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México no es una democracia republicana sino una patocracia tiránica

11/12/2014 23:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una tiranía en manos de psicópatas; una forma de gobierno totalitario en el cual un grupo élite de psicópatas se adueñan del poder y establecen un sistema patológico que no deja otra opción al pueblo más que unirse para derrocar al gobierno y al sistema

Nadie puede negar que la corrupción y la impunidad son el principal obstáculo para el desarrollo y un verdadero estado de derecho en México; políticos y ricos son corruptos, con algunas honrosas excepciones. La élite de poderosos y millonarios del país, persiguen sus intereses sin importarles el bienestar de los demás; sin embargo, no es que sean corruptos porque su propósito sea el  enriquecerse, la realidad es que desean enriquecerse porque gozan del sufrimiento de los demás y necesitan del poder para satisfacer su necesidad de sensaciones fuertes. La corrupción no es una causa en ellos, sino un efecto de su psicopatía. Un gobierno dirigido por psicópatas es impredecible, de la patocracia surge el fascismo, la dictadura y las monarquias totalitarias.

 

Es inconcebible la indiferencia, la soberbia, la crueldad con la que el gobierno mexicano ha respondido a las tantas masacres desde varias décadas para acá. La más reciente, la de los normalistas de Ayotzinapa. Esta infamia tiene un origen: Vivimos en un sistema patológico, nos gobierna una clase de otro tipo de seres humanos, tanto en el gobierno, en los medios de comunicación masiva, en los altos mandos de las fuerzas armadas y del orden, las cúpulas de los partidos políticos. Toda la estructura política, financiera, órganos e instituciones está totalmente plagada de psicópatas; es un sistema tan impregnado en la raíz que pocos son los que entran en él sin terminar por enfermarse y convertirse en psicópatas, aquellos que no se infectan son rápidamente rechazados por los medios y por el medio para que no sobresalgan. Pero ¿Por qué digo esto? ¿Qué es un psicópata?

La psicopatía engloba características de personalidad manipuladora, hipócrita, egocéntrica, carente de culpa; como tal, la psicopatía se puede caracterizar como una tendencia que involucra dominación y frialdad. Wiggins(1995)

En resumen numerosas investigaciones indican que estos individuos están propensos al enojo y la irritación y siempre se encuentran dispuestos a explotar a otros sin el más mínimo sentimiento de culpa e incluso gozan del sufrimiento de los demás; son arrogantes, manipuladores, cínicos, exhibicionistas, maquiavélicos, vengativos, en busca de sensaciones fuertes y motivados siempre por sus propios intereses. Se miran a sí mismos como altamente valiosos e importantes, pero miran a los demás como insignificantes cosas sin valor; simpáticos, encantadores, inteligentes, impresionantes, inspiran confianza, a pesar del hecho de que sus acciones los evidencian como irresponsables y autodestructivos, los psicópatas aparentan tener en abundancia los rasgos más deseados por las personas normales. Hay incluso algunos investigadores de la materia que empiezan a considerar que los psicópatas son más o menos como otro tipo de seres humanos; son capaces de fingir sentimientos, de hablar con palabras emotivas, pero con el tiempo se hace evidente que sus palabras no concuerdan con sus actos.

   

Los ejemplos que cubren estás características los podemos encontrar en casi todos los actos y declaraciones de la clase política y financiera de nuestro país ¿Quién no conoce el infame “Ya me canse” de Murillo Karam? O ¿Quién no miró el rostro de enojo e irritación de Peña Nieto cuando volvió de su viaje a China y Australia? ¿Qué tal cuando Peña Nieto no supo contestar de qué había muerto su esposa? Y ni que decir de las posturas de los conductores de Televisa que utilizan su poder mediático para descalificar y deshumanizar la defensa de los derechos, tergiversando la información o incluso ocultándola; la reciente reforma constitucional diseñada para reprimir las protestas; todo esto hecho por personas que no sienten culpa, que demuestran hipocresía, egocentrismo, frialdad; claros rasgos de un psicópata.

En conjunto ésta minoría de psicópatas han creado un sistema infectado por la patología de los que lo dirigen. Para ejemplo basta con ver los tantos casos de desprecio hacia la población en urgente necesidad de atención médica, que incluso han muerto fuera de hospitales ante la negativa del personal para atenderlos debido a las reglas o a los recortes de presupuesto al sector salud. Han abandonado a la educación y al campo con recortes que causan miseria y desesperanza en decenas de millones de mexicanos; todo esto mientras el presidente se compra un avión de 10 mil millones de pesos, los ministros de la suprema corte se aumentan el sueldo para ganar más de 7 millones de pesos al año y tantos otros gastos superfluos que salen del presupuesto público, en pocas palabras: disminuyen el dinero que va dirigido a cubrir las necesidades del pueblo, para aumentarse el presupuesto que ellos mismos aprovechan de manera personal. Otra característica de la psicopatía: “Se consideran altamente valiosos, mientras que ven a los demás como cosas insignificantes y no sienten la menor culpa por esto”.

