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¿Mentiras, verdades a medias o verdades disfrazadas?

15/07/2013 02:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En general somos el filtro de las informaciones que "deciden" que nos lleguen y como deben llegarnos. La inteligencia de los medios de difusión esta al servicio de los intereses de quienes los financian

 

A diario recibimos un continuo bombardeo de información, dependiendo de la cadena televisiva, del periódico que leemos o de la emisora de radio que sintonicemos, la perspectiva y la versión de los hechos varia notoriamente.

Todos y cada uno de ellos son los encargados de difundir y expandir a su libre albedrio noticias que serán procesadas y convertidas en “noticias sensacionalistas”. Los temas se van sucediendo unos a otros y todos los personajes de este guion aparentemente se han “doctorado” y especializado en  temas variados.

 Con todo ello se ha creado una nueva carrera profesional, la cual es un collage de varias asignaturas a saber: política, periodismo, medicina, forenses, detectives, juristas, abogados, notarios, psicólogos y especialistas en marketing y publicidad. Es una profesión muy compleja,  que todos aparentemente han superado satisfactoriamente y se han graduado con honores.

Responden a un perfil determinado, son personas polifuncionales, cuyo principal cometido consiste  no solamente en dar a conocer las noticias más “provechosas y taquilleras”, sino también en hacer oscilar peligrosamente la balanza, manipulando al público, desgajando cada “caso”, dictando sentencias, evidenciando sutilmente hechos o presuntos hechos, ocultando otros... ¿Son estas mentiras premeditadas, verdades a medias o verdades disfrazadas?.

Cumplen con su trabajo de “informar”, pero yendo mucho más allá. Sembrando dudas, discordia y sobre todo “colaborando” a conciencia para distraer la atención del público en general de lo que verdaderamente tiene relevancia en la vida del ciudadano común, que somos la mayoría.

La libre expresión permite esto y mucho más, convirtiéndolo en un “negocio” muy lucrativo en el que los grandes clientes que, en definitiva son quienes financian los medios, invierten su dinero pues saben del ranking de audiencia y esta constituye la mejor manera de “vender su producto”..

Apenas encendemos la pequeña pantalla, comienza a rodar el carrusel diario,  actualmente recae esencialmente sobre el caso Bárcenas o el juicio de Córdoba. Éstos constituyen hoy por hoy los temas más “candentes” de nuestra sociedad. El mismo deseo de “hacer justicia” acompaña el sentimiento de la ciudadanía; los medios se ocupan de “fertilizarlos”,  induciendo y seduciendo a los radioescuchas, telespectadores o lectores, para así obtener los resultados  tan ansiados de altos rankings de audiencia o un tiraje extraordinario.  

Es algo que se cae de maduro, es la logica mas cruda y veridica. Que los jueces cumplan debidamente con su trabajo y se haga justicia encarcelando a quien se lo merece sin importar quien sea, es lo que llamamos justicia. Es un poder separado del Estado, es autonoma y fiel a su condicion. Pero la otra justicia, la implementada estrategicamente en la calle, es diferente. Es especulativa, a veces puede llegar a ser hasta ruin. Depende mucho de la inclinacion politica o de simpatias o antipatias de los sujetos involucrados. Ésta trasmite muchas veces una version totalmente diferente o camuflada. Existe entre bambalinas,  en algunos de los temas un teje y maneje digno de una novela de Agatha Christie. El  común denominador en ambos casos es la indignación general ante tanto desparpajo por parte de sus protagonistas..

Sin embargo en épocas de “novedades” o informes provenientes de la UE y de sus autoridades, esto sirve para debilitar los verdaderos resultados de la gestión administrativa que viene llevándose a cabo a través de los tan “temidos” recortes.

Estos detonantes son justificadamente motivos de indignación nacional, que atañe e involucra a la mayoría de la población, Se invierten inimaginables sumas de dinero en patrocinar programas periodísticos o de investigación que acaparan la atención del grueso del público, pero sin embargo poco o nada se destina a ltemas que realmente comprometen la estabilidad del Estado. Este “colectivo” tan menospreciado  representa nada más y nada menos que a la “salud” de la sociedad.

La sociedad está gravemente enferma, padece  una pandemia que va ganado miles de víctimas diariamente. La padecen personas anónimas que sobreviven o malviven, sin trabajo, sin techo, sin comida y pocos son los espacios destinados a encontrar la vacuna que erradique esta terrible enfermedad de nuestro país y del mundo.

Se necesitan programas de interés general que pongan en manifiesto las enormes carencias que sufrimos los trabajadores

No podemos sentarnos a esperar que los “números o porcentajes”, resultados de  estadísticas o estudios, contratados por algún interesado, arrojen resultados beneficiosos y nos den la enhorabuena “la crisis ha pasado”.

Si no nos ponemos firmes, esto no pasara jamás y no acabara lisa y llanamente porque hay muchísimos intereses de por medio. Los grandes capitales están ganando muchísimo más dinero con esta denominada “crisis”, pues para ello fue ideada, para favorecer a los mismos de siempre, para enriquecer a los mas poderosos  y para perjudicar a los más débiles, empobreciendolos aun mas y asi poder someterlos facilmente.

