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Otra vez el Federalismo

07/12/2014 12:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Desde que se restauró la democracia en España, el federalismo en el PSOE ha sido como el Guadiana: aparece y desaparece cuando menos lo esperas. Cuando el PSOE tiene responsabilidades de Gobierno a nivel nacional, dicha forma de organización política pervivirá en su subconsciente, pero la elimina totalmente de su discurso. Y cuando las circunstancias les llevan otra vez a ejercer labores de oposición, los socialistas españoles comienzan nuevamente a pedir la reforma urgente de nuestra Constitución. Tratan de implantar a toda costa un sistema político más descentralizado y plenamente homologable con los Estados federales de nuestro entorno. Al perder las elecciones de noviembre de 2011, el PSOE volvió a rescatar el discurso federalista, discurso que se agudizó aún más con el aterrizaje de Pedro Sánchez en Ferraz, como secretario general de este partido político. A partir de entonces, no hay socialista español que, cuando tiene a su alcance un micrófono, no acuse a Mariano Rajoy de inmovilista y que no reclame seguidamente la reforma de la Constitución para instaurar, cómo no, un Estado federal. Actúan todos ellos como si hubiera habido alguna consigna generalizada para defender todos sin excepción ese nuevo proyecto de país. Aunque pasen largas temporadas sin acordarse del federalismo, los socialistas en España siempre han tenido una querencia muy especial por este sistema político y también por la República. Hay que tener en cuenta que el PSOE fue fundado en mayo de 1879, apenas cinco años después del fracaso solemne de la Primera República Española. Y que fue precisamente esta República la que, copiando el modelo político de los Estados Unidos de América, redactó en 1873 una nueva Constitución federal, que no llegó a aprobarse, porque varios territorios y cantones, aprovechando las circunstancias, declararon unilateralmente su independencia. Quizás haya sido este el motivo de que el PSOE eligiera entonces al republicanismo y al federalismo como una de sus principales señas de identidad. En el sistema federalista, las funciones del gobierno están siempre repartidas entre los diversos Estados que se hayan asociado y que delegan algunas competencias a otro organismo superior o Estado Federal central, que es a quien corresponde realmente la soberanía. El federalismo será simétrico si todos los territorios asociados comparten los mismos poderes y las mismas competencias. Y será asimétrico cuando alguno de esos territorios federados tenga más atribuciones o más poder jurisdiccional que otros. España, por ejemplo, se comporta como un Estado federal asimétrico, ya que Navarra y el País Vasco tienen más competencias en materia fiscal, que el resto de las Autonomías. El sistema autonómico que rige en España desde 1978 se comporta objetivamente del mismo modo que un Estado Federal. En realidad, lo único que cambia son los nombres. En España, el Estado central, en vez de ser un Estado federal, es un Estado autonómico, y las entidades que lo forman, en vez de llamarse Estados federados, se llaman Comunidades Autónomas. Tenemos, si se quiere, otra pequeña diferencia, ya que los Estados federados tienen todos su Constitución propia, mientras que en las Comunidades Autónomas rigen los Estatutos de Autonomía. Pero desde un punto de vista estrictamente jurídico, los dos sistemas ofrecen más o menos, las mismas prestaciones. Aunque es muy posible que el Estado federal preserve mejor la unidad territorial y la igualdad entre los ciudadanos que el Estado autonómico.

