18:08 (28-05-2012)

Caso Malvinas ante la ONU: por fin Argentina se defiende ante el acoso inglés

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Desde la guerra de 1982, Inglaterra ha tomado medidas para afincarse en el Atlántico Sur. Aumentó las aguas territoriales de las Malvinas hasta 200 millas y trató de poner el petróleo como caballo de Troya para abrirse camino hacia el Antártico

A mes y medio del 30 aniversario de la Batalla de las Malvinas, la presidente de Argentina decide defenderse del acoso británico no con las armas, sino ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Cristina Fernández de Kircher, protesta por la militarización del Atlántico Sur y la presencia de buques de guerra, que David Cameron ha enviado en un alarde de poder. El portaviones HMS Dauntless no será recibido con misiles como antaño sino con el desprecio de todos los que aman la paz y la libertad. A David Cameron las cosas, en el futuro, se le van a poner difíciles. En este reportaje, que toma una dirección distinta que el que habíamos preparado para el 2 de abril, se explica lo que Inglaterra ha hecho, en estos años, para tener otro portaviones -las islas Malvinas- paras dominar esos mares, los países ribereños, ejercer de xxxx sobre el sur de América y la Antártida. Todo empezó como consecuencia de la primera (y úlitima guerra de las Malvinas). Seguimos el artículo cronológicamente.

De las 12 millas a las 200 millas de aguas territoriales. Un poco de historia

Hasta el año 1986, cuatro años después de terminada la guerra, los ingleses solo mantenían en su poder las Islas Malvinas y controlaban 12 millas de mar a su alrededor. Las Islas eran un enorme gasto para los británicos, y por ello decidieron de forma unilateral, establecer 200 millas alrededor de las Islas, pues se sabía de las grandes riquezas pesqueras y del resto de potencial petrolero. Esas 200 millas, luego se extendieron a las Georgias y Sandwich del Sur, siendo en la actualidad un territorio 40 veces mayor que el territorio de las Malvinas de 1982, antes de la breve guerra con Argentina.

Por ese entonces, el gobierno de Alfonsín, cuyo Canciller era Dante Caputo, no opuso mayor resistencia a la nueva usurpación británica, afianzando la maniobra ilegal de

Londres. Hubo protestas sólo formales en la ONU, pero fueron ignoradas por ésta y por los ingleses. La maldita falta de información hizo que los argentinos no cayeran en cuenta de la gravedad de lo ocurrido como para tener un margen de reacción, y el gobierno de Buenos Aires trató de evadir problemas con la excusa de no darles más poder a los militares, ni de soliviantar a la prensa. Es así, como la maniobra ilegal británica, se legalizó con el paso de los años, no muchos, gracias a la pasividad del gobierno argentino.

A partir de 1986 los ingleses comenzaron a explotar los recursos pesqueros del Mar Argentino alrededor de 200 millas entorno a Malvinas y otorgando licencias pesqueras a empresas y a terceros países. Y entrando a saco en la extracción del petróleo de toda la zona. Exactamente igual que Marruecos respecto a sus aguas y las ajenas (del Sahara ocupado) y de los recursos que podía sacar de tierra firme

fosfatos principalmente.

La cuestión petrolera era distinta, pues si antes de caer el gobierno de Isabel Perón (febrero 1976), la misión inglesa de Lord Shackleton tuvo el fracaso ya dicho, el corrupto Menem, 1996/97, desnacionalizó el petróleo en favor de empresas inglesas y de otros países como la compañía Shell.

Estas exploraron a tope la cuenca norte y este de las Islas Malvinas, no encontrando gran cantidad de petróleo comercializable, dado que el precio del barril no superaba los 30 dólares. No era un gran business, pero lo que pudieron llevarse se lo llevaron en grandes tanqueros a sus refinerías.

El precio del barril de crudo fue subiendo y el negocio comenzó a ser rentable. Hoy ha triplicado. Pero el problema no era el precio, sino el petróleo a extraer no de tierra firme sino… del Mar Argentino y del Atlántico Sur. Las cosa cósmicamente han cambiado.

