Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que www.criterioliberal.com escriba una noticia?

Nuevo golpe al estado de bienestar

16/07/2011 12:41 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Para desempeñar honrosamente cualquier tipo de actividad, y más si ésta es pública, hacen falta ciertas cualidades innatas que desgraciadamente no tiene todo el mundo. José Luis Rodríguez Zapatero, por ejemplo, carece de muchas de las dotes que se precisan para ser un buen gobernante. Carece, ante todo, de inteligencia y le sobra orgullo en la misma medida que le falta humildad para reconocer sus limitaciones, que indudablemente son muchas. Su actuación en el desempeño de su cargo al frente del Gobierno no ha podido ser más desastrosa para la inmensa mayoría de los españoles. Y a pesar del daño irreparable que está haciendo a nuestra economía, a la que ha llevado al borde mismo del colapso y la intervención, se empecina en mantenerse al frente del Ejecutivo hasta el final de su mandato.

Los datos económicos son cada día más dramáticos. Cinco millones largos de parados, el estancamiento continuado de la economía, el consumo por los suelos y la asfixiante deuda pública, son razones más que suficientes para que Zapatero convoque inmediatamente elecciones y se vaya tranquilamente a su casa. Es lo que hizo Geis Haarde, ex presidente del Gobierno de Islandia. Geis Haarde, en efecto, ante el desplome de la bolsa de su país, la quiebra de los cinco grandes bancos islandeses y la presión de la calle, dimitió ya en enero de 2009. Pero a Zapatero le falta responsabilidad. Rodríguez Zapatero no solamente cierra los ojos como el avestruz para no ver los desastres provocados por su incapacidad y su incuria; cierra también los oídos para no oír el clamor de la calle que pide elecciones anticipadas.

La oportuna dimisión de Geis Haarde abrió el camino a un nuevo Gobierno que supo afrontar responsablemente los problemas adoptando las medidas oportunas, y de ser Islandia uno de los países más afectados por la crisis, fue el primero en recuperarse. Ahora el paro en Islandia es de un razonable 8%, mientras que en España sobrepasamos el 21%, una cifra francamente insostenible. Si a este nivel de paro tan alto, unimos la evidente destrucción del tejido industrial, la estrepitosa caída del consumo, la astronómica deuda pública y todas las demás variables que determinan la marcha general de la economía, aparece en toda su magnitud el desastre económico a donde nos ha llevado el Gobierno. Y a pesar de estar en plena crisis, nuestros gobernantes se ríen de nosotros, anunciando continuamente brotes verdes por doquier. Y entre tanto, siguen despilfarrando dinero a manos llenas, viajando en Falcon o en Audi A8, rodeados, eso sí, de infinidad de escoltas y de asesores inútiles.

Por decisión del Parlamento islandés, a Geis Haarde se le procesó por la negligencia mostrada por su Gobierno a la hora de prevenir la crisis. Se trata de un caso verdaderamente insólito que, con muchas más razones, debiéramos realizar nosotros, los sufridos españoles. Pues Geis Haarde, por lo menos, escuchó la voz del pueblo dimitiendo cuando aún no era demasiado tarde. Y Zapatero, de manera harto insensata, hace oídos sordos a la calle que le pide insistentemente que adelante las elecciones. No sé por qué se empeña en agotar esta legislatura, sabiendo perfectamente que esto complica aún más nuestra situación económica. Una de dos: o sigue instrucciones del nuevo virrey Rubalcaba en espera del momento más oportuno para su candidatura, o quiere disponer del mayor tiempo posible para dejar colocados a todos sus más fieles escuderos.

Interesa que el pueblo hable cuanto antes, hasta para detener la continua degradación del estado de bienestar. Es cierto que los socialistas, y José Luis Rodríguez Zapatero con ellos, reclaman insistentemente la paternidad del estado de bienestar social. Piensan de manera ilusa que el estado de bienestar como sistema de protección social, solamente se preserva y se fortalece con ellos instalados en el Gobierno y se deteriora inevitablemente cada vez que la derecha gana las elecciones. La experiencia, sin embargo, nos dice todo lo contrario. Ahí están, para demostrarlo, los Gobiernos corruptos de Felipe González y el más lamentable aún del propio Rodríguez Zapatero. Usando sus propias palabras, podemos decir que Zapatero miente como un bellaco cuando afirma que él no ha hecho ningún recorte social. Debió ser Rajoy el que redujo los salarios a los trabajadores públicos y el que congeló posteriormente estos mismos salarios y las pensiones de los jubilados.

Y ahora Zapatero ha vuelto a asestar un nuevo golpe al estado de bienestar con la reforma de las pensiones aprobada el pasado día 27 de junio, con el único apoyo de los nacionalistas catalanes de CIU. La prolongación de la edad de jubilación a los 67 años de manera obligatoria y sin tener en cuenta otras consideraciones, hará que el sistema sea bastante más injusto, ya que conllevará pérdidas notables a la hora de cobrar la pensión, aunque se trabajen más años. Con esta reforma, tal como salió del Congreso, provocará inmediatamente la entrada en déficit del sistema. La ampliación de la vida laboral, como mucho, debiera ser voluntaria e incentivada, nunca impuesta obligatoriamente por ley.

Por si fuera esto poco, como necesitaba el apoyo de CIU para sacar adelante el proyecto de Ley redactado por el Gobierno, Zapatero promete a los nacionalistas catalanes comprar "Bonos Patrióticos" con el dinero de la Seguridad Social. No es la primera vez que el Gobierno, presidido por Rodríguez Zapatero, arriesga de manera irresponsable el dinero de las pensiones al hacer inversiones muy poco seguras. El Gobierno ha usado alegremente la hucha de las pensiones para comprar deuda pública española. Ante la dificultad creciente para colocar esta deuda, por la poca seguridad que ofrece, llegó a vender los bonos, completamente seguros de Francia y Alemania, en que había invertido el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, importe que reinvirtió en deuda basura del Tesoro Público. Así no vamos a ninguna parte, salvo a la quiebra del sistema de pensiones.

José Luis Valladares Fernández

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

Sobre esta noticia

Autor:
www.criterioliberal.com (1594 noticias)
Visitas:
162
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.