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Marlon Brando; el carácter imposible de un genio.Sus mujeres

08/01/2022 13:33 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Marlon también fue calificado de mito, antihéroe, diamante raro, original, icono del cine, narcisista, genio y otros adjetivos mejores o peores, A su muerte la prensa barajó esos calificativos a su antojo

MARLON BRANDO

 

                                                                    

El carácter imposible de un genio. Sus mujeres.

 

Hacemos un perfil biográfico de Brando, -siempre siguiendo nuestro enfoque psicohistórico- apuntando a aspectos de su carácter y anécdotas poco conocidas, para no entrar en una carretilla de películas y premios que ganó o no ganó, porque hoy resultan irrelevantes las biografías al antiguo estilo.

 

Empezaremos por decir que quien inspiró a Marlon Brando su vocación fue.... un perro. Se llamaba Rin Tin Tin y encaja perfectamente en la niñez de Marlon Brando, pues se dice que cuando éste no había cumplido los cinco años, fue al cinema local con su hermana Jocelyn y vio a "Rin Tin Tin".

 

Rin Tin Tin era un perro pastor alemán, que protagonizó  películas de aventuras como  "El Lobo" o "Tracked by the Police"  que en español se tituló "El Pantano de la muerte". En ésta aparecía con la perrita Nanette. Las películas las dirigieron Ray Enright y Malcolm St.Clair.

 

Marlon y Jocelyn vieron todos los films de Rin Tin Tin.  Y al cabo de unos años  sacó una conclusión. "Bueno, si un perro puede hacer todo eso y hacer ganar dinero a su amo, yo también puedo ser actor cuando sea mayor."  Así despertó en él una idea que luego fue profesión y vocación muy versátil y el arma de un idealista apasionado.

 

La anécdota la contó a los periodistas el propio Marlon durante el Festival de Cannes de 1997. Tenía 73 años, pesaba ya 156 kilos y era la primera vez que los periodistas estuvieron en Francia, deshojando la margarita de "vendrá o no vendrá" y de qué humor estará o si entrará aquí con el pie derecho o el izquierdo.

 

En realidad el actor llegó jovial y habló mucho, muchísimo, aunque eludió todo lo que fuera personal o relacionado con sus deudas o la tragedia, su mayor tragedia familiar, cuando su hijo Christian mató al amante de su hermanastra Cheyenne y fue condenado a 10 años (1991).

 

Cierto que la prensa norteamericana lo estrujó de forma inmisericorde (allí estaban todos los paparazzi del mundo) y a Brando le embargaron hasta su casa estilo japonés, pero logró sacar de la cárcel (en libertad provisional) al chico.

 

Se quedó sin un dólar, en un paro más o menos buscado y viviendo casi como un menesteroso. Pero la información terrible llegó en 1995 cuando Cheyenne se suicidó.

 

Pero volvemos a Cannes 1997,   primera y última vez que estuvo allí para presentar a Johnny Depp, su vecino, en su primer film "The Brave" (El Valiente), en que Brando aparece durante 21 minutos.

 

Y  ese tipo de papeles, que eran codiciados por los productores, (su nombre en el reparto era una garantía y un atractivo publicitario)  le dieron para seguir vegetando al antaño célebre monstruo del cine.

 

También fue calificado de  mito, antihéroe, diamante raro, original, icono del cine, narcisista, genio y otros adjetivos mejores o peores, que fueron los que le dieron para seguir vegetando.  A su muerte la prensa  barajó esos calificativos a su antojo.

 

 

Superman su tiempo mejor pagado.

 

Y por poner un ejemplo de lo dicho, de lo bien que le pagaban, cuando en el primer film de "Superman" salió como padre del luego infortunado protagonista percibió la suma de 290.000 dólares al día. Pero, cuando probablemente se lo había gastado ya en mantener a su prole y a sus ex-esposas, recibió la sorpresa de una sustancial propina.

 

Un tribunal de justicia decidió que le correspondían 15 millones de dólares más, que representaban el 11, 5 % de los beneficios netos de la película, sumando todo lo cual ganó casi 20 millones de dólares por 10 minutos de aparición en la pantalla.