Petróleo en el mar... ¿negocio? o excusa estratégica para justificar la presencia de Inglaterra

Desde febrero que comenzó la exploración británica a fondo hasta ahora, no se han encontrado cantidades suficientes del oro negro, para afrontar gastos operacionales inmensos y los gastos que generan Las Malvinas y los otros archipiélagos. No hay negocio, todo experto sabe que los 200 millones de barriles encontrados hasta el momento, no justifican una explotación en alta mar, y en esas latitudes.

El primer pozo fue tapado por no encontrar la cantidad necesaria de petróleo. El segundo arrojó un número aproximado de 200 millones de barriles recuperables, poco para un negocio offshore. El tercer pozo tiene buena calidad de petróleo, pero poca cantidad. En Gran Bretaña, en febrero de este año, comenzaron hablando de 60 mil millones de barriles recuperables. Y aún siguen insistiendo con ese número desde la prensa sensacionalista. La realidad es muy distinta, y hasta ahora, no hay -como decimos- gran negocio en perspectiva.

La exploración y explotación petrolera en el mar, son muy distintas a la terrestre. La plataforma submarina del Mar Argentino puede dar buenos resultados hasta cierta profundidad, pero más allá de los 500 metros, las probabilidades disminuyen considerablemente. Una explotación offshore necesita de grandes inversiones de dinero diarias para mantener la maquinaria que sumado al clima del Atlántico Sur encarece mucho los costos.

En el año 1995 la Cámara de Diputados de la nación argentina (con motivo de la exploración de Shell y Esso) estudió las posibilidades. Para que existiera un negocio más o menos aceptable, las empresas británicas de petróleo deberían hallar al menos 6 mil millones de barriles recuperables. Definitivamente la suma de unos 200 millones (aprox.) no representaba negocio. ¿Entonces por qué tanto gasto y tanta prensa alabando supuestos "buenos" resultados?

Llegó la segunda plataforma petrolera a Malvinas

La Plataforma petrolera británica, Leiv Eriksson, ya está en Malvinas, sin haber tocado puerto en ningún país sudamericano. En una semana comenzará a perforar en las aguas cercanas a Ushuaia.

Uno de los pozos se encuentra a menos de 3 kilómetros del límite territorial con Argentina, impuesto por Inglaterra en 1986, ya que antes de esa fecha, el mar le pertenecía al territorio nacional...

En las aguas de la provincia de Tierra del Fuego, la nueva plataforma petrolera británica, realizará tareas de exploración a unos 300 kilómetros de la Isla de los Estados, al este de la provincia y al sur de las Islas Malvinas. De la capital de las Islas Malvinas se encuentra aproximadamente a 280 kilómetros. El objetivo de esta campaña es determinar el potencial petrolero de las aguas frente a las costas fueguinas, usurpando con dicho accionar, medio Mar Argentino.

Los dos puntos de exploración que tiene designados para la compañía británica Borders and Southern Plc, se encuentran muy cercanos al límite de las 200 millas que hoy controla la República Argentina. Uno de los pozos a explorar está a 3 kilómetros tan solo del límite que separa la usurpación británica con las aguas nacionales. Perforará allí dos pozos durante noventa días y luego realizará las mismas tareas para la también británica FOGL (Falkland Oil and Gas Ltd).

La plataforma navegó desde Groenlandia, sin detenerse en ningún puerto americano, abasteciéndose en las Islas Cabo Verde durante la semana de Navidad. Navegó luego acompañado del buque Toisa Intrepid, rumbo sur cerca de las aguas de Brasil hasta llegar ayer a las Islas Malvinas, Puerto Argentino.