El ser humano ha caminado durante siglos por este mundo, camina perdido y por ende en círculos, lo ha hecho por tanto tiempo que un gran porcentaje de la raza humana se ha vuelto psicópata. Miles de generaciones han habitado éste planeta y cada cierto número de generaciones, el ser humano empieza y cierra un ciclo, siempre ha sido el mismo ciclo, un circulo vicioso que aunque cambie de contenido, incluso de paradigma, siempre empieza o surge de un caos, como si floreciera después de un gran incendio, y siempre termina en conflictos terribles, sangrientos, caóticos, en los cuales las mayorías luchan, mueren, sufren y vencen, pero es siempre una minoría la que obtiene los mayores beneficios, minoría que al ser contemporáneos de las mayorías valientes que lucharon con valor en el conflicto, sienten un profundo respeto y temor por las mayorías; así, por un par de generaciones las minorías otorgan concesiones y les dan de la manera más mínima posible aquello por lo que lucharon. Ese temor y respeto se pierde al pasar de las décadas y las nuevas generaciones minoritarias empiezan nuevamente a pisotear a las mayorías, hasta que el ciclo se vuelve a cerrar con un conflicto caótico.

 

México no fue la excepción y después de tres ciclos comenzados y cerrados desde el nacimiento de nuestra nación, nos encontramos en el cuarto ciclo, nuevamente a punto de cerrarlo, otra vez el conflicto caótico hace presencia y los oprimidos, los pisoteados, están listos ya para luchar por pueblo y patria. El nivel de degradación en la sociedad ha llegado a tal límite, que ahora son los psicópatas los que establecen la norma y la moda que todos quieren seguir.

"Toda la estructura política, financiera, órganos e instituciones está totalmente plagada de psicópatas"

 

Nuestra constitución surgió de un grupo de personas que a pesar de ser en gran parte miembros de las minorías, acababan de presenciar un conflicto y sobre todo estaban conscientes del poder de las mayorías. En 1917, los constituyentes tomaron la constitución previa y le hicieron los cambios necesarios para mejorarla. Me refiero a  la de 1857, que también había surgido de una generación que salía de un largo y sangriento conflicto y respetaba, le temía y hasta comprendía a las mayorías. Es por eso que la constitución de 1917, hasta las reformas del general Lázaro Cárdenas y la nacionalización de la industria eléctrica ejecutada por Adolfo López Mateos, es un documento confiable, justo y beneficioso para las mayorías. Es por eso también que la actual clase política y financiera, miembros de la minoría que ha perdido el respeto y temor hacia las mayorías, está haciendo todo lo posible por deformar la constitución; siendo psicópatas todos, traicionan y entregan nuestros recursos y a nuestro pueblo sin sentir miedo, compasión o culpa.

 

Deforman nuestras leyes y nuestros derechos conquistados por verdaderos héroes mexicanos; lo hacen desde la indiferencia, la soberbia y la demencia. Estos psicópatas que gobiernan en una patocracia tiránica, ni aun estando frente al pelotón de fusilamiento o con la soga al cuello para ser colgados, tendrían la capacidad de darse cuenta de su error, mucho menos de arrepentirse por todo el mal que causaron, pues son psicópatas, enfermos mentales que no sienten culpa y que creen firmemente que nada de lo que hacen está mal.

 

En la patocracia no existe la lealtad, pues un psicópata sólo busca su propio interés y sus propias sensaciones para satisfacer su patología; un psicópata no puede sentir amor incluso ni por sus padres o hijos. La unión o alianza que forman entre ellos para establecer la patocracia, es motivada por placeres individuales y sólo eso les importa.

 

No se equivocan los politólogos franceses Yves Roucaute y Denis Jeambar en su ensayo “Elogio a la traición”. En el cual argumentan “que en la política, no traicionar es perecer: es desconocer el tiempo, los espasmos de la sociedad, las mutaciones de la historia. La traición es la expresión superior del pragmatismo”.

 

Sin embargo, el pragmatismo en la política es uno de los tempranos signos de la patocracia. La cual como estos dos franceses lo afirman, se aloja en el centro mismo de nuestros modernos mecanismos republicanos. Aunque en el ensayo mencionado los autores parten de la premisa de que la traición es una causa “una regla lejana e inevitable del gobierno de los hombres”. Es claramente notable que la traición en realidad, es un efecto que surge de la patocracia, de los psicópatas que gobiernan tiránicamente.

 

Por más increíble que parezca, en México no hay una República, hay una Tiranía; no hay Democracia, hay Patocracia. La estructura política, económica y social, está completamente invadida por psicópatas que han construido un sistema enfermo capaz de absorber y enfermar a personas sanas y normales de nuevo ingreso. Por más fatalista que parezca, el gobierno y sus instituciones, así como el sistema económico que nos rige, no tiene remedio alguno; la única solución es la revolución, el derrocamiento del actual sistema. A pesar de todo su poder y todos sus recursos, siguen siendo minoría y el pueblo unido puede vencerlos. “No hay poder mayor que el poder de las multitudes”.-Gustave Le Bon    

 

Estamos ante el proceso de cierre del cuarto ciclo en la historia de nuestro país, tenemos ya la suficiente información y la suficientemente extensa base de datos como para empezar un nuevo ciclo que rompa con este círculo vicioso, debemos crear, innovar, proponer. Tenemos que derrumbar para reconstruir y dejarles instrucciones a nuestros descendientes para que nunca más se vuelva a permitir que en México gobierne una sarta de psicópatas tiránicos, como los que actualmente destruyen al país y desprecian, se burlan y asesinan a los ciudadanos. 

 


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