 

 

Marlon, hijo de  alcohólicos

 

Como se ha dicho cien veces estos días, aunque hay contradicciones flagrantes, Marlon Brando (en realidad Marlon Brandeau), aunque era hijo de un  alcohólico, su madre Dorothy Fennebaker (Dodie para los amigos), lo era aun  más.

 

 Ella logró salirse durante un tiempo cuando acudía a los Alcohólicos Anónimos en su pueblo, pero recayó y murió así en Omaha, Nebraska, ciudad de un cuarto de millón de habitantes en la época del nacimiento de Marlon.

 

Según Brando su padre, -también alcohólico, como hemos dicho,   aunque no tanto- despreciaba a su madre por su posesividad agresiva y Marlon a su padre, porque decía que era un descontento y un desarraigado, que no les hacía caso ni a su madre ni a él.

 

De ahí que Brando estuviera siempre muy ligado a su madre, aunque cuando él regresaba a su casa de la escuela ella jamás estaba allá.  Cuando ella murió Marlon  pasó semanas inconsolable y sobre la chimenea puso un gran retrato de ella. A un visitante le dijo: "Mi madre era encantadora, lamentablemente se pasó la vida a cuatro patas".

 

Brando tenía dos hermanas Frances y Jocelyn. Esta última era la encargada de arrastrarle a la escuela a Marlon, más que llevarle. Era un chico travieso, con gran talento para la mímica, para inventar travesuras muy bien elaboradas que ponían furiosos a su maestro y a su padre y hacían reír a su madre, como por ejemplo cuando representaba la muerte del gangster John Dillinger. Pero era un niño alegre y quería mucho a sus hermanas.

 

La vida cambió por completo cuando a los seis años a su padre le trasladaron a trabajar a Evanston, Illinois y las cosas empeoraron todavía más cuando la familia tuvo que mudarse a Santa Ana, California y luego a Libertyville (Illinois).

 

Su madre había sido artista ocasional y amateur en el Teatro Comunal de Omaha y decía que el chico había heredado  esa faceta de ella. "Dodie" logró su primer papel importante cuando uno de los de la "troupe" lo dejó y Henry Fonda, que era "el gran jefe" la admitió con desgana.

 

 

Expulsado de la Academia Militar de Shattuck (Minnesota)

 

Como su padre no podía sacar carrera con Marlon, a los 19 años, le metió en la Academia Militar para que "le enseñaran sobre todo disciplina". Y él lo que mostró fue una indisciplina exasperante, por lo que fue expulsado por el "status 4-F" cuyo significado probablemente solo sabían  ellos.

 

Respecto a sus comienzos como aprendiz de actor hay diversas versiones y lo único seguro es que eso ocurrió cuando tenía 19 años más o menos. El caso es que estaba en Nueva York, en una pensión pagada por su familia,   al lado de su hermana Jocelyn.

 

Hay otros biógrafos que dicen que realizó diversos oficios para ganarse la vida, tales como vendedor de refrescos, ascensorista de un hotel, botones, etc. El  mismo reconoce que en cuanto a actor de teatro todo se lo debe a Stella Adler y a su hermana Jocelyn, que es la que le presentó y ésa parece ser la auténtica versión.

 

Nada más verle moverse en el escenario, sin aprenderse nunca el guión, su profesora dijo ante los presentes: "Un día este chico será el mejor actor de los Estados Unidos..... si quiere".

 

 Eso ocurría en el curso de arte dramático de Piscator, que llevaba el nombre de su fundador Erwin Piscator, director teatral de origen judío que la fundó en 1893 y tenía un gran prestigio.

 

Antes de ser actor, la vida comenzaba a serle insoportable y a su íntimo amigo le confió "No alcanzo a comprender cómo en este valle de lágrimas no hay alguna gran causa por la que valga la pena moverse siquiera".

 

Pero después, aunque en principio también le aburría el actuar, el método y la bondad de Stella Adler le transmitió esa razón de existir: Le enseñó -según su sistema pedagógico- no a ser actor de la forma convencional, sino cómo llegar a manejar sus recursos humanos y afectivos para comprender y hacerse comprender por otros, especialmente por el espectador.

 

El método era algo incisivo, casi sobrenatural, carismático y Marlon siempre tuvo para su profesora Stella el cariño que se debe a una madre.

