07:12 (29-05-2012)
Rojoynegro.info
Publicada el 02-01-2012 01:37 0 3

Por Navidad, los Reyes subsisten, permanecen y se prolongan

Enviar a Twitter Enviar a Facebook Compartir en Questionity

Nunca como en el momento de portarse en momentos decisivos se conoce el carácter de un hombre o de una institución. Cuando se intuye el peligro asoman las facultades y las fuerzas más recónditas de los perjudicados. De todo esto sabe un rato la monarquía que domina este territorio. De nuevo, cuando la corona ha visto sonrojarse a sus súbditos por su ignominiosa práctica corruptiva, han aflorado todas aquellas cualidades que permanecen a la sombra, y, que normalmente –por no decir casi siempre- se escapan a la medida de su "real" justicia.

Durante el pasado, el secreto de confesión y la bula papal protegían e incluso alababan sus corruptelas, pero en la faz de la historia siempre queda el rastro que dejan las pesadas huellas de la ambición, donde podemos leer e interpretar, en este caso, la sed de supervivencia borbónica a través de los siglos. El surco de su rodada destaca plásticamente en los momentos críticos. Como en Bayona con Napoleón; como en la I República; como en la II República; como durante el franquismo; como en la transición y el 23 F; y como ahora con el caso Urdangarin. Pero ya se sabe, los borbones por Navidad siempre nos hacen creer que los reyes subsisten, permanecen y se prolongan.

Una nueva prueba de su pirueta camaleónica la ha experimentado recientemente este país, cuando aceptó someterse a la lógica del progreso económico y tecnológico mucho antes de la plácida muerte de su dictador, vendiendo su memoria y sus raíces a la corrupción imperialista de EEUU. La conspiración judeomarxista fue el estilete que abrió la ventana hacia el exterior de la maloliente habitación sin vistas del franquismo. Eran los tiempos de la Guerra Fría y del anticomunismo. Se cedieron los terrenos para la instalación de las bases militares americanas –en las Bárdenas Reales, para más inri, todavía se sufren sus maniobras aunque ahora ejercidas por el ejército español- y se aceptó el modelo neocapitalista norteamericano que hoy nos ha llevado hasta la crisis y recesión tan mediatizadas (gobierno de tecnócratas., como ahora). Pero fue a partir de la Transición, en base a la Ley de Amnistía de 1977 que exculpa a los responsables de los asesinatos producidos entre 1936 y 1977, y de los Pactos de la Moncloa que acogieron el continuismo económico de la corrupción franquista con alabanzas y loas por los acuerdos mencionados, cuando los negocios de la realeza pudieron institucionalizarse mediante la monarquía parlamentaria. El periodista Jesús Cacho en su libro El negocio de la libertad, revela alguna de las fuentes de financiación de las que su majestad se ha servido para mantenerse en todo lo alto. Una de ellas, parece que es la sustancial prima que recibe de los impuestos relacionados con el petróleo entrante en este país o las sofisticadas relaciones con los reyes árabes –sí, esos que tan buen concepto tienen del género femenino u otras inclinaciones sexuales- o la relación mantenida con nombres propios rodeados de un carácter sospechosamente corrupto.

No podemos pasar por alto que tenemos realeza porque el Caudillo por Dios y por España, entronizó al rey. No por la gracia divina, -que, oye, tenía su aquel- sino bajo el juramento de las Leyes Fundamentales del Movimiento. De nuevo, ese cruel instinto darvinista de supervivencia, donde tan sólo sobrevive el que mejor se adapta mediante la violencia del más fuerte, nos "ejemplariza" nuestro devenir histórico. Bien es sabido que toda comunidad tiene unos modelos tradicionales de comportamiento determinado e identificado por el curso de la historia, y que se heredan de generación en generación. Los nuestros bien pueden ser: la envidia, la ignorancia y la corrupción. Y claro, nuestros gobernantes son la máxima expresión ejemplarizante de estos topicazos.

Más sobre

Esta relación viva entre pasado y presente obliga a cambiar constantemente la mirada sobre el pasado, permitiéndonos expresar la conciencia del presente. Por consiguiente, estamos obligados a hacer nuevas preguntas sobre la sociedad en que vivimos. Estamos obligados a replantear oficialmente el orgullo democrático de la monarquía del presente, obligándola a que conteste a las preguntas que una parte de la historia no quiere airear. El progreso, en ocasiones, consiste en cuestionar la autoridad de lo fáctico, ya que la facticidad tiene la autoridad de lo que ha llegado a ser, algo de lo que no puede presumir lo fracasado. Hay que interrogar a la historia, ser disidentes de la oficialidad criticando y señalando las contrariedades entre lo dicho y lo hecho, analizar la falsedad, cartografiar la violación de los derechos humanos y civiles. Como nos indica reyes Mate "la memoria abre expedientes que la ciencia da por archivados".