La plataforma tiene el nombre de Leiv Eiriksson. Es de bandera de las Bahamas, perteneciente a la Comunidad británica de Naciones cuya autoridad máxima es la Reina Isabel II. El barco pertenece a una empresa noruega. La compañía que contrata el barco es la petrolera británica Borders & Southern, y la FOGL, que se describen en color anaranjado y rosado respectivamente, el lugar donde explorarán por petróleo:

Relaciones peligrosas

Dos de las cuatro firmas -Desire Petroleum y Borders & Southern Petroleum- tienen como accionista al banco Barclays, designado por Amado Boudou para la reapertura del canje de la deuda, que, a su vez, forma parte de una de las principales empresas que operan en el país, Minera Alumbrera. Se trata de la décima empresa en el ranking de exportadores de 2009 y su principal yacimiento se encuentra en Catamarca. La entidad financiera es el principal accionista de Desire Petroleum y tiene un porcentaje de BlackRock, el segundo capital de Xstrata -que explota Minera Alumbrera en Catamarca- y una de las compañías controlantes de Borders & Southerns. El objetivo de esta campaña es determinar el potencial petrolero de las aguas frente a las costas fueguinas, usurpando con dicho accionar, medio Mar Argentino. A moverse ahora, o callarse para siempre. Afortunadamente la presidenta de Argentina ha hablado. Si como se espera no se encuentra petróleo en grandes cantidades para pagar los gastos Offshore será que David Cameron ha perdido.

La maniobra de Inglaterra se divide en cuatro objetivos en cuatro esferas distintas

Para comprender mejor cuales son los movimientos ingleses en torno al tema petróleo de Malvinas, es preciso dividir su rango de acción y objetivos en cuatro esferas distintas y descubrir exactamente lo que busca obtener Gran Bretaña a raíz de esta nueva aventura en tierra y mar argentinos. La primera y principal esfera es la expansión : obtener recursos y controlar territorio en la región. La segunda es lograr algún provecho económico de la expansión y pagar sus gastos. La tercera es conseguir el reconocimiento de Argentina y el mundo de esos nuevos espacios como ingleses y cuarto, la reacción del nuevo status en la sociedad argentina.

1.- La expansión territorial: con los limites territoriales, una zona de influencia 20 veces mayor

Desde 1986 el Imperio británico como hemos dicho había pasado a controlar un territorio 20 veces mayor que el de las Malvinas, territorio marítimo que nunca fue objeto de disputa pero perdió Argentina. Las acciones inadecuadas de la Cancillería Argentina del gobierno de Alfonsín comenzaron afianzaron la usurpación británica. Argentina no expuso nada ante el Consejo de Seguridad pero estos días pasados eso lo ha hecho Cristina Fernandez de Kircher.

La falta de acciones legales que eviten la usurpación, se da por terminada.

En el 2010, se pretendió añadir 150 millas extra a las 200 territoriales. Inglaterra presentó esas ampliaciones para la zona de Malvinas, y lo mismo hizo Argentina, y es la Convención sobre el Derecho del Mar quien estudia las pretensiones. En ese margen y sumado a la entrada en vigencia del Tratado de Lisboa (donde la Unión Europea reconoce los territorios británicos), Gran Bretaña pretende afianzar su expansión sin que exista impedimento alguno por parte de Argentina. El Premier David Cameron tuvo la audacia de utilizar la exploración petrolera -cuyo éxito seguía siendo dudoso- para probar ante la opinión pública la utilidad de añadir las 150 millas y estudiar la reacción del gobierno nacional.

Pero además consolidaba su usurpación, protegiendo a las Islas Malvinas, como gran portaviones natural del Atlántico Sur.

Ahora necesita otro portaviones de guerra que ya está camino del atlántico sur.

La falta de acción eficaz de los gobiernos argentinos desde 1986 la ha corregido la presidenta Cristina Fernandez Kircher presentado el caso en las Naciones Unidas

Las Malvinas son un paso previo a la Antártida, es la llave para exigir derechos británicos sobre el continente blanco. Las Malvinas son geoestratégicamente importantes debido a su situación particular. A solo 500 kms del Estrecho de Magallanes y del Pasaje de Drake, que dan a sus propietarios un control total sobre la parte inferior del Atlántico Sur. Junto con el Canal de Panamá, estos dos puntos de control estratégicos son los únicos vínculos directos entre los océanos Atlántico y Pacífico. Sumada a las Georgias y Sandwich del Sur son más de un millón de kilómetros cuadrados.