 

Había encontrado el camino, el suyo, cuando los japoneses atacaron Pearl Harbour y fue llamado a filas. Tras varios detenidos exámenes médicos por especialistas y psicólogos de por medio, fue declarado inútil para el servicio militar, lo cual fue un milagro para él. Algunos dicen que esa fue su mejor actuación.

 

 

Hasta que en 1943, todo el mundo estaba de acuerdo, ingresó en "Actor Studio", donde fue descubierto como una promesa por Elia Kazan. Aprendió "el Método" o sea la escuela o técnica del ruso Konstantin Stanis.

 

Es dudoso que lo que dijo en las llamadas Memorias dictadas a lamaadas a Robert Lindsey  bajo el título "Las canciones que mi madre me enseñó", sean del todo ciertas, pues le pintaban como a un tragamujeres, que sin duda era, pero no en el grado que luego agravó Truman Capote, publicando conversaciones off the record, sin su permiso.

 

 Aunque su debut fue "I Remember Mama" ("Me acuerdo de mi madre")  1944, hay que llegar hasta Joyce Johnson,   quien fue su partenaire, para encontrarle algún sentido del humor.

 

Ella recordó que una vez en Nueva York   "hacía el papel de mi hermano mayor y al final tenía que cruzar el escenario llevándome en brazos. Era un tipo, sorprendente, extraño aunque divertido, de una gran belleza y fuerza física. Tenía el perfil de una estatua griega -eso antes de que se rompiera la nariz. Era temido, pero irónico. Cuando le sugerí que fuéramos a tomar algo a la cafetería porque me sentía atraída por él y quería relacionarme, él me dijo: nada de bromas, recuerda que soy tu hermano."

 

 

"Un tranvía llamado deseo"

 

Hay otra obra que tampoco aparece en su curriculum y es "El Aguila de dos cabezas",   para la que estaba designado, pero se dice que no la llegó a terminar.

 

Así que Su debut oficial fue en Broadway  con la obra de Tennesse Williams (1914-1983) en "A Streetcar named Desire". (Un tranvía llamado deseo) con la cual el autor ganó el Premio Pulitzer.

 

La interpretación escénica de Marlon Brando del personaje Stanley Kowalski fue un triunfo clamoroso y en  sucesivas actuaciones podía haber seguido, pero se aburrió del personaje, aunque el mismo Tennesse Williams comentó que el gran acierto estaba en la elección del protagonista.

 

No obstante habría que haber escuchado el propio juicio del actor sobre el personaje: "es incomprensible que Kowalski siempre tenga razón frente a todos y todo,   es un tipo detestable que nunca duda de nada, nunca titubea. Su ego le identifica. Es un ser brutal y agresivo que a mí hasta me da miedo. Odio el personaje aunque trato de identificarme con él en escena."

 

Tras cumplir los dos años de contrato, Brando se encontró como quien dice en la calle o tuvo que elegir otras cosas que le agradaban menos. Declinó hacer papeles secundarios porque él quería y sin duda lo merecía, un papel estelar.

 

Los buenos actores secundarios resulta que terminan siendo siempre secundarios y él se consideraba estrella  y quería subir.

 

 

El fenómeno  de los años 50

 

En los años 50 se produjo un nuevo fenómeno, como si el mundo se pusiera de acuerdo para volver la página del Calendario  y  señalar en la hoja siguiente otra época nueva, diferente.

 

 Y ocurrió en todos los órdenes a la vez: se vieron alzarse rascacielos hacia el firmamento, el nuevo "Estilo Internacional", en arquitectura, fue marcado por la inauguración en 1951 del edificio de las  Naciones Unidas, en Nueva York, como signo de modernidad, con la cristalería del frente diseñada por un Comité, pero con el sello de Le Corbusier.

 

 Surgieron Brasilia y la UNESCO de París, teniendo como símbolo una gran escultura de bronce de Henry Moore. Se hizo un censo de "teenagers" (adolescentes) y había cinco millones sólo en Inglaterra.

 

En el mundo los jóvenes no sólo tenían un nombre sino una identidad, poseían sus propios coches, más modernos y más rápidos que los de sus padres, su música (el rock) que era una modificación del bugg-buggy, el que los soldados americanos llevaron a Europa tras el Día D, en 1944, y con el  que Elvis Presley demostró que había roto con el pasado.

