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Mentiras del Gobierno y silencio de la oposición

05/02/2010 19:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mientras el gobierno de España sigue dando golpes de ciego, la oposición sigue tan o más ciega que él

Está claro que muchos españoles están pidiendo unas nuevas elecciones, anticipadas. También lo hacen desde el exterior, aunque esto no importe a ZP, que es capaz de recriminarles que lo critiquen advitiendo, con su pomposa dialéctica y su tremenda cara dura, que España va por buen camino y alcanzará la gloria muy pronto, pese a quien le pese, y que estaremos a la cabeza poco menos que del mundo, y que nuestra economía es "sólida aunque personas ajenas a España no lo vean igual", como dijo en EEUU ante la perplejidad de los oyentes. Lo malo es que el único partido que puede quitarle el poder no se atreve a hacerlo, no pone lo que hay que poner, en determinadas situaciones, encima de la mesa y luchar por evitar que sigamos inmersos en la miseria más profunda y preocupante que no ha tocado fondo. Ni mucho menos.

El Partido Popular se está abotargando lanzando recriminaciones por doquier, pero sin hacer nada, sin dar soluciones -no vaya a ser que se las copien-, sin intentar por todos los medios sacarnos de este infierno en el que vivimos. ¿A qué esperan? Ya sé, como los otros: a vivir del cuento, de sus sueldazos A y más, o con más, y a tener derecho a la jubilación tras siete años de cotización supuestamente sirviendo a los españoles que los votaron. El pueblo, harto de hambre y miseria, entretanto, vive abrumado por ello y porque, encima, se pretende que su edad de jubilación aumente hasta los sesenta y siete años. Treinta y cinco años se habrán de cotizar para que te quede el cien por cien -si es que hay, finalmente; que a lo mejor no-. En cambio, a ellos, con siete años les basta y les sobra, digo yo que será por el estrés constante al que estarán sometidos. Y no hablemos de su retribución; nada que ver con la mileurista, la de la inmensa mayoría que aún la tiene.

Mientras todo ello ocurre, mientras un nuevo muerto se pone sobre la mesa de la guerra de Afganistán, en otro BMR obsoleto, que siguen sin aparecer por aquellas tierras los nuevos GR-31, que deben estar oxidándose en Cerro Muriano en vez de protegiendo a nuestros militares, nuestro querido ZP prefiere ir a lamerle el culo a un Obama al que no le importa España sino lo justo y necesario -y que tampoco olvida, dicho sea de paso, los desprecios que nuestro actual presidente hizo en su día a su país-, a sacarse la foto de rigor, a rezar a su lado en vez de rezar al lado de la familia del soldado asesinado -aunque en un momento de la oración todos los presentes estaban con la cabeza agachada en señal de respeto menos nuestro ZP, con su característica altivez, oteando todo su alrededor, observando si lo observaban, supongo-. Mientras todo ello ocurría, en Barcelona también se oraba por el soldado muerto en una guerra en la que estamos dando mucho a cambio de nada -y seguiremos dando otros 511 militares, que no sabríamos de dónde sacar si no fuera por algunos latinoamericanos, tal que éste recién abatido-. Valen más, parece ser, los rezos junto a los yanquis que junto a la familia del militar en España, sobre todo para un presidente que, aparte de la foto, busca lastimeramente rascar un poco lo bolsillos de otros que, sin embargo, no están dispuestos a darnos un sólo centavo.

Rezó al fin el presidente Zapatero, y habló de los extranjeros, de los emigrantes a los que había que ayudar en su país de ficción, en su idilio, en su delirio, en sus platónicas intervenciones que pretenden ayudar a terceros cuando los primeros, los suyos, nosotros, se quedan sin trabajo y se mueren de hambre, y pierden sus casas... y el paro aumenta y aumenta en contra de lo que él y los suyos vaticinaban todavía hace unos días. Nos engañan miserablemente, y nosotros nos lo creemos a pies juntillas. ¿Cuándo pensamos salir a la calle a protestar, como antes, como hacían ellos? El problema es que no tenemos una oposición con un par.

En ese entierro del soldado muerto en Afganistán se han vuelto a tirar dardos encendidos los unos a los otros, pero el asombro, el escalofrío, lo dio, desde luego, el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, el socialista Pedro Castro, quien pidió al presidente del PP, Mariano Rajoy, que cuando dieran el pésame a la familia del militar fallecido (que no asesinado) en Afganistán, de origen colombiano, les explicaran cómo es posible que pueda morir por España y no caber en ella. ¡Qué golpes bajos tan absurdos y fuera de lugar, difamantes y mentirosos! Castro se refería, desde luego, a la polémica creada en algunos ayuntamientos por el padrón de los inmigrantes.

Señor Castro, para pertenecer al ejército español, siendo de uno de los países latinoamericanos indicados por el Ministerio de Defensa de España, que no son todos, uno de los requisitos iniciales es, precisamente, ser residente legal en España. Con papeles, señor Castro. De lo contrario, no pueden pertenecer a nuestras Fuerzas Armadas (por ejemplo, la cantidad de simpapeles que hay por nuestras calles sin que nadie les diga nada). Y hay una diferencia sustancial de lo que usted dice con lo que algunos ayuntamientos, con toda razón, intentaron hacer, pero que tuvieron que echarse atrás por presiones políticas de más arriba, supongo que entre ellas usted, y es que querían, que ya han dejado de querer, negarse a empadronar a inmigrantes "ilegales". A ver si lo especificamos y nos enteramos de una vez: ILEGALES. Y ser ilegal, por muy doloroso que sea, como cuando yo lo fui hace ya muchos años, es carecer de derechos (y no vayamos a sacar de la chistera lo de los derechos humanos, que ya estoy harto de tantos derechos para los demás y ninguno para nosotros) porque se supone que no estamos donde estamos en realidad. Cuando yo tenía que ir al médico, primero tenía que buscar uno que no fuera a denunciarme directamente a Inmigración, y luego pagar antes de salir de la consulta, por ejemplo.

¿Cómo voy a empadronarme, pues, en un lugar sin papeles que acrediten quién soy y de dónde vengo, sin reconocimiento médico alguno que confirme que poseen buena salud, sin haberse inscrito en su embajada o consulado, sin carta de trabajo?. ¡Vamos a dejarnos de tonterías, de sarcasmos, de imbecilidades, de salvapatrias que no hacen otra cosa que defenestrar la suya propia, y luchemos por salir de la crisis a la que todavía no se le ha visto el rabo! Mientras tanto, nuestro presidente, que no comió con Obama, se codea con los empresarios españoles en USA para asegurarles que su trabajo, el de él propio, es serio y responsable, sobre todo en economía, que dice él que de eso sabe un rato, aprendido en dos aburridas tardes... podría dedicar alguna a aprender inglés.


Sobre esta noticia

Autor:
José Herrero (13 noticias)
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Opinión
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