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Zapatero se carga el bienestar social,

23/03/2010 23:06 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Artículo de actualidad política y socia: caso Filesa, Wurtel, abortos de las menores y, otros de no menos actualidad..

Valoración personal de un débil acorralado en la sinrazón económica, política y social de un país "próspero", en lucha por la libertad, la igualdad y el bienestar...?

No es normal que un progre-sociata, como a la gente de ideología liberal de izquierdas suelen identificar los conservadores de la iglesia, del centro político y los propios neoliberales de las más extremas y, válgame la redundancia, de las extremidades más vanas o puras y duras de la sociedad,  que critique la mala acción de los mandatarios de un partido político al que se identifica y apoya en beneficio social. Aunque sí es muy sano y muy libre, a excepción del melodrama del peloteo personal e interesado,  por cual en beneficio propio pudieran algunos cerrar los ojos a la realidad, y ella misma los engulliría en el desaguisado de su propia filosofía, de expresarse en la libertad que el lema del partido socialista de Pablo Iglesias defiende: a saber de hoy, si no será que ha cambiado la defensa de la dignidad y los valores por la venta de su producto en las calles, mejor que el trapero de barrios, para atraer a las masas, llegar al poder y colocar el bastón de ordeno y mando a espaldas de los votantes... "Miguel Hernández visitó la Rusia de Stalin y cuando volvió a España no era el mismo..."" No volvamos a la incongruencia del totalitarismo de antaño, oculto en la corrupción ideológica que mana del engaño y del poder social: ni progresista ni conservador...

Debo apoyar y apoyo,  y bajo respeto de otras ideologías apoyaré, si procede,  a un partido cuyas siglas acepten, y sus resultados, en positivo, se viertan en beneficio colectivo, de libertad, responsabilidad, respeto, bienestar e igualdad -no a los líderes absolutistas, contrarios al lema que representan- y que día a día nos restan libertades sociales e individuales y nos alejan de la verdadera protección social o nos someten al yugo impositor del Estado, en perjuicio del bienestar: carestía de vida, malestar y necesidad, contrarias al propio lema del partido social. Con mi apoyo, voto y derecho a manifestación no puedo ni quiero aceptar merma de autoridad en mi casa, en clase o en la calle: el padre manda; el estado otorga y calla en lo personal y familiar. O en contrario, la sociedad, con mi apoyo de ciudadano,  antes o después pondrá orden en las administraciones y en la calle, en beneficio de su casa, de sus hijos y de su libertad.

           No obstante,  volviendo la mirada a otro tiempo: pese al maremoto que la "valerosa, justa y honesta derecha de antaño" -asimismo identificada por sus propios seguidores-, desde tiempos remotos,  y aunque cada cual defiende su sardina de ojo ajeno, viene usando una critica de rectitud: en presunta defensa nacional, y en perjuicio de la acción delictiva de los progres: caso Filesa,  también de antaño -claro ha de quedar y claro ha quedado que la igualdad delictiva existe, por encima incluso de la propia ideología que legítimamente envuelve a los partidos, a sus líderes y a las masas. Hoy, en cambio,  denota que cada cual se reparte la golfería delictiva y el pastel azucarado como mejor puede o le apetece...

El caso Filesa lió el maremoto político y social: la derecha lo tomó como arma arrojadiza y bien que hizo en beneficio nacional y de su hoy consabida y ficticia honestidad -decía Aznar en los mítines-: el que robe a la "puta calle". Y qué casualidad, él mismo colocó al "bigotes" al mando del deshonor de su partido. El caso Wurtel ha liado la madeja y ya no sé qué pensar de la honradez del rico y del sacrificio del pobre: estamos mezclados como las harinas y los trigales.

Con la expresión o exposición que menciono debería quedar claro que la libertad de crítica o de expresión, así como el sentimiento de impunidad en unos y la indefensión en otros, hoy por hoy conmueve mis entrañas, más que a mi corazón. Centenares de leyes socialistas, muy distantes del progreso y la libertad democrática se esfuman día a día y merman nuestra capacidad de gozo y disfrute: muy contrario al bienestar social y a la igualdad. Caso de la ley de violencia de género, la del menor y, ese absurdo ministerio para la igualdad.

Los españoles no tenemos bastante con sentir el agobio económico, la persecución administrativa y penal del socialismo de hoy, aunque junto a la derecha lo legislaran y nos impusieran por  pena, incluso de prisión, como responsables subsidiario-paternos, por la presunta mala acción: infraccionista o delictiva de un menor: hijo/a nuestro, y nos veta en derecho, en disciplina y en la libertad de doctrina.

El estado del bienestar -en presunta libertad-, cada día se aleja más de la libertad individual y desde la poltrona de la Moncloa, o el ministerio -mal llamado ministerio de igualdad- se acapara el derecho de otorgar autorización a nuestras hijas, menores de edad, para que ellas puedan engendrar y abortar sin consentimiento de sus creadores: únicos dueños del retoño, a mi juicio,  que lo han creado y lo adoran. Y a pesar de la tremenda traba institucional: de autogobierno estatal, los padres intentamos educar en la honestidad, el respeto y la doctrina de igualdad,  en convivencia social y familiar.

La libertad socialista debería nacer y morir en la libertad de los ciudadanos: jamás derivar en la opresión del Estado, en designio de puesta por sufragio universal que mana de la propia democracia. Y por mucho que los legisladores de ojos cucos e ineptos se otorguen el derecho a la doctrina de la familia en sociedad, a través del totalitarismo del Estado, tal decisión y actuar irá muy en contra de la sociedad, de la libertad y de la paternidad.Â

No digo más: me falta tiempo y me sobran motivos para patalear ante el socialismo totalitario de hoy: al que únicamente apoyo y apoyaré desde la libertad y para la libertad. En cambio,  desde hace unos años siento, sigo y le veo discurrir por vericuetos muy contrarios a los de bienestar social y al propio sentir popular de las masas. En consecuencia, repercute en merma de derechos y libertades de familias necesitadas de apoyo estatal, en el marco de una sociedad liberal educada en el progreso y en el respeto social.

Agustín Conchilla

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