De todas formas, es difícil recordar un pasado que no consta en los libros de historia, y más difícil todavía, si, cuando se intentan investigar judicialmente los hechos delictivos –de sobra conocidos por todos- y la sangrienta represión que se ha practicado en el devenir histórico para que los más fuertes se mantengan en el poder contra con los que tan solo se han mostrado diferentes y discrepantes, es difícil, como digo, cuando se entorpecen las pesquisas imputando al juez instructor por prevaricación en la forma –aunque su demanda se quede corta, siempre es un inicio-. Un ejemplo: no hay mejor prueba de que el franquismo sigue actuando, cuando asistimos en directo a estas incoherencias históricas, cuando las extravagancias de los vencedores se salvan siempre del que tenía que ser nuestro propio proceso de Nuremberg, aunque sea a título póstumo, mediante el cual pudiésemos sanear nuestras cloacas. En vez de eso, el rey pide "justicia para igual para todos" –recordarle que esta es una máxima del ideario republicano-. Cuando, tras treinta y cinco años democráticos, nos han aleccionado para vivir como sino hubiese ocurrido nada, entendiendo que el daño causado ha quedado amortizado con las ganancias del progreso. Como siempre, la monarquía se acompaña de robustos aliados, en este caso, con la jerarquía católica de este país; y tiempo le ha faltado a ésta para organizar otro teaparty religioso – La fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret- en la Plaza de Colón, donde Rouco Varela nos ha removido el botafumeiro reaccionario olvidándose de su pasado institucional –una vez más- esparciendo la semilla divina:"la vida es un verdadero derecho natural..." que debe ser tenido en cuenta "por todo ordenamiento jurídico que quiera considerarse justo...el hombre no puede disponer de la vida a su antojo como si fuese su dueño". Como en el Señor de los Anillos, que años más oscuros tuvieron que vivir nuestros abuelos –los que vivieron-. Mientras nos creamos eso desconocemos lo esencial: que los más fuertes no cesan de sumar victorias.

Por suerte, durante en estos días la juez argentina María Romilda Servini de Cubría ha exhortado al Gobierno español para que informe si en este país se está investigando la existencia "de un plan sistemático, generalizado, deliberado y planificado para aterrorizar españoles de forma representativa a través de su eliminación física" durante el periodo comprendido entre el 18/07/1936 y el 15/06/0977. Todo ello, fundamentado en el principio de justicia universal, que establece que se pueden investigar los delitos de lesa humanidad en otros países. Aquí, la monarquía –y otras instituciones con responsabilidades durante ese periodo, que tampoco aclaran su pasado, como hemos señalado- tiene otro escollo que salvar. Mediante el exhorto de la juez, interpretó que también hay que revisar el papel de la monarquía actual, ya que existe y coexistió, sin escrúpulo ninguno, con las prácticas más sanguinarias del franquismo. No debemos olvidar, que el poder del franquismo, al no ser eliminado por la sociedad, no consiste tanto en su victoria bélica –aunque fue la pieza clave- cuanto en la interiorización de su lógica, a través del terror y la opresión, cuyo consenso se alcanzo con la instauración de la monarquía parlamentaria, a través del pacto elitista de la Transición.

Si realmente poseyésemos cultura democrática tendríamos que ser conscientes de que la memoria abre heridas y complica la convivencia. Pero en vez de hacer frente a esas complicaciones, lo primero que señalan los que intuyen que pueden ser perjudicados –me pregunto ¿por qué?- es el carácter socialmente perturbador de la memoria. Nos dicen: ¿Para qué remover el pasado? Su respuesta es evidente: de esta forma creemos en los reyes y en todo lo que los rodea. Ya lo sabemos, por Navidad los reyes subsisten, permanecen y se prolongan. Por eso debemos de ser disidentes de su oficialidad. Recordando el pasado, podemos tener esperanza en el futuro.

Julián Zubieta Martínez

Añade tu comentario

Comentarios de Por Navidad, los Reyes subsisten, permanecen y se prolongan

Nombre: (opcional)
Añade tu comentario:
Inserta el código de verificación:
 
 

Sobre esta noticia

Autor: Rojoynegro.info (2241 noticias)

Fuente: rojoynegro.info

Visitas de esta noticia: 39

Tipo: Reportaje

Esta noticia se publica con licencia: Creative Commons License

Lugares
España

Regístrate en Globedia