Cada día cuando escuchamos los informes económicos, éstos varían en forma y tiempo en lo referente al acabose de esta situación. En él año 2012 oímos esperanzados que sería a mediados del 2013, después fue vaticinado para el 2014 y ahora la UE nos dice que será recién en el 2015. Mientras surgen esos informes, mientras las autoridades involucradas intentan tapar el sol con un dedo, quienes somos los verdaderos damnificados, estamos entretenidos participando en el debate de si es culpable o inocente, si asesinó o no, o si recibió sobornos o no. ¡Circo para el pueblo!

Ahora a mí se me ocurren varias preguntas, por ejemplo ¿Qué hacen aquellas personas que ya desde el 2012 han agotado su prestación por desempleo?, o quienes ya ni siquiera tienen la miserable limosna de la ayuda. ¿Cómo viven, alimentan a sus hijos, los visten, los envían al colegio? Si perdieron sus casas, aún conservan la deuda, y están en la calle literalmente o viviendo de la caridad de algunas ONG o de la familia o de amigos, o si tienen que pagar un alquiler ¿Cómo se supone que pueden hacer frente a sus compromisos si no tienen un trabajo que les permita ganarse de forma honesta el sustento para su familia?.

La razón para que existan y sean difundidos de la manera que lo hacen los titulares sensacionalistas de los casos de corrupción o asesinato, es justamente para enmudecer los verdaderos problemas que aquejan a la sociedad, para soslayar el tema o disfrazarlo.

Se necesitan programas de interés general que pongan en manifiesto las enormes carencias que sufrimos los trabajadores, pero lamentablemente estos programas “no venden” y no venden porque las mismas empresas que patrocinan los programas televisivos, de radio y de prensa, es decir quienes lo financian son las mismas empresas que han despedido trabajadores, o que han enviado al ERE a otros o que envían a fabricar sus productos a países donde la mano de obra es mucho más económica, dejando sin trabajo a nuestra sociedad. Son las mismas empresas que han pactado una reforma laboral que ha hundido al trabajador privándolo de derechos que ya habían sido conquistados en el pasado por nuestros abuelos.

Por ese motivo las noticias están plagadas de “noticiones” que no necesitan luces de neón para promocionarse porque  por si solas  venden. Los programas solidarios, que se preocupen de encontrar soluciones reales para problemas reales de la gente común no existen, no venden, no interesan. ¿Por qué? porque a quien le interesa saber cómo se “financia una familia” en la cual sus padres arrastran los pies cada día buscando trabajo o recolectando limosnas, mendigando o hurgando en contenedores para poder alimentar a sus hijos.

Creo que hemos perdido la chaveta, esto es lo que realmente es importante, solucionar entre todos estas situaciones límites y no perder horas enteras discerniendo de parte de quien esta la razón o cual es la verdad de los hechos. Para ello están quienes tienen la facultad de investigar y sentenciar. Los presuntos delitos, si importan a la opinión pública, importan y mucho, y es menester que se castigue debidamente  a los culpables. Pero apostar todas las fuerzas para mejorar o solucionar los verdaderos problemas y erradicar este “cáncer” que nos esta carcomiendo día a día es primordial y urgente. Es un fin que no puede dilatarse mas en el tiempo, no pertenece al futuro, es el presente, el hoy y el ahora. Es algo tangible y trascendental e impostergable, ya no hay más tiempo, no podemos esperar a ver si tienen razón los “vaticinios” nacionales o los de le UE.

Vemos con asombro cifras hipermillonarias que son mal habidas, que se han negociado con ellas, personas que se han enriquecido ilícitamente, que han estafado,  y es lógico que persigamos la justicia,  pero también lo es el hecho de restablecer nuestro derecho a un trabajo digno, a ganarnos el pan de cada día honestamente y a vivir decorosamente, más que una quimera, es  pretender hacer una realidad justa. Una de las cosas más importantes y fundamentales para ello es que quienes pasan los días mercadeando con estos sucesos, sea al nivel que sea, se sienten a meditar y se pongan en el lugar de las personas, que son víctimas o rehenes de sus medidas económicas o de los recortes o decretos, y que han dejado en la calle impunemente. Deben esgrimir el instrumento que permita revertir esta situación y  encontrar la forma y preocuparse de que no hayan más víctimas mortales que acaban con su vida agobiados por una vida entera de lucha y que de repente se ven caer en el abismo más absoluto.

En cuanto a los medios informativos, al periodismo en general, a los medios de difusión, a los productores de programas y editores, en lugar de invertir sus abultadas ganancias en el patrocinio de programas que pretenden ejercer de jueces, jurado y detectives especulando y colaborando a conciencia o no en distraer la atención de la ciudadanía deberían ser más serios en sus conceptos y comprometerse con la realidad que afecta a casi 6.000.000 de desempleados, familias enteras que podrían mitigar su sufrimiento si se organizaran programas solidarios, de socorro a quienes de verdad lo están pasando mal. Eso sería tambien hacer justicia.


Sobre esta noticia

Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
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Tipo:
Opinión
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Distribución gratuita
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