 

De repente los especialistas en estudios de mercado se dieron cuenta de que esa gente -con identidad- tenía mucho dinero para gastar y que era una zona de compradores potenciales a explotar.

 

Para Marlon Brando todo eso  no significó gran cosa -personalmente- pero en seguida había de serlo. El signo exterior de Brando al respecto fue una motocicleta "Triumph" muy sofisticada y una gorra con visera de plástico que le fueron más bien impuestas por las necesidades del guión, porque personalmente no le gustaba la velocidad  .

 

En cuanto a su carrera, 1950 fue un año anodino aunque no tanto por que Stanley Kramer le ofreció "The Men" como protagonista, lo cual era algo pues estaba dirigido por Fred Zinneman, que había ganado un Oscar por "The Mothers must live" (Las Madres deben vivir) a la mejor escenificación en 1938 y pertenecía a la nueva ola, como Brando.

Resulta verdad que el mito en torno a los genios(como Marlon Brando) supera siempre a la realidad

 

 Por supuesto que al hablar de esa nueva ola habría que hablar de James Dean, pocos años mayor que Brando y formado también en "Actor's Studio" sin olvidar a Paul Newman y Montgomery Clift..

 

Así que el que Zinneman  se acordara de él era un buen síntoma, si bien el papel que le ofrecía no era demasiado halagador. "The Men" (Los Hombres) es la historia de un impedido o inválido de guerra torturado día y noche por múltiples problemas, incluidos los de su propia impotencia.

 

Marlon vio las dificultades que entrañaba la oferta de Zinneman y le pidió le permitiera pasar -o sufrir- en silla de ruedas el mismo trato que los demás, en un Hospital de Veteranos de Guerra regido por el gobierno federal. "Allí estaban el impedido, su hija y sus hijos, pendientes de él, que se sentía peor que un animal acorralado. Es difícil imaginar una frustración tan enorme".

 

Y sin embargo aunque no fue un film taquillero, pues la acción bélica duraba sólo cinco o seis minutos, -el guión no se prestaba a más- él estuvo magistral porque comprendía sin duda al personaje, desde su ternura para con los suyos hasta la cólera de tener que estar así de por vida.

 

 

Marlon se pone a la altura de los viejos ídolos

 

En 1951 su mirada desafiante, sus gestos, su técnica, etc... en "Un Tranvía llamado Deseo", ya  en el cine, hicieron de él el ídolo emblemático de su generación y según Elia Kazan, hiciera lo que hiciera siempre superaba la idea del director.

 

 Aún se recuerda o mejor dicho se destaca hoy todo lo de esa película, que se ganó el aplauso de las mujeres de todo el mundo y la casi idolatría de los fabricantes de las camisetas (T-shirt) y me  imagino que la de los especialistas en sauna, por su forma de sudar en la pantalla frente a la delicada Blanche du Bois (Vivien Leigh).

 

Ella había nacido 11 años antes que él en la India, aunque su acento oxfordiano no era muy del agrado de Brando, ni su extremada cortesía, demasiado "British".

 

 Marlon se daba cuenta perfecta -bruto no era- de lo que significaba un triunfo teniendo frente a frente a Scarlet O'Hara, Lady Hamilton y "Cleopatra" (de la obra de Bernard Shaw) y equiparándose -en el rol- a monstruos  que habían actuado con ella, tales como Clark Gable, Robert Taylor y hasta Lawrence Olivier. Era su gran oportunidad.

 

Tennesse Williams, que fue quien personalmente eligió a Vivien Leigh, comentó que quería para el papel de la delicada Blanche a "una gran dama que desaparece cuando desaparece el amor y ésa tenía que ser ella y no otra".

 

Aunque los triunfos anteriores le habían llevado a la actriz a la histeria -y probablemente Tennesse en esto no tenía toda la razón -Blanche era una mujer histérica no solo en el plató sino en la vida real.  Su matrimonio con Olivier estaba ya naufragando y debió de hacer un último esfuerzo para realizar su personaje con un realismo poco común en aquella época.

 

Pero paradójicamente, la inestabilidad de su carácter -más que la experiencia y la edad- fueron una ayuda,   pues "de eso precisamente se trataba, frente a la brutalidad del personaje Stanley Kowalski". Es decir que si bien se dijo que hubo en realidad un idilio fugaz,   real, estuvo muy lejos de serlo. Fue una actuación cinematográfica total.

