter Mischel (Stanford University).

En este experimento se colocaba un marshmallow, malvavisco o nube de azúcar delante de un niño pequeño. Se le decía que si esperaba 15 minutos sin comérselo se le daría una segunda y suculenta nube. Para excitar aún más la tentación, el experimentador salía de la habitación y dejaba al niño solo delante de la golosina.

Algunos niños sí podían resistir la tentación y recibían su recompensa. Otros no la recibían, porque no habían resistido y se habían comido la primera nube.

Luego estos investigadores hicieron un seguimiento durante años de estos niños y anotaron el éxito que habían tenido en la vida. La idea era que los niños que no se habían comido la primera nube tenían más autocontrol y no se regían por impulsos, algo que sería bueno para su éxito social y laboral futuro.

Resulto que, efectivamente, era así y que los niños que se autocontrolaron tuvieron más éxito en su vida posterior, principalmente mejores ingresos económicos, que los que se comieron la primera nube. La gratificación en diferido sugería que la capacidad de mantener el control conformaba el trasfondo social y económico del niño y que esto le ayuda en su éxito en la vida. Por tanto, esta gratificación en diferido parecía ser un buen indicador del éxito futuro.

Este experimento fue popularizado en España hace unos pocos años por un infausto "divulgador" de cuyo nombre es mejor no acordarse.

El experimento no sólo es bonito, nos da una lección de lo que es importante en la vida para tener éxito. Si te sacrificas un poco en el presente puedes tener un futuro mejor. Lástima que sea falso y sesgado.

Ahora Tyler Watts (NYU), Greg Duncan y Hoanan Quan (ambos de UC Irvine) publican un artículo en el que rescatan el experimento del malvavisco. De entrada, en el artículo original había problemas estadísticos, como una muestra pequeña (90 niños) y un muestreo sesgado, pues todos los niños eran de la guardería del campus de Stanford.

En este segundo estudio se hizo el experimento con 900 niños y se trató de representar mejor la sociedad con niños procedentes de distintos estratos sociales, razas, formación de los padres, etc. También se tuvo en cuenta los ingresos de la familia.

Resulta que la gratificación en diferido no es un buen indicador del éxito a largo plazo, sino que es más bien el trasfondo económico de su familia lo verdaderamente importante. De nuevo, la psicología del individuo no es tan importante como las circunstancias en las que vive y, en este caso, pueden determinar más la vida y futuro de un niño.

Según el estudio actual, entre aquellos niños que tienen una madre universitaria, esperar o no a la segunda nube no tiene efecto a largo plazo. Lo mismo entre madres sin estudios superiores. No había diferencia cuando se tenía en cuenta el ambiente en el que vivía el niño a los 3 años de edad, tanto cultural como económico. Este ambiente se midió mediante sistemas estándar objetivos. Así, por ejemplo, uno de estos indicadores del ambienten que los investigadores tuvieron en cuenta fue el número de libros a la vista en la casa familiar.

Esta falta en la reproducción de los resultados del estudio de 1990 indicaría que los niños pobres estarían más motivados a comerse la golosina que los niños de familias más ricas. Un niño pobre está mejor adaptado al entorno si aprovecha lo antes posibles los recursos que se le ofrecen, no las posibles recompensas futuras. Simplemente, tienen una necesidad financiera superior a la de los hijos de la gente rica. La segunda nube es irrelevante porque cree que la primera puede desaparecer. Además, hay un factor educacional. Parece ser que los padres pobres suelen "comprar" más frecuentemente la felicidad de sus hijos con golosinas que los ricos, por lo que les acostumbran a ello. Es lo que les resulta más fácil.

Los hijos de los ricos estarían más acostumbrados a controlar la tentación. Saben que la recompensa siempre llega porque sus padres tienen recursos para ello y están acostumbrados. Les educan para esperar una recompensa futura. Pero son precisamente estos niños, gracias al dinero e influencia de su familia, los que tendrían un mayor éxito financiero a largo plazo. Esto explicaría los resultados del estudio de 1990.

Algo similar fue expuesto por Eldar Shafir y Sendhil Mullainathan en su libro de 2013: Scarcity: Why Having Too Little Means So Much. La pobreza hace que la gente piense y trabaje a corto plazo y no a largo plazo.

Quizás sea esta la razón por la que la gente en ciertos países "pesca" en los arrecifes con dinamita o cianuro. Les es más importante ese beneficio a corto plazo que la supervivencia futura de ellos y de toda la comunidad a la que pertenecen.

En su libro The Making of a Teenage Service Class: Poverty and Mobility in an American City, Ranita Ray (University of Nevada) expone cómo los adolescentes que tienen trabajos con largas jornadas laborales mal pagados, con los que se mantienen a ellos y a sus familias, pueden llegar a comprarse tinte para el pelo, salir de marcha por ahí o consumir ropa de moda u otras cosas superfluas, pese a que no tienen dinero para comer.

Aunque estos comportamientos adolescentes, o el comer unos dulces, pueda parecer frívolo, al final son los únicos caprichos que las familias pobres se pueden permitir. Un placer instantáneo en el presente que les hace sentir la vida más soportable, especialmente cuando no tienen garantía de un futuro mejor. Quizás es esa gratificación, esa "golosina", la que necesitan para seguir adelante con sus vidas. Incluso en la España de la crisis post-burbuja, los bares seguían estando llenos los fines de semana.

Obviamente se necesitan más estudios al respecto. Además, las circunstancias socio-económicas generales pueden haber cambiado desde que se hizo el estudio publicado por Walter Mischel.

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Fuentes y referencias:

Artículo original nuevo.

Artículo original antiguo.

Foto: Wikimedia commons.


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Autor:
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Fuente:
neofronteras.com
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Tipo:
Reportaje
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