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Y no se puede decir alegremente que la forma de organización federal tiene más ventajas que la autonómica, o viceversa. En España, por ejemplo, el grado de descentralización es bastante más profundo y más amplio que en la República Federal Alemana, aunque muy bien podía ser al revés. No olvidemos que las prerrogativas o privilegios dependen, más que del sistema en sí, de la voluntad política de los responsables que pusieron en marcha cualquiera de las dos formas concretas de organización y de quien las administra. Por lo tanto, es francamente absurdo pretender, a estas alturas, reformar nuestra Constitución para implantar un nuevo marco federal en España en sustitución del autonómico actual. Está visto que, para Pedro Sánchez y para todas sus mesnadas, el federalismo sería como el bálsamo de Fierabrás que don Quijote usaba para aplacar los descalabros del alma y de las carnes, ya que pondría fin a todos nuestros problemas políticos e institucionales. El secretario general del PSOE, dejándose llevar de un entusiasmo desmedido, ha hecho confesiones como estas: "soy federalista porque soy socialista", y que el federalismo propugnado por el PSOE "es la única vía que garantiza la unión de los pueblos de España". Es muy posible que Pedro Sánchez piense que, transformando el Estado autonómico actual en otro de corte federal, está plenamente asegurada la integridad territorial de España, lo que demuestra claramente la candidez del líder socialista. Solamente un ingenuo puede creerse que, con ese cambio institucional, Artur Mas y los suyos retirarían incondicionalmente su envite separatista y desaparecería por completo el actual conflicto con Cataluña. Pablo Sánchez y sus gentes cometen aquí el mismo error que los ponentes de la Constitución de 1978. Se inventaron el régimen de las Autonomías pensando que así acababan de una vez con las continuas exigencias planteadas principalmente por los nacionalistas vascos y catalanes. Pero este hecho, lejos de servir para acallar las continuas reivindicaciones del nacionalismo insaciable, les sirvió de estímulo para endurecer aún más sus demandas y pretensiones. Y si ahora les atribuimos el carácter de Estado asociado, como corresponde a los miembros que conforman un Estado federal, catalanes y vascos se volverían inmediatamente mucho más duros e inflexibles. A todo ese conglomerado de nacionalistas y secesionistas catalanes les importa muy poco nuestro marco jurídico, sea este federal o no. Piensan que son superiores a los demás españoles, lo que les lleva a reclamar los atributos propios de cualquier Estado soberano. Para sentirse satisfechos, necesitan disfrutar de más ventajas que cualquier otra región española. Y como, durante tantos años, se les ha venido dando demasiada cuerda, terminaron inventándose deliberadamente una identidad mítica que no existe. Y han procurado, eso sí, rentabilizar su extraordinaria habilidad para conjugar victimismo con no se qué supuestas singularidades catalanas para reclamar reiteradamente toda clase de prerrogativas. Al voluble Pedro Sánchez, una vez más, se le va la fuerza por la boca y, sintiéndose ungido con el aceite del cuerno de Samuel, exige a Mariano Rajoy que salga "del pasado" y se preste a reformar la Constitución para implantar definitivamente en España el anhelado sistema federal. Piensa el líder socialista que, contando con un marco federal, es muy fácil asegurar la convivencia territorial, siempre que el Estado central mantenga un diálogo fluido con todas las regiones o estados federados. Sabe perfectamente Pedro Sánchez, que los soberanistas catalanes no dialogan si no es para fijar ciertos privilegios, fiscales a ser posible, algo que no tengan el resto de los territorios españoles. No les valdría nada más que un federalismo "asimétrico" Y sin embargo, para sintonizar con Susana Díaz, la presidenta andaluza, el modelo federal que ofrece a los separatistas catalanes es el "simétrico". No se trata de favorecer a Cataluña. Con esta nueva forma de organización política se persigue exclusivamente una mayor igualdad entre todos los territorios, lo que, según dicen en Ferraz, "beneficiará a los catalanes pero, al mismo tiempo, también al resto". La Disposición adicional primera de la Constitución Española ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales. Por lo tanto, el País Vasco y la Comunidad Foral de Navarra, pueden mantener, establecer y regular su propio régimen tributario, privilegio que no tienen las demás Comunidades Autónomas. Y mantener prolongadamente diferencias tan notables entre unas Comunidades y otras, ha dado lugar, según el líder socialista, a las tensiones interterritoriales que padecemos. Precisamente por esto, Pedro Sánchez descarta crear otro concierto económico para Cataluña. Sería algo económicamente inaguantable para España. Dicho concierto, como dicen los colaboradores más directos de Susana Díaz, "llevaría a la ruina al resto del Estado".

José Luis Valladares Fernández


Sobre esta noticia

Autor:
Valla (105 noticias)
Fuente:
joseluisvalladares.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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