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Más Estado

01/10/2020 07:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El relato neoliberal que durante los últimos cuarenta años mantuvo la prevalencia de lo privado sobre lo público fue desde su instauración una falacia, auspiciada por una clase política que en demérito de la fortaleza del Estado actuó desde la Transición como alcahueta del neoliberalismo

Los mandamases de la órbita neoliberal se sacuden al Estado de encima cuando corren tiempos de bonanza, pero cuando se desata la tempestad son prestos en pedirle auxilio, y dejando de cuestionar el papel de lo público no dudan en señalar el camino a las instituciones como solución, lo que indica que tras su dinámica de levantar el veto a lo gubernativo está su manifiesta intención de utilizar al Estado en beneficio propio, como así ocurrió en el transcurso de la crisis del 2008 donde las ayudas públicas al ser distribuidas hacia arriba se convirtieron en un instrumento de explotación en lugar de un medio para evitarla y ese fue el desenlace porque el teórico poder Ejecutivo del Gobierno asumió como propio el mantra neoliberal de la austeridad.

Desde elpunto y hora que en los próximos meses se movilizarán ingentes cantidades de dinero público proveniente del plan europeo de recuperación, nada de lo ocurrido hasta la fecha se puede repetir, siendo necesario en corrección establecer de antemano a su distribución, criterios, prioridades y objetivos políticos por ser factor clave para definir sin ambigüedad el rol reservado al Estado en el largo proceso de reconstrucción que se avecina, por cuanto en vez de seguir ejerciendo de adláter del neoliberalismo como en las últimas cuatro décadas debe asumir el papel protagonista y proceder en consecuencia.

El Estado lejos de flaquear ante presiones exógenas como hasta ahora, debe asumir con toda las consecuencia el poder de decidir y ejercerlo, para así desde su primacía reorientar el modelo económico hacia un marco de sostenibilidad que facilite igualmente la puesta en práctica de medidas correctoras a la desigualdad dominante, y para eso ha de considerar la crisis desatada por la pandemia de covid-19 como punto de partida hacia un capitalismo de integración.

Sin reconsiderar el papel que el gobierno debe desenpeñar en la crisis económica será materialmente imposible salir de ella, ya que toda solución a la compleja coyuntura del momento debe apuntar hacia actuaciones que induzcan un crecimiento más inclusivo y sostenible, siendo por eso que toda relación con las empresas receptoras con fondos del Estado deba prevalecer el interés público sobre el privado, de tal modo que se puedan compaginar racionalmente los intereses empresariales con las necesidades de la sociedad, y para eso, se ha de velar por preservar el empleo y sustentar la capacidad productiva de la economía, poniendo freno a la dinámica especulativa de los mercados financieros y a las excedidas retribuciones a ejecutivos.

No se puede repetir lo sucedido en la anterior crisis financiera en cuyo proceso se inyectaron miles de millones de euros que no surtieron efecto alguno en la economía real

No se puede repetir lo sucedido en la anterior crisis financiera en cuyo proceso se inyectaron miles de millones de euros que no surtieron efecto alguno en la economía real, por cuanto su importe fue dirigido íntegramente a salvar a un improductivo sector financiero, o dicho de otro modo, a incentivar una nueva crisis de los de siempre, de los mismos que atribuyéndose la condición de representación dinámica de la economía no dudan en adjudicar al Estado un rol estático y contraproducente para el funcionamiento de la misma.

Una falacia muy extendida desde la órbita del neoliberalismo como apología para seguir imponiendo su primacía, pero que difiere abiertamente de la realidad, por cuanto en versión original el Estado no es en modo alguno un ente de ritmo lento y acentuada burocracia sino la organización más diligente y expeditiva del mercado, y sin duda alguna la que afronta mayor riesgo inversor ante las crisis generadas por el sector privado como es harto probado, extremo que rompe estereotipos poniendo de manifiesto que el Estado lejos de ser un lastre para el desarrollo es su principal motor.

Es por eso incuestionable que debe ser el Estado quien lidere el plan de reconstrucción de la economía, pues por mas relato a medida que nos cuenten los prosélitos del neoliberalismo que cobijan al sector privado, su repetida autoría en las crisis desaconseja que sean ellos y sus políticas de fracaso el formato a seguir aplicando, pues la situación mas que continuismo de lo obsoleto exige la puesta en práctica de un nuevo formato de economía y una nueva forma de entenderla .

Ahora bien, que el Estado tome el papel protagonista no es indicativo de la instauración de un capitalismo estatal, que si una asunción de responsabilidad en consonancia con los riesgos financieros inducidos, que por salvaguarda institucional exigen garantía de liderazgo corporativo, sin que tal circunstancia impida la participación del sector privado al que en todo momento se debe facilitar intervención en el diseño del nuevo modelo económico sostenible e inclusivo como alternativa al obsolescente capitalismo aplicado hasta el momento cuyos problemas han de ser resueltos a medida que se afronte la crisis del coronavirus.


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Galdo Fonte (465 noticias)
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