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Palabras cruzadas

18/06/2012 23:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cuando nos dice el neurólogo que estamos mejor viene la pregunta obligada de ¿mejor qué cuando?. Momento en el que nos remontamos a tiempos en los que la esclerosis múltiple no era parte de nuestra vida. Éramos sanos a más no poder. En cierta medida nos da bronca, rabia, y provoca un enojo que nos coartamos de expresar. Porque aunque no estemos como nosotros quisiéramos –como cuando no estábamos enfermos y la discapacidad no era parte de nuestra vida- entendemos que si hay una mejoría .

Este trasiego de brotes implica ser parte, sin comerlo ni beberlo, de un juego perverso y por momentos siniestro. Y ante los deseos de mejorar pronto la confirmación inevitable "a nivel neurológico el proceso puede demorar 2 años".

Durante ese tiempo transitamos por un montón de experiencias que nos afectan psicológica y físicamente. Luchamos con los impedimentos, las limitaciones, los obstáculos convertidos en parálisis, ataxias, pérdida de sensibilidad, movimiento, distorsiones de la visión, dificultades de deglución, fatiga el síntoma fantasma, dolores oculares, y ni que hablar de los capítulos que remiten a la sexualidad y urológico –los tabúes de la EM-

Mejorar y que se reduzcan las secuelas es una excelente noticia, pero no desaparece el temor porque otro brote nos ataque y revierta todo el terreno ganado, todos los días pasados, los esfuerzos llevados a cabo para intentar restituir la situación o reducir los efectos de las secuelas –aunque sabemos que no depende directamente de nosotros-.

Y a veces se suma a esta lista de sucesos, todo el desgaste emocional ante una circunstancia que lidera nuestra vida, nos guste o no. Además de escuchar los comentarios de "ánimo", "vos podés", "tenés que ser fuerte" ante una queja, que entendemos que a veces es repetitiva y puede cansar escucharla.

Aquí va un mensaje para quienes repiten incansablemente estas palabras, casi como si fuera una oración. No se dan cuenta qué de por si nuestra fortaleza se manifiesta ante la entereza de seguir adelante más allá de la manera que nos voltea la esclerosis, de la situación y las circunstancias. A veces solo es necesario un hombro donde llorar, una oreja que escucha las quejas y un silencio compartido, ya que de un dia para el otro nuestra vida cambia quedando a merced de la incertidumbre que implica tener esclerosis múltiple.

Somos conscientes que el sostén emocional es un requisito casi indispensable, sentir la contención y el abrazo es fundamental, y que para todos es difícil y doloroso lo que nos pasa. Es ahí cuando entendemos que requiere de una adaptación de nosotros y todos quienes forman parte de nuestra vida.

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Sobre esta noticia

Autor:
Mptgpress (92 noticias)
Fuente:
discapacidadsindistancia.wordpress.com
Visitas:
309
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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