 

También había cambiado la prensa,   no sólo porque los jóvenes reporteros tenían más influencia, sino porque las figuras de la nueva ola tenían  más importancia que antes y así, la interpretación magistral de Stanley Kowalski (Marlon Brando) puesta bajo mil lupas, fue considerada como si fuera la propia autobiografía de Brando, es decir la de un joven de 24 años que  se presentaba como  él era: cruel, frustrado, sin un átomo de sensibilidad y él trató de desmarcarse siempre.

 

 Y hasta le inventaron un flirt con Vivien Leigh, de la misma forma que se lo habían fabricado a ella años antes con Clark Gable, en el papel de Scarlet O'Hara . Pero en pocas semanas le atribuyeron amores con Shelley Winters con la que le "descubrieron" un idilio a escondidas. Y esto sí era incierto.

 

Marlon Brando reaccionó mal, sin darse cuenta que la prensa ahora era más peligrosa. Falta de experiencia. "Si me quedo en Hollywood es simplemente porque me da dinero -dijo- pero por otra parte cobrar buenas sumas para llenar  "Playboy" de entrevistas falsas  me indigna.

 

Todo lo que significa publicidad de la vida personal es repulsivo. ¿Las mujeres? Claro que me gustan aunque las relaciones sentimentales terminen en un fracaso, lo cual muchas veces es un mal necesario. Y aunque permaneció en Hollywood,   todo el mundo notaba que él no formaba parte de Hollywood.

 

E incluso dijo que tampoco amaba el dinero y menos que sacaran de su vida privada un folletón por entregas, por lo que apenas frecuentaba las fiestas más señaladas, a las que los sex-symbol acudían para promocionarse y exhibirse.

 

 

Los años 50 buenos para el actor

 

Pero profesionalmente esta década fue muy buena para él. A pesar de sus gestos y conducta impopular con el "sistema", daba muestras de una versatilidad prodigiosa. "¡Viva Zapata!" le proporcionó el premio al mejor actor en el Festival de Cannes.

 

 Fue un convincente revolucionario mexicano (1952) pero también hizo para Joseph L. Mankiewicz  un Marco Antonio ortodoxo y magnífico en "Julio César" y muchos le anotaron como un ideal complemento de actores Shakespearianos, como John Gielgud y James Mason con los que podía    codearse.

 

 Fue nominado para dos Oscar, pero la estatuilla se le escapó justamente el año que la entrega fue televisada por primera vez. El Oscar  había sido creado en 1927, cuando él tenía tres años, por la Academia de Películas Artes y Ciencias, cuando tenía como presidente a Douglas Fairbanks. Hay quien duda de que realmente lo quisiera porque la actuación de Brando fue bastante discutida.

 

Precisamente por esa fama de ser  un actor joven de la nueva ola fue elegido para "The Wilde one" (El Salvaje), donde con su atuendo de motociclista ofrece el retrato de una juventud descentrada, con unas ramificaciones que habían de prolongarse hasta los años 60.

 

 La crítica y el público seguían siendo más bien conformistas aunque los "paparazzi" comenzaban a subirse a la parra de los nuevos ídolos. Brando fue un elemento renovador de la nueva generación: su protesta ambigua y difusa, primitiva, había de influir en una protesta general en generaciones posteriores, pero la gente madura tardó mucho más en cambiar.

 

Para muchos Brando era un masoquista, hasta el punto que en Francia le llamaban el "maso". O se englobó al fenómeno general  de los años 50 en la generación incomprendida pero ¿por quienes?

 

 

¿Una mujer que le pudo hacer cambiar?

 

A su lado le situaron a Eva Marie Saint Jean, descubierta  también por Elia Kazan, que la eligió como partenaire en "On the Waterfront" (La Ley del Silencio) 1954, una mujer excepcional, nacida justamente el mismo año que él.

 

Ella era  dulce, de mirada clara y una ternura luminosa apoyada sobre un talento justo y circunspecto, quien trata de domar o consolar en cierto modo a aquel ex-boxeador desengañado que se opone a todo y a todos,   negándose a revelar información confidencial.

