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La mano que mece la cuna

02/11/2014 20:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Para mi esta es una actuación orquestada por Cristina Kirchner a petición o en apoyo de nuestro insigne ex-juez Baltasar Garzón que se defendía por entonces de un delito por prevaricación ante el Tribunal Supremo por instruir la misma causa contra los crímenes del franquismo

 

Mi primer impulso cuando supe de la orden dictada a la Interpol por la juez argentina María Romilda Servini de Cubría, alias Chuchi, responsable de la causa de Justicia Universal contra los crímenes del franquismo, para la detención y traslado a Argentina de determinados políticos españoles para tomarles declaración, entre los que se cuenta Rodolfo Martín Villa y otras 19 personas más, fue la de denostarla y afear su conducta y hasta su profesionalidad y aptitud intelectual para hacerlo -se aproxima a los ochenta años-.

Sin embargo, la lectura de las casi trescientas páginas de su resolución, sus antecedentes y su biografía, me hizo desistir porque llegué a la conclusión de que no existía ningún interés personal o inconfesable en impulsar la misma. Antes bien, Servini dictó el archivo inicial de la causa promovida a raíz de la denuncia de víctimas en Abril de 2010 y fue la Cámara del Senado Argentino la que, a comienzos de Septiembre de 2010, le impuso la rectificación y le ordenó seguir adelante. Pese a ello, la juez en dicha resolución se abstiene de emitir juicios de valor sobre la actuación de nuestros tribunales al respecto y tampoco lo hace respecto del Tribunal Supremo, limitándose a plasmar los duros alegatos de las partes personadas.

Para mi esta es una actuación orquestada por Cristina Kirchner a petición o en apoyo de nuestro insigne ex-juez Baltasar Garzón que se defendía por entonces de un delito por prevaricación ante el Tribunal Supremo por instruir la misma causa contra los crímenes del franquismo.

De hecho, apenas dos años después, Baltasar Garzón sería inhabilitado y apartado de la carrera judicial, no por ese motivo, sino por autorizar las escuchas de los imputados en la Gürtel con sus abogados defensores. No es casual que, desde entonces, preste sus servicios para, entre otros, el gobierno argentino y haya prestado declaración ante la juez Servini en dicha causa.

Nuestra Ley de Amnistía no puede permitir la impunidad de los crímenes de Lesa Humanidad

Garzón, pese a los reconocimientos internacionales y a la defensa concitadas por su inhabilitación, fue un juez rutilante, pagado de si mismo, soberbio, poco escrupuloso y vengativo, y sino que se lo pregunten al PSOE del que fue azote después de su fracasada incursión política en sus filas en el año 1993. Yo estoy convencido de que el ex-magistrado es la mano que mece la cuna del gobierno y la judicatura Argentina en este asunto desde 2010, pero puedo entender y hasta compartir sus motivos.

No he tenido hasta hoy la ocasión de pronunciarme al respecto pero mi posición es la de que nuestra Ley de Amnistía de 1.977 fue impulsada por los gerifaltes del antiguo régimen para blindarse -la casta de entonces, que diría PODEMOS- y no puede amparar ni dar cobertura a delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura franquista; menos aún cuando la imprescriptibilidad de los mismos ya está recogida por todos los organismos internacionales y la propia ONU, alguna como la de Desapariciones forzadas, incluso ratificadas por nuestro país. En este punto, nuestro Tribunal Supremo se equivocó al elaborar una doctrina que intenta poner punto final al tema de la memoria histórica.

Los descendientes de aquellos crímenes -viudas, hijos, nietos, hermanos- tienen derecho a la justicita de nuestro país, no tanto para vengar los crímenes -sus autores han fallecido o están a punto de hacerlo- como para que se declare eso mismo, que sus seres queridos fueron objeto de crímenes horrendos -torturas, asesinatos, desapariciones forzadas, secuestro de recién nacidos, etc- sin culpa, ni juicio, solo por razones ideológicas. Más aún para localizar, si aún fuera posible, sus restos y darles la deseada sepultura. Por último, para indemnizarles y paliar en algo, tantas décadas de inmerecido olvido.

Es una lástima que desde 1978 y después de gobiernos en España de ambos colores -liberales y socialistas- no se haya podido dar la esperada respuesta a este asunto. La resolución de la juez Servini podría ser el detonante para revisar el planteamiento, pero dudo que eso ocurra porque habría de pasar por lo que rara vez ocurre en España: que el Tribunal Supremo se rectifique a si mismo. Toca esperar a la presión y sanciones de la ONU y demás organismos internacionales.

Garzón es muy probable que sea la mano que mece la cuna en este asunto

AscoHastaLaNáusea

 


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Ascohastalanausea (258 noticias)
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