En las Islas Malvinas, se confecciona otro mapa en que la circunferencia se expande más allá de las 200 millas, incluyendo las costas de Argentina continental. Llega casi hasta Buenos Aires.

Era preciso que la usurpación territorial británica se transformara en una legítima ocupación lo antes posible. Para que dentro de unos 10 años, ni se discuta si quiera la soberanía de las Islas ni de las aguas circundantes. Ese es el deseo británico y la "exploración petrolera" es un arma más para llegar a ese objetivo.

Sin duda, las Islas Malvinas al aprobarse el Tratado de Lisboa se han convertido en el bastión colonial más preciado de la Unión Europea, que les permitirá tener motivos para adueñarse no solamente del Atlántico Sur argentino, sino también de la Antártida. Todo de la mano del imperio británico.

El Lic. James Rogers escribe en European Geostrategy, demostrando que las ideas de este reportaje no reflejan conclusiones locas de un periodismo sensacionalista, sino una realidad que Europa debe saber:

"Dado que algunas partes del continente antártico podrían llegar a ser descubiertas o hacerse más habitables con el inicio y la aceleración del cambio climático -lo que revela una enorme riqueza mineral potencialmente- el tema es trascendental. Y la posesión británica de las Islas Malvinas hace que cualquier futura reclamación territorial europea sobre partes del Hemisferio Sur sea más probable y legítima. Aunque esa no sea la idea, las islas Malvinas son en realidad grandes ( la mitad aproximadamente del tamaño de Bélgica), con la infraestructura necesaria para sostener el potencial de instalaciones europeas para la extracción de recursos en la Antártida.

Entonces ya conocemos la importancia de afianzar el territorio de Malvinas como británico, y que la exploración petrolera es una herramienta para ese fin. ¿Pero entonces... hay o no petróleo?

2.- Lograr algún provecho económico

Por el momento Inglaterra utiliza todos los medios, incluido internet, para mostrar que el negocio, es rentable, lo sea o no. Desire Petroleum y Falkland Oil and Gas son socias de un mismo dueño, Samuel Moody, al que a su vez respalda firmemente el gobierno británico. Los medios de comunicación británicos publican y exageran; y los periódicos argentinos reproducen el mensaje. Pero en Europa y EE.UU. las novedades en torno al tema petrolero de Malvinas son más distantes y cautas.

Pero ¿quién es Samuel Moody? Un agente de bolsa retirado a los cuarenta años a quien, al parecer, un encuentro fortuito con Richard Visick, en 2006, le inspiró la idea de dedicarse al negocio petrolero. Y ¿quién es Visick? El dueño de un islote y un centro vacacional en la Isla Soledad.

Sin saber nada de la cuestión, ambos tropezaron (otra casualidad) con el sitio de Internet manejado por el gobierno local(?) de Malvinas. Allí se dio facilidades para publicar (tercera coincidencia) un informe de la Royal Dutch/Shell sobre cateos efectuados en 1998. Moody y su socio comentaban en 2011 que el gigante la (Royal..) había “perforado en lugares erróneos”.

La cotización bursátil de Rockhopper pasó de 96 dólares a $ 937 (+876%) en solo tres meses. Semejante margen ya es sospechoso. Pero en Londres y otras plazas hubo operadores a cuyo juicio esto formaba parte de una “ofensiva psicológica” del propio gobierno británico para atraer al público y alejarlo del desastre de la Britsh Petroleum en el golfo de México. A su vez Desire Petroleum (desire = deseo), es otra de las empresas con experiencia de pocos años, que no poseen más aval que el del propio gobierno de Gran Bretaña.

