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Una microbiografía de Pirlo de Félix

15/06/2009 09:38 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es un texto, siempre en clave de humor e ironía en el que Pirlo de Félix dará a aconocer su pasión por escribir bien y comprender hechos, este es el personaje con el cual escribo todos los textos siguientes

Hola buenos días, a los veinticinco años me quise alistar a la Legión Española, no para servir a mi patria como soldado, si no, como trabajador asalariado a cuenta del Ministerio de Defensa.

Me llamo Pirlo y, tenía ese pensamiento y ese deseo en mi cabeza, el día que me dieron el billete de tren con destino San Fernando de Cádiz.

Yo ya conocía el ejército español cuando a los dieciocho años y de forma obligada, me destinaron nueve meses en Melilla, primer reemplazo de 1992. Allí aprendí como uno entra en una casa, donde ya hace tiempo que viven y se aburren, otros mozos, que aunque lleven allí más tiempo no dejan de serlo.

En esos lugares, un soldado veterano, que cumple de forma, también obligada, el servicio militar ve entrar un nuevo reemplazo de soldados a los que él puede, abofetear, insultar, incluso muchas de las veces humillar, sin que el novato sepa porque, el sólo va recibiendo guantazos, ni saber exactamente que ha hecho para ser agredido, suele ser que; estos actos vienen de antes, cuando el que ahora es veterano de cuartel, fue en su día, humillado por otro veterano, que también había sido llamado a filas, de forma obligada, dejando su trabajo, padres, hermanos, novia en sus lugares de origen

Pirlo conocía bien todo esto y aún así quería ser legionario, aguantar golpes por novato sin preguntar, realizar toda clase de esfuerzos físicos, para los que él no estaba preparado, hacer guardias nocturnas de dos horas, cada dos o tres días.

Pirlo se escapó de todo esto con dieciocho años, gracias a un tío suyo, que conocía a un coronel de infantería, lo sacaron del cuartel de artillería y lo destinaron a Gobierno Militar como chofer de oficiales.

Cuando después de hacer la instrucción de reclutas, el capitán llamo a todos soldados que acababan de jurar bandera y les leyó su nuevo destino, chofer en el Gobierno Militar, plaza de los aljibes, a Pirlo se le hizo de día en su interior, recordó el día de su comunión y el día de su confirmación, vio a su tío sentado junto a él en el banco de la iglesia, su tío, hermano de el padre de Pirlo, que era a la vez su padrino. En el plano mental de Pirlo hay dos relatos que quiere sacar a relucir uno son las gentes y la suciedad del Cuartel de artillería de la, Carretera de Rostrogordo, y el otro las gentes y la limpieza y orden del cuartel de la Plaza de los Aljibes.

Volvió Pirlo tres meses después a la Carretera de Rostrogordo, en busca de aquel amigo que hizo, mientras hacía la instrucción de reclutas, en el cuartel de artillería. Se encontró con Marcelo en el patio de armas, Marcelo le contó sin humor y sin ganas, lo que ocurren las noches en las que el suboficial de guardia, es un soldado veterano de reemplazo, ningún novato está a salvo del odio, la envidia y de la violencia dentro del cuartel. Marcelo me dijo con rencor, que solo espera hacer lo mismo que a él le hicieron, cuando llegue un nuevo barco cargado de reclutas.

No volví a buscar a Marcelo, su vida había cambiado por completo ya no quería ser alegre sólo esperaba la hora de vengarse y de tratar a otros como a el lo trataron. Yo no quería, que mi dicha, fuera objeto de molestia para él y no volví a subir por la Carretera de Rostrogordo hacia el cuartel de artillería.

En Gobierno Militar, la cosa cambia a mejor, todos los que allí hacen el servicio militar tienen estudios universitarios o los están finalizando, allí las noches son tan seguras como los días y las novatadas no están bien vistas. Así me escapé del infierno de los cuarteles y de sus malas gentes.

Con el billete a San Fernando, la maleta con algo de ropa y un poco de dinero, se pregunta Pirlo si esta vez tendría la misma suerte. Antes de firmar el contrato como soldado Legionario había que pasar una prueba médica una prueba física y un test psicotécnico.

Nada de esto aprobó Pirlo, el oficial médico que le había de hacer el reconocimiento, le dijo que no era apto, para el ingreso en las fuerzas armadas. En el cuadro médico, que le dieron, junto al billete de vuelta, venía una indicación que decía: posible transtorno psíquico se recomienda acuda a un medico psiquiatra.

El camino de vuelta en tren fue mas rápido que el de la ida, abatido por un lado y triste por otro, volvía hacia mi casa desde San Fernando, seguía desempleado, pero me había librado otra vez de los rigores y de la disciplina constante de un cuartel de la legión española.


Sobre esta noticia

Autor:
Pirlo De Félix (64 noticias)
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482
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Suceso
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