 

Marlon corrió mejor suerte que ella después de la película, pues la Saint  Jean fue encasillada como una belleza "pasiva". Intentó una comedia sin mucho éxito y aunque Hitchcock la recuperó con un papel de espía persuasiva y seductora en 1959, estaba lejos de ser un James Bond con faldas.

 

Al año siguiente Eva Marie sí mostró su talento en "Exodus" de Otto Premingaer, pero hasta 1965 no logró nada importante en Hollywwod y se refugió en la televisión. Fue ella la única de las partenaires,   que de haber conquistado a Brando, hubiera podido  salvarle de sus excentricidades.

 

Luego Brando  encarnó a un Napoleón extraño, pero todos lo son, porque  los propios franceses nunca revelan nada que sea "malo" para su belicoso Emperador y el escritor Jean-Pierre Dufregne, comenta que el ver a Marlon metido en la piel de Napoleón en "Désirée",   de Henry Koster, le "sideró" (le dejó estupefacto) y todavía más su éxito en los Estados Unidos.

 

 Quizá tampoco le gustó Henry Koster, americano de origen alemán, que fue quien lanzó al fugaz fenómeno  Diana Durbin en los años 36. Pero el Napoleón le atrajo a Brando la enemiga de los críticos franceses, que le auguraron, ya en 1955,   el eclipse total por "Guys and Dolls" (Ellos y Ellas)  "The Teahouse of  the August Moon" (La Casa de Te dela luna de Agosto) 1956, "Sayonara" (Sayonara) 1957, "One-eyed Jacks" (El rostro impenetrable") 1957, de Joseph L. Mankiewicz junto a Jean Simmons y Frank Sinatra en que se atreve hasta a cantar que no era lo suyo.

 

Pero aunque tardó ocho años en demostrar que seguía siendo único en su estilo, gracias a "Mutiny on the Bounty" (Rebelión a bordo) 1962, en que se robó el show como el oficial Christian Fletcher, que se enfrenta al capitán de un navío de Su Majestad (Trevor Howard) y le deja sólo con un puñado de sus fieles en una lancha en medio del Pacífico.

 

 Es de admirar que cerca de él en interpretación está la de Trevor Howard,   que jura llegar a Inglaterra y llevar a la horca al insubordinado Fletcher  por motín a bordo. Y cumple en parte su promesa, porque es histórico que la tripulación de la "Bounty" en sus días desertó, se quedó en una isla del Pacífico y creó una generación de anglo-tahitianos. Los ingleses les buscaron durante medio siglo.

 

En 1962 el que se quedó en Tahití fue Marlon Brando, enamorado de la belleza exótica de Tarita Terripai, con la que tuvo una relación sentimental y un hijo.

 

La idea de Brando era alejarse de Hollywood para siempre, por lo que compró el atolón Tetiaroa e iba a habilitarlo como residencia definitiva. La aparición de un hijo en escena y el fracaso de su matrimonio con Tarita, complicaron  las cosas, hasta el infinito y terminó por divorciarse de ella.

Se volvió a casa, reafirmándose en su idea de que Hollywood era un lugar maldito.

 

 

Las mujeres legales de Marlon Brando

 

En lo de mujeres Brando se puede equiparar y quizá batir records en relación con cualquier estrella de Hollywood. No precisamente en enamorar a sus partenaires en los films,   que muchas veces terminaron por detestarlo.

 

Una periodista local  dice, quizá con un chauvinismo acentuado, que "Brando  amó a las mujeres más importantes en la pantalla como Teresa Wright, Vivien Leigh, Jean Peters, Deborah Kerr, Eva Marie Saint, Jean Simmons,   Elizabeth Taylor o  Milko Taka, pero le gustaban las criadas, las indianas, las exóticas y las de porte zafio en su vida privada, cuanto menos limpias mejor.

 

Ahora, eso sí, se llevó por delante lo que le vino en gana, como manjares, bebidas, islas privadas en el paraíso tahitiano, algún que otro garañón como Marquald, etc." Así que Brando ha sido víctima también de ese periodismo basura, no exento de chauvinismo.

 

En ese renglón de mujeres  la verdad es que se casó en su vida no con tres actrices sino con cuatro, contando con que Anna Kashfi fuera actriz, aunque ésta sí tuvo alguna relación con el actor francés Christian Marquand.

 

Pero para seguir un orden, la primera fue la mexicana  Movita Castenada, cuya relación fue muy breve y no escandalosa. En 1955 con Anna Kashfi, que le engañó en cuanto su identidad, diciendo que era india, aunque en su niñez su padre emigró al País de Gales, como minero. Tuvieron un primer año bastante pacífico. Cuando ella se quedó encinta, Brando convino en contraer matrimonio, según su costumbre.

 

Al recibir los documentos -partida de nacimiento, estado civil, etc..... de Cardiff, Marlon descubrió que su esposa no tenía nada de india, si bien por su cara exótica podía tener algún  antepasado de Calcuta, lo cual era dudoso. El se lo reclamó y empezaron las peleas de verdad.

 

Una de las peleas  célebre por una foto ampliamente difundida en la que ella le asesta un bofetón de película, pero de verdad, dentro del foco de un buen fotógrafo. Vino el divorcio pero no fue como el anterior. Ella le acusó de malos tratos y declaró ante el tribunal que él llegó hasta a ofrecerle un cuchillo y pedirle que le matara de una vez.

 

La acusación era tan poco convincente que Brando salió absuelto y no quiso declarar ante el tribunal cual era el comienzo de aquellas peleas. Según él, ella tenía relaciones secretas con el actor francés Christian Marquand, cosa tampoco probada, pero posible, ya que ella formaba parte del grupo de los " coupains" de Roger Vadim.

 

Cuando bautizaron a su hijo él quiso llamarle Christian y ella le añadió el Devi. Hubo una continua  disputa por la custodia del niño, que duró hasta que a principio de los años  sesenta cuando él fue a visitar a Christian Devi, como le oía llorar desde la puerta de la casa de ella y nadie le abría,   forzó la puerta y encontró a Christian solo llorando, hambriento y a su madre en coma tendida en la cocina, víctima de una sobredosis.

 

Salvó a la Kashfi y el juez le dio al padre la custodia del niño de inmediato.  Brando mando al niño a casa de su hermana Frances, en Illinois. Allá estuvo más o menos bien, pero pronto empezó la disputa judicial.

 

En ese intermedio Brando no brilló por su prudencia sino que se enamoró de la voluptuosa Rita Moreno, "Anita" en West Side Story", que le dio dos hijos en un matrimonio también de poco años. Luego hubo un divorcio al parecer sin escándalo.

 

Y a los 71 años volvió a ser padre, siendo la madre una criada mexicana, Cristina Ruiz y el hijo se unió a la tribu de los otros multirraciales en Berverly Hills. 

 

 

Sus otros amores, reales o artificiales.

 

También tuvo amores con otras celebridades, aunque no fueran sino amores sobre el papel, porque según el periódico italiano "Corriere della Sera", la actriz griega Irene Papas (partenaire de Anthony Quinn en "Zorba el Griego"), declaró a un periodista que la entrevistó al día siguiente de su muerte: "Tuvimos una relación   amorosa, una larga relación pero la mantuvimos en secreto porque no queríamos compartir con nadie nuestro amor"

 

Todo eso, a cuatro columnas, bajo el título de "El Amor Secreto de Marlon Brando", sin duda promocionaba a la Papas. Pero bajo un título parecido, una revista francesa vanguardista le atribuyó un idilio también secreto  y de larga duración con Françoise Sagan, lo cual hace cinco años provocó una gran carcajada de la "precoz" autora de "Bonjour Tristesse".

 

 Y hay otros muchos amores reales o supuestos que llenarían sin casi un libro. Además hay el hecho de que con excepción de su criada mexicana Cristina Ruiz, Brando si había un hijo de por medio se casaba con la madre a poder ser en seguida. Está a su favor que no dejó a ningún hijo legal o extralegal tirado en cualquier  rincón,   sino que les dio hogar a todos y eran oficialmente diez, más dos que aparecen a última hora y que vivían con él en Beverly Hills.

 

Resulta que, si se quiere ser objetivo, lo que siempre pretendemos, hay que ir a los hechos. Y aunque a veces es difícil buscar las fuentes, eso es lo que hemos tratado de hacer en esta biografía. Todo esto que decimos es la mejor versión, pues la auténtica probablemente nadie la sabe, ya que  el mito en torno a los genios supera siempre a la realidad.

 

 


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