Empresarios de EE.UU., Holanda y Hong Kong, expertos en la exploración petrolera sospechan que ésta encierra algo más que la búsqueda de petróleo, y no conciben que dos hombres inexpertos (Moody y Visick) se vean apoyados por el gobierno británico en una zona que ya había sido explorada por un gigante como Shell en los años 90.

Claro, no se les pueden plantear qué busca Inglaterra, pues, son economistas, y no conocen el entramado de la problemática Malvinas. No podrían decir qué cara tiene el gato encerrado que guarda Inglaterra.

La expansión territorial por sobre las ganancias económicas. Pero además, existe otro objetivo: que el gobierno argentino renuncie tácitamente al reclamo por la soberanía.

3.- El reconocimiento que ni la guerra logró

En 1982 Inglaterra ganó el conflicto por la vía militar, pero no logró ningún reconocimiento del gobierno argentino de su soberanía. Era la primera vez que obtenía una victoria sin reconocimiento alguno del enemigo que le diera garantías.

Respecto a Malvinas, la propia Constitución Nacional no cambió tras la guerra de 1982: sigue protegiendo los intereses de todos.

La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional.

Es por eso que en 1989 sólo logró que Argentina cediera y reconociera ciertos derechos mediante los Acuerdos de Madrid del (corrupto) Ménem-Cavallo. Pero en los papeles, ningún gobierno argentino -hasta estos días- renunció a reclamar expresamente la soberanía de las Islas. Ni se ha opuesto firmemente a las 200 millas.

Pero esa falta de acción adecuada, tácitamente, permite afianzar la usurpación británica en el Atlántico Sur.

El apoyo de los organismos latinoamericanos fue muy bueno, pero no fueron acompañados de acciones de los propios argentinos y no sirvieron. ¿Qué dijo el gobierno de las Malvinas del apoyo de dichos organismos? “Hemos tenido este tipo de tonterías por parte de ellos (los gobiernos) durante tantos años que esto parece un poco más de lo mismo. Casi es lo que esperábamos" (Jan Cheek, miembro del Consejo de Malvinas). Como les apoya Londres, otros gobiernos son tontería.

No ha habido presión "al bolsillo" de la economía británica. Hoy existen infinidad de empresas británicas que operan en Argentina, una larga lista que sorprendería a más de uno. Sin embargo, no se intentó imponerles algún impuesto o tomar alguna medida que expusiera la problemática en la vida cotidiana de los argentinos. La depredación pesquera que realizan las empresas con licencias en las Islas, debe estár presente en los medios como en el Sahara respecto a Marruecos.

Los buques de guerra (los portaviones, submarinos nucleares y los destructores británicos patrullan el Mar Argentino) y las aeronaves de la Royal Navy se pasean por las aguas y los cielos de Argentina.

La presidenta Cristina López de Kirchner y los funcionarios de Cancillería conocían todos estos hechos y no actuaban, más bien eran cómplices de la maniobra británica. El propio Vicecanciller expresó: "tenemos que acostumbrarnos a pensar en el largo plazo" (Victorio Taccetti), refiriéndose a la cuestión por el petróleo. Existe una medida que el gobierno podría tomar a muy corto plazo: provocar que Gran Bretaña se siente a negociar. Ese es según el vicecanciller Victorio Taccetti un objetivo “sentarse a la mesa con Inglaterra a negociar" el tema de la soberanía de las islas Malvinas. ¿Cómo se logrará ese objetivo?

Rule Britannia… Britannia rule the waves.. Britons never, never shall be slaves¡¡¡. (El, Imperio Británico domina los mares, los británicos jamás serán esclavos).

Claro los esclavos serán los otros pueblos dominados. ¿Terminará esto con una decisión sabia del Consejo de Seguridad?

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Comentarios de Caso Malvinas ante la ONU: por fin Argentina se defiende ante el acoso inglés

Iker (10-02-2012 15:52)

Has hecho bien en publicar lo de las Malvinas porque los ingleses están abusando de su fuerza en todo el mundo. Lo mismo la señora Tacher que Tony Blair. ¡Es una pasada!
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Autor: Diasporaweb